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Benedicto vuelve a ser Joseph


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Borja Ventura

Periodista. Escribo en Tiempo, eldiario.es, JotDown y Yorokobu. Enseño Periodismo en la Universidad Carlos III. Fui jefe de coordinación de lainformacion.com y coordinador de Actualidad en 20minutos.es. Ahora trabajo en Terra Noticias.


Escrito el 12 de febrero de 2013 a las 11:39 | Clasificado en Actualidad

La histórica decisión del Papa de abandonar su pontificado abre un buen número de interrogantes. El destino de la Iglesia se puede decidir en unas semanas.

El Papa Benedicto XVI abandonará su ponrificado al terminar febrero (Fuente: Wikipedia)
El Papa Benedicto XVI abandonará su ponrificado al terminar febrero (Fuente: Wikipedia)

En 2011 Nanni Moretti firmó ‘Habemus Papam’, una cinta tragicómica sobre algo que parecía hilarante, pero que se ha convertido en realidad. Un Papa recién elegido, un hombre discreto y respetado, siente vértigo ante su encargo y se escapa del Vaticano para reflexionar acerca de si está preparado o no. Mientras la seguridad de la Santa Sede le busca e intenta que los medios no se enteren, él visita a una psicoanalista que no le reconoce e intenta ordenar sus pensamientos. En San Pedro otro psicólogo atiende a los cadenales y ameniza su espera proponiéndoles juegos mientras pasa el tiempo.

No todos los días un Papa deja el cargo, y Benedicto XVI lo ha hecho. Será oficial el próximo día 28 de febrero a las 20 horas de Roma, momento en el cual se iniciará un periodo de ‘sede vacante’ previo al cónclave que elgirá sucesor. Habrá dos papas vivos: uno en Castengandolfo, esperando sucesión, que luego pasará a vivir en un monasterio de clausura en el Vaticano, y otro en el trono de San Pedro dirigiendo

Es algo que hacía seis siglos que no sucedía, lo cual es mucho tiempo incluso teniendo en cuenta que la Iglesia existe desde hace dos milenios. Y más aún si se tienen en cuenta las circunstancias bajo las cuales Gregorio XII, el último Papa que había dejado su pontificado, adoptó su decisión: con su salida terminó un profundo Cisma que había partido en dos a la Iglesia.

¿Los motivos?

¿Por qué toma una decisión tan llamativa el Papa? Algunos interprentan que es una cesión ante los ultras dentro del Vaticano. Él aduce su edad y su cansancio, que le “faltan las fuerzas” para desempeñar su encargo. Al parecer un médico le había desaconsejado hacer viajes trasatlánticos a causa de su estado, muy debilitado desde hace algunos meses, según ha trascendido una vez Benedicto XVI anunció su decisión.

El anuncio significa muchas cosas, y esconde un profundo simbolismo en las formas y el momento. Lo hizo por sorpresa, en una pequeña ceremonia. Lo hizo en latín, una lengua muerta que, dos siglos después, sigue siendo el idioma oficial del Vaticano: por suerte, una periodista de la agencia Ansa conoce el idioma y se enteró de la que ya es una de las noticias más importantes de los últimos tiempos.

Pero la renuncia del Papa significa, ante todo, la humanización de un cargo hasta ahora divino. Los Papas, por costumbre, no dejan el cargo, sino que -como indica la propia palabra- cargan con él hasta la muerte. Ser Papa no es, según ese planteamiento, un puesto, sino un designio divino. Sólo así se entienden las lastimeras imágenes de un Juan Pablo II que apenas podía sostener su cabeza soportando audiencias de horas durante años. Por lo histórico y significativo, implica un cambio.

El lastre de los años

De Benedicto XVI, que ahora volverá a ser Joseph Ratzinger, se dijeron en su día muchas cosas. Se le acusó de ser un extremista en lo ideológico por haber dirigido con mano de hierro la Congregación para la Doctrina de la Fe, lo que le convirtió en el guardián de la ortodoxia de Juan Pablo II. También se destacó su perfil intelectual y estudioso, y ha intentado a lo largo de sus textos conciliar conceptos tan semánticamente alejados como fe y razón. Con todo, no ha tenido ni de lejos el peso diplomático ni el poder político de su antecesor, quién sabe si por voluntad propia.

Ahora que el Papa ha renunciado algunos recuerdan que le calificaron en su día como un Papa ‘de transición’ dada la avanzada edad con la que fue elegido para el cargo. La cuestión es saber quién puede sustituirle. Quizá Roma quiera solventar en casa una crisis como ésta, tanto por la renuncia papal como por la evidente crisis de culto, y vote a un Papa italiano muchos años después. Quizá se decanten por elegir a un perfil más joven y aperturista, quizá al primer no europeo de la historia, especialmente ahora que Latinoamérica concentra a casi la mitad de los fieles del mundo.

El periodo que ha vivido Benedicto XVI no ha sido fácil. La secularización mundial, la hemorragia de fieles y vocaciones, la completa desconexión de la Iglesia con los nuevos tiempos que una cuenta de Twitter no puede enmascarar… y los escándalos. Desde su enfrentamiento con los Legionarios de Cristo hasta los casos de pederastia, pasando por el ‘Vatileaks’ con juicio al mayordomo papal incluido. Mucha convulsión en poco tiempo para un trono que gusta de la tranquilidad y la estabilidad.

Los votantes dicen...
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