El hecho de que el político con más seguidores en Twitter ya no sea el presidente del Gobierno sino el líder de Podemos da una idea de lo vagamente representativas que son las métricas sociales en política aunque, eso sí, enseñan tendencias de futuro.

Pero cada espejo tiene sus matices: mientras los medios de comunicación eligen qué políticos y partidos mostrar, y los Parlamentos son el resultado del voto mediado por la Ley Electoral, las redes sociales son el muestreo de lo que hace una minoría de determinada edad y formación con acceso a tecnología y determinado interés político.

Dicho de otra forma: las redes sociales esbozan lo que, en cierto modo, es parte del sentir de parte de la sociedad, pero no son, ni mucho menos, representativas ni definitorias.

Como muestra un botón: este es el retrato del Parlamento si se computaran seguidores en Twitter en lugar de votos. En este arco, elaborado por Tuitocracia, habría 34 partidos, teniendo el menor de ellos apenas 4.700 seguidores. El mayor sería, con 96 escaños, Podemos

Si en lugar de someterlo a los dictados de la ley electoral ese mapa de seguidores se mostrara como una tabla, estos serían los diez principales partidos

En Facebook parte del relato cambia: SMétrica elabora dos informes acerca de cuáles son los partidos con mayor número de seguidores y cuáles son los partidos de los que más se está hablando, un criterio indicativo de tendencias pero fuertemente vinculado a la estacionalidad

¿Qué pasaría si se llevaran este tipo de representaciones a los líderes políticos en lugar de a las marcas? Tuitocracia muestra cuál es el ránking de políticos según su número de seguidores en Twitter, y un informe sobre uso de redes sociales se centra en el número de menciones (sin determinar cuáles son) reciben. La gráfica varía sensiblemente

Porque en política, como en toda medición de opinión, la clave es la representatividad y el momento: la penetración de internet en España está lejos del 100%, se reparte de forma desigual generacionalmente (jóvenes o mayores), por ubicación (entorno urbano o rural) y el uso varía enormemente en las redes sociales.

Al final, sin embargo, y según el mismo estudio del anterior gráfico, no es tanto el número de las menciones o de los seguidores, sino el tono de su interacción. Para muestra, este gráfico de El Mundo a partir los datos de dicho informe

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