Francisco Jorquera: “Nunca fue tan necesaria una fuerza nacionalista que defienda los intereses sociales”


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Alfredo Berini

Licenciado en Periodismo, máster en Investigación Aplicada a la Comunicación y Técnico Superior en Producción. He producido cientos de directos para Telemadrid y Castilla-La Mancha televisión, una película y presentado informativos para Radio Voz Ferrol. Actualmente ejerzo la investigación y preparo mi tesis doctoral.


Escrito el 6 de enero de 2013 a las 12:22 | Clasificado en Entrevistas, Galicia

Francisco Jorquera, portavoz del Bloque Nacionalista Gallego, nos recibe en la terraza de una céntrica cafetería coruñesa para hacer balance de los resultados electorales y hablar sobre el futuro de su partido. De fondo, un músico callejero entona en una gaita el himno gallego sin saber de qué estamos hablando.

Francisco Jorquera
Francisco Jorquera, líder del BNG (Fuente: Flickr BNG)
Bio

  • Nombre
    Francisco Jorquera Caselas
  • Fecha de Nacimiento
    31 de Agosto de 1961
  • Lugar de Nacimiento
    Ferrol (A Coruña)
  • ¿A qué se dedica?
    Tengo dedicación exclusiva al trabajo político. Me dedico al trabajo parlamentario, entendiéndolo no solamente como el que se realiza entre las cuatro paredes del Parlamento. Un diputado, como representante del pueblo, tiene que estar en contacto permanente con los colectivos sociales para conocer sus problemas y servir a sus necesidades e intereses.Siempre pongo un ejemplo: mi coche es un Citroen, creo que cumple este mes 9 años y tiene 360.000 kilómetros, pese a que era diputado en Madrid hasta hace poco y viajaba en avión para pasar tres días de la semana allí. Esos kilómetros están relacionados con mi trabajo político, son fruto de patear país, de mantener contacto con la gente y con multitud de colectivos ciudadanos.
  • ¿Qué ha hecho en su vida durante los últimos diez años?
    En el plano personal hice muchas cosas, a pesar a que el trabajo político muchas veces impide tener una vida personal equilibrada. En estos últimos diez años he conocido el funcionamiento de distintas Cámaras: he sido senador, he sido diputado en el Congreso, soy actualmente portavoz del BNG en el Parlamento gallego y compatibilicé ese trabajo institucional con distintas responsabilidades en el partido.
  • Entre “ciudadano del mundo” y “amo a mi patria” ¿Dónde se ubica?
    Creo que es una dicotomía mal planteada. Soy ciudadano del mundo porque soy gallego. Como explicaban los viejos galleguistas, Galicia es una célula de universalidad. El mundo no es un ente abstracto, es diverso. El mundo no sería mundo si prescindiésemos de la diversidad de idiomas, de culturas, de pueblos que lo configuran. Por lo tanto, mi forma de ser del mundo es ser gallego.
  • Entre “ultraizquierda” y “ultraderecha”… ¿Dónde se ubica?
    La palabra ‘ultra’ no me gusta nada en absoluto. Yo soy nacionalista, soy de izquierdas. Además creo que en un país como Galicia, donde nuestra forma de inserción al Estado español hace que seamos un pais dependiente en lo político, en lo cultural y en lo económico, para que sea posible una transformación económica y social desde una orientación de lo que se llama izquierda hay que cuestionar el estatus que Galicia cumple en el Estado español, por lo que es necesario ser nacionalista.Para mí ser nacionalista y de izquierdas son dos caras de la misma moneda en Galicia. Me considero una persona de izquierda real aunque esto a veces puede ser caricaturizado como ser de extrema izquierda o izquierda radical. Desde mi punto de vista, hay partidos que dicen ser de izquierda y que tienen abandonada la práctica de izquierda aceptando un paradigma económico y social que nos ha llevado a esta crisis. Frente a esto, soy de izquierda real, pero nunca me caracterizaría de ‘ultra’ porque nunca me he visto así.
  • ¿A qué político activo admira y por qué?
    Hay que aprender de muchos políticos. A lo largo de mis años de militancia en el BNG y en diferentes instituciones he aprendido mucho de multitud de políticos muy honestos, muy trabajadores y muy buenos oradores. No me gusta personificar en uno nada más, afortunadamente creo que hay personas ejemplares de las que hay mucho que aprender.
  • ¿Qué noticia desearía leer en un periódico?
    Sería una noticia que en estos momentos podría parecer utópica, ya que creo que a través de la vía que se está escogiendo no saldremos de la crisis. Las políticas que se están llevando a cabo consisten en seguir cavando cuando ya se está en lo más profundo del pozo.De todas formas, la noticia que me gustaría leer es que la economía empieza a recuperarse, que empieza a descender claramente el paro, que la brecha social que se está abriendo se va corrigiendo. Creo que en los tiempos que nos ha tocado vivir esa es la noticia que todos esperamos leer.
Galicia

Parece que los últimos días han colocado a Galicia en el punto de mira por diversas tramas de supuesta corrupción. ¿Cómo está viviendo esta semana y estos supuestos casos que están saliendo en la prensa?

