La consulta catalana deja un escenario difícil para la interpretación. Aquellos que, como el Gobierno, restaban importancia al evento no pueden ahora tomar en cuenta los datos de participación para atacarlo; aquellos que, como la Generalitat, lo defendían a capa y espada, no pueden ignorar que la participación ha sido notoriamente baja comparada con las convocatorias anteriores (elecciones o Estatut), particularmente teniendo en cuenta que el censo incluía a mayores de 16 años, y no sólo a mayores de edad.

¿Los datos? 2,3 millones de votos, de los que el 80,76% ha contestado afirmativamente a ambas preguntas de la consulta, un 10% ha contestado sí a la primera pregunta y no a la segunda, y apenas un 4,5% de ‘noes’. Quienes se oponían a la consulta esgrimen que los que no han participado hubieran votado no, y quienes la secundaban defienden que en caso de un referéndum vinculante ese 80% podría ser suficiente como para que el ‘sí’ se impusiera aun con mayor participación.

Los datos oficiales de la Generalitat son estos

Dicho de otra forma, conclusiones hay pocas pero interpretaciones para todos los gustos. Y posiblemente la mejor sea que ni para unos ni para otros:


La clave es el después: ¿ahora qué? ¿Elecciones? ¿Declaración uniliateral de independencia? ¿Nada?

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