Menos de un año después de su lanzamiento como marca electoral, Podemos ya es un partido como tal. No le ha hecho falta eso para tener cinco eurodiputados y escalar a competir con los partidos tradicionales del gobierno español, pero era un formalismo necesario.

El resultado del evento celebrado el pasado fin de semana fue abrumador, toda vez que la única persona que discutía las tésis oficiales, el eurodiputado Pablo Echenique, retiró su candidatura. El otro Pablo, Iglesias, se alzaba con la secretaría general del partido casi por aclamación: el 96,87% de los 107.488 votos emitidos.

No era lo único que se votaba: también se elegía el Consejo Ciudadano, una especie de Ejecutiva, en la que los rostros más conocidos de la formación -a excepción del ya citado Echenique- han copado las primeras posiciones con porcentajes de voto similar teniendo en cuenta de que la lista era en bloque. Sin embargo, el orden de elección sí da ciertos datos acerca de la proyección de cada candidato.

Así, el más votado fue Íñigo Errejón (89,26%), seguido de Carolina Bescansa (84.84%), que superaba a Juan Carlos Monedero (83.94%), supuesto candidato a la alcaldía de Madrid.

Y con la elección recién terminada Pablo Iglesias se fue a pasar un trance mucho más complicado, una entrevista con Ana Pastor en la que ella fue extremadamente incisiva y él se mantuvo esquivo en algunos asuntos clave. Una de las posibles interpretaciones es que la formación está moderando su mensaje en los últimos meses para no espantar a un electorado aún dudoso y que podría ser clave en el sprint final entre los -ahora- tres grandes partidos. La otra interpretación posible es, sencillamente, que al programa le falta definición y la hemeroteca pesa demasiado en su contra.

Algunos momentos clave fueron, por ejemplo, las polémicas palabras de Iglesias antes de ser la voz de Podemos pidiendo la retirada de los medios privados, la vaguedad de su respuesta al preguntarse por China y el Derecho Universal o cuando arremetió contra el líder del PSOE -acusándole de copiarle hasta el llevar las mangas arromangadas- o al definir su postura sobre ETA.

Algunos momentos clave de la entrevista fueron estos:

No ha sido la entrevista la única ni más grave preocupación de la formación durante su primera semana de existencia ‘reglada’. El cobro a distancia por parte de Íñigo Errejón de una beca que requería actividad presencial ha desatado un torrente de críticas, aunque la propia universidad ha salido en su defensa aclarando que tenía autorización y que se trata de un procedimiento normal.

Desde el partido Errejón explicó su punto de vista en la Cadena SER e Iglesias le defendía con un simbólico mensaje en Twitter

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