The Guardian dedica un extensísimo artículo a analizar cómo un país tan pequeño como Luxemburgo, con apenas medio millón de habitantes y 2.500 kilómetros cuadrados de superficie, puede ser una potencia económica y bancaria y, para muchos, algo más que un paraíso fiscal.

En el artículo se explican los detalles de uno de los escándalos políticos y económicos de la semana: el pequeño Estado ubicado en el corazón de Europa tenía acuerdos con 300 empresas para no pagar impuestos.

Las consecuencias del caso podrán apuntalar la carrera política de Jean-Claude Juncker, recientemente elegido presidente de la Comisión Europea y primer ministro del país cuando se firmaron dichos acuerdos.

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