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Empoderar: ‘palabro’ correcto


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Lucía Guerrero

Licenciada en Traducción y Humanidades, posgraduada en Edición. Gestiona proyectos de traducción para instituciones nacionales e internacionales en CPSL. Analiza la actividad de políticos en redes sociales desde un punto de vista cualitativo a través de su blog.


Escrito el 7 de marzo de 2013 a las 8:57 | Clasificado en Actualidad

A simple vista, ‘empoderar’ parece una traducción literal del inglés ‘to empower’. No obstante, se trata de un término perfectamente correcto en castellano que se suele utilizar en áreas como sociología política y trabajo social.

“We Can Do It!”, póster propagandístico de J. Howard Miller, 1943 (fuente: Wikipedia).
“We Can Do It!”, póster propagandístico de J. Howard Miller, 1943 (fuente: Wikipedia).

Hay palabras que vienen y van; palabras que se revitalizan tras haber caído en desuso un tiempo, y que a su vuelta pueden sonarnos un tanto ajenas, impropias. Empoderar es una de ellas. Hasta hace poco, el DRAE indicaba que se trataba de un término en desuso con el mismo significado que apoderar (dar poder una persona a otra). En la 23ª edición, no obstante, la entrada ha sido enmendada y recoge un significado más concreto:

Definición de empoderar, según el diccionario de la RAE.

El Diccionario panhispánico de dudas de 2005 también lo incluye y precisa que, aunque se trata de un calco del inglés, es correcto porque ya existía.

La Fundéu en 2008 se esforzaba en darnos opciones para evitar el uso de empoderar, como potenciar, facultar, capacitar o promover la autonomía, siempre en función del contexto, aunque ya puntualizaba que la palabra existe. Más tarde, en 2011, indicó que es correcta.

Ya que el contexto de utilización de este término sobrepasa lo político para adentrarse en lo social, vale la pena buscarlo en UNTERM, la base de datos terminológica multilingüe de las Naciones Unidas, para comprobar que, en efecto, en los documentos de esta organización internacional ‘empower’ y ‘empowerment’ se suelen traducir por empoderar y empoderamiento. Vaya como curiosidad que el francés, otra lengua románica, se separa del inglés y lo traduce por ‘autonomisation’ o ‘démarginalisation’.

Viaje de un ‘palabro’

Podemos especular que empoderar se reintrodujo en nuestro vocabulario desde su equivalente en inglés y no desde la tradición, y que dicha reintroducción se produjo primero en Latinoamérica, pues el español que allí se habla y se escribe suele admitir más los anglicismos que el español peninsular. Parecen muy verosímiles las conjeturas de José G. Moreno de Alba, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, en la web del Fondo de Cultura Económica, que van en esa línea:

“[…] Tal vez, para el empleo actual de empoderar, algo tenga que ver el inglés ‘to empower’. Me baso para ello en varias razones:

  • 1) los que, en español, comenzaron a usar recientemente ese verbo, no creo que supieran que existía, en español antiguo, el verbo empoderar;
  • 2) por lo contrario, en inglés, el verbo ‘empower’ tiene plena vigencia, no sólo con el sentido de habilitar sino también con el de hacer(se) poderoso (a alguien);
  • 3) en inglés este vocablo ha tenido fortuna sobre todo para referirse a ciertos movimientos sociales como, por ejemplo, el feminismo;
  • 4) son sobre todo las llamadas ciencias sociales, en México, las que comenzaron a emplear el verbo empoderar;
  • 5) lo más importante: la presencia del prefijo em- tanto en inglés cuanto en el supuesto neologismo español: ‘empower’ > empoderar. Podría por tanto proponerse que empoderar es un anglicismo no crudo sino cocido: 1) se conserva el prefijo em-, que tiene en español el mismo valor que en inglés; 2) se traduce el lexema ‘power’ por poder, y 3) se forma el neologismo parasintético empoderar (hacerse poderoso o hacer poderoso a alguien)”.
Confusión sobre su adecuación

El término ha sembrado la confusión en algunos de nuestros políticos, que al escucharlo en boca de otros colegas han llegado a alertar erróneamente de su incorrección. Algo así le ocurrió a Martín de la Herrán (UPyD Andalucía) tras leer unas declaraciones del vicepresidente de la Junta de Andalucía en las que utilizaba este vocablo, aunque en cuanto fue informado por seguidores suyos en Twitter de que empoderar era correcto, rectificó de inmediato (con humor):

¿Quién puede empoderarse?

