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Podemos y la guerra de cifras


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Diego Bayón

Intento de politólogo y proyecto de periodista. Especialista en Relaciones Institucionales y Comunicación Corporativa. Tras pasar por el Ministerio de Asuntos Exteriores o el Comité Paralímpico Español, ahora es consultor de Asuntos Públicos. En movimiento constante.


Escrito el 11 de febrero de 2015 a las 22:18 | Clasificado en Del día

La Marcha Podemos ha dejado una nueva guerra de cifras ¿300.000, 100.000 o 42.300 personas? Instituciones y convocantes maquillan las cifras a su medida.

En las últimas semanas Podemos ha acusado un importante desgaste. Las encuestas muestran que la nueva formación ha tocado techo y, lo que es peor, que muchos ciudadanos ya no perciben la “imagen virginal” ni el olor a nuevo que hasta hace muy poco sí conseguían proyectar. El polémico contrato de Íñigo Errejón, la acusación de que Pablo Iglesias pagaba en ‘b’ a los trabajadores del programa ‘La tuerka’ o los problemas fiscales de Juan Carlos Monedero han hecho daño en el partido.

Ciertos o no, estos escándalos están provocando que se desacelere su intención directa de voto. Podemos necesitaba más que nunca en el comienzo de un 2015 electoralmente muy intenso el apoyo de una mayoría social amplia que sirviera de “cortafuegos” ante las críticas externas que no paran de llegar. Necesitaban sacar músculo. De hecho, la manifestación que hace unos días culminó en la Puerta del Sol de Madrid no reivindicaba nada más que el poder de la ciudadanía que apoya “el cambio” propuesto por Pablo Iglesias y los suyos frente a los partidos de “la casta” con representación parlamentaria.

Desde hace meses, todo lo que hace el nuevo partido está en el ojo del huracán. Una búsqueda en Google arroja más de 662.000 noticias. Solo en los últimos días, la formación protagoniza más de 2.000 impactos en medios, según la estimación del buscador.

Una de las primeras preguntas que surgieron tras la marcha del 31 de enero fue cuánta gente había en la Puerta del Sol. A la hora de afinar los cálculos, llegó la guerra de cifras. La policía calculó que acudieron unas 100.000 personas. La formación de Pablo Iglesias, sin embargo, subió esa cifra hasta los 300.000 ¿Con qué dato nos quedamos? Recurrimos a una fuente independiente: según los cálculos de ‘El Manifestómetro’, asistieron 42.330 personas.

¿Son muchas 300.000 personas? ¿Son pocas 100.000 o 42.300? Poco importa. El gigapán o panorámica de miles de personas congregadas en la Puerta del Sol, evocando las instantáneas que dieron la vuelta al mundo tras el 15M, han servido a Podemos para poner sobre la mesa el terremoto electoral que se avecina. La marea humana que ha salido a la calle permite al partido de Pablo Iglesias “poner cara” a miles de personas que hasta ahora les apoyaban a través de los círculos o las redes sociales. Hacer tangibles en personas físicas miles de apoyos que hasta el momento solo eran digitales. Poder seguir creyendo en el eslogan del “Sí, se puede”.

Pero la guerra de cifras no se ha quedado en la calle. La publicación la semana pasada del barómetro de Enero del CIS  volvió a remover las aguas. Podemos saltaba a la segunda posición en estimación de voto, relegando al PSOE al tercer puesto. Una segunda lectura muestra que no es oro todo lo que reluce: a Podemos le cuesta cada vez más crecer. La formación empieza a tener dificultades para atraer a exvotantes socialistas, uno de sus caladeros de votos más importantes.

Además, según el CIS y pese a los esfuerzos de sus líderes (que insisten en reclamar la “centralidad del tablero”), la formación es percibida como un partido cada vez más de izquierdas. En una escala de 1 a 10, siendo 1 extrema izquierda y 10 extrema derecha, los encuestados ubican a Podemos en el 2,28, más a la izquierda incluso que IU. Además, el porcentaje de electores que afirman que “con toda seguridad nunca les votarían” se mantiene en el 42%. Esa percepción extremista que trasmite les puede complicar mucho acceder a nuevos nichos de votantes.

El informe de Metroscopia correspondiente al mes de febrero y publicado este fin de semana por El País confirma estas tendencias. Según el estudio, un 45% de sus votantes elegirían la papeleta de Podemos por la “decepción y el desencanto” que les general el resto de partidos. Mientras tanto, uno de sus mayores puntos débiles sigue siendo la falta de concreción de sus políticas. De hecho, en su discurso en la Puerta del Sol, Pablo Iglesias no anunció una sola propuesta: habló de sueños. Pero los sueños, sueños son. Y todavía no está demostrado que sirvan para ganar elecciones.

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