De acuerdo con la definición del DRAE, el término se aplica siempre a colectivos desfavorecidos, como por ejemplo:

1. Las mujeres: “Este programa está integrado en la iniciativa mundial de mayor alcance Ciudades Seguras, cuyo objetivo es empoderar a las mujeres y sus comunidades en diversos entornos”. VV.AA., en  “Una encuesta promovida por ONU Mujeres en Nueva Delhi revela que el 95 por ciento de mujeres y niñas no se sienten seguras en espacios públicos” (ONU Mujeres, 20/2/2013).

2. Los jóvenes: “(…) Con la modalidad de voluntariado juvenil la implicación de los jóvenes irá más allá de ser meros participantes y/o beneficiarios de programas de voluntariado. Serán ciudadanos jóvenes activos, empoderados en proyectos de paz y desarrollo sostenible gracias a un programa dirigido específicamente a sus necesidades y capacidades”. VV.AA., en ‘Empoderar a los jóvenes por medio del voluntariado’ (UN Voluntarios, 24/1/2013).

3. Las asociaciones: “En 2010 la noción de ‘big society’ era el leitmotiv de una “nueva forma de gobernar”, una nueva visión que empoderara a las organizaciones y asociaciones sociales”. Dídac G.-Peris en ‘La extraña pareja’ (Sesión de Control, 18/2/2013).


4. Los ciudadanos en general: “La información es poder, así que empodera al que la posee”. Imma Aguilar en ‘Instalando nueva comunicación parlamentaria: Calidad en los procesos y desintermediación’ (revista El Molinillo núm. 51, pág. 14). “En la capital catalana, ya hay una página web en marcha: escrachebcn.wordpress.com y se prevé hacer pedagogía para empoderar a la ciudadanía hacia un escrache efectivo”. Thais Bonilla en ‘Vuelta a las plazas’ (Sesión de Control, 5/2/2013).

5. Y hasta los pacientes: “Jamás se podrá prescindir de la ayuda de un médico pero un paciente ‘empoderado’, con conocimiento sobre su enfermedad y sobre el tratamiento de la misma, tiene más posibilidades de seguir integrado en la sociedad (…)”. J.L. de la Serna en ‘El paciente ‘empoderado’ (‘El Mundo’, 7/5/2012). El término aparece entre comillas simples, lo que no es necesario.

Existen incluso unos Premios Empodera que la Fundación Cibervoluntarios concede a iniciativas que realicen un uso social de la tecnología para paliar brechas sociales.

Aclarada la corrección de empoderar y sus derivados, y al margen de consideraciones lingüísticas, parece que nos encontramos, pues, ante una suerte de concepto comodín que resuelve todos los problemas de aquellos colectivos que tienen la suerte de que se les atribuya. Es recomendable la lectura del artículo de Ismael Peña-López: “La globalización y el espejismo del empoderamiento”, en el que reflexiona sobre la necesidad de acompañar ese empoderamiento de una verdadera gobernanza del sistema, para que los ciudadanos estemos informados, sí, pero no permanezcamos alejados del “centro de control”; en suma, para evitar que acabemos nadando en círculos en el océano de información que nos rodea.

Los votantes dicen...
  1. […] vía, desindexación, narco, empoderar, fracking, austericidio… Estos son solo algunos de los ‘palabros’ políticos de los […]

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