Creo que no se proyecta la imagen real del país. Existe corrupción y hay que ser contundente a la hora de extirpar todos los casos, pero no está de forma generalizada. Sobre los últimos sucesos, manifiesto lo que he dicho siempre, creo que hay que ser prudentes y más cuando estamos hablando de imputaciones que no llevan en sí mismas una presunción de culpabilidad.

En el sistema judicial español, incluso un cargo público, puede ser imputado para que a través de su abogado defensor pueda tener acceso al sumario, a defenderse de acusaciones de terceros y en ningún caso significa una presunción de culpabilidad. Creo que hay que dejar actuar a la Justicia, que esclarezca las responsabilidades de toda índole que se hayan producido.

Manifestado esto, el BNG tiene un criterio para que la imputación de un cargo público no contamine a la institución que representa. Por higiene democrática, somos partidarios de que ante un suceso de este tipo ese cargo público ponga automáticamente su cargo a disposición de la corporación municipal, por lo tanto dimita mientras no se esclarezca judicialmente su presunta inculpación. Así lo practicamos cuando afecta a casos del partido y así lo demandamos también de otras fuerzas políticas.

Hace ya casi dos meses que se celebraron elecciones en Galicia. Los resultados del BNG no fueron los que se esperaban. ¿Qué balance hace Jorquera y su partido ahora que ya ha pasado cierto tiempo?

Los resultados de carácter general creo que son engañosos. El Partido Popular, pese a retener y ampliar la mayoría absoluta, tuvo un retroceso importante de votos. Se benefició de la desmovilización de muchos votantes descontentos con sus políticas y que no acudieron a votar.

Posiblemente la falsa imagen de que no existía una alternativa posible, creada desde el PP, caló en sectores ciudadanos y motivó esa desmovilización. Otra lectura es la desfragmentación del voto entre las fuerzas de la oposición, que también le permitió reforzar la mayoría absoluta pese a tener menor número de votantes.

Creo que el Partido Popular haría una lectura equivocada de los resultados si piensa que su mayoría absoluta es síntoma de que en Galicia existe un amplio respaldo a sus políticas. Hay un amplio descontento en la sociedad. Otra cosa es que por circunstancias como las mencionadas no cristalizase en la apuesta por una alternativa.

Sobre nuestros resultados, objetivamente fueron unos resultados muy malos. Sufrimos un fuerte revés electoral que creo que se debe a diversas circunstancias. Una de ellas es que el BNG en los últimos cuatro años vivió procesos conflictivos internos muy importantes que han derivado en que nuestras alternativas no llegaran a amplios sectores de la sociedad. El BNG ha sido muchas veces más noticia por sus discrepancias internas que por las posiciones que defendía.

Hubo en estas elecciones por primera vez una fragmentación de la oferta electoral del nacionalismo que nos ha traído un coste importante. También es posible que el BNG no acertase en sus modos de hacer política y eso llevase a que fuese percibido, pese a ser una fuerza que lucha contra las políticas imperantes y que defiende políticas alternativas, como demasiado homologado. Pudo haber sectores que nos viesen como una fuerza demasiado institucionalizada y no como un referente alternativo.

Por lo tanto, en el BNG tenemos que reflexionar, tenemos en marcha un proceso de análisis abierto a diferentes sectores de la sociedad, a ámbitos ciudadanos que no están afiliados al BNG, para conseguir opiniones sobre qué aspectos tenemos que corregir y mejorar de nuestra práctica política. Espero que esto permita que el BNG se revitalice tras este mal resultado electoral. Yo estoy totalmente convencido de que nunca fue tan necesaria en Galicia una fuerza nacionalista que defienda los intereses sociales ante los imperantes, una fuerza como el BNG.

¿Qué cambiaría de la campaña electoral que llevaron a cabo?

Yo creo que los resultados electorales no se explican por la campaña hecha por el BNG en sí. Sí creo que hubo una campaña muy eficaz del Partido Popular. En primer lugar, por proyectar la falsa imagen de que no había alternativa posible.

Eso provocó la desmovilización de votantes críticos y generó una dispersión del voto al no haber esa de tensión por el cambio, que se anunciaba como imposible. Esto perjudicó particularmente al BNG. Esa imagen que el PP consiguió instaurar, ya que tiene potentes altavoces en Galicia que consiguen influir en la creación de los estados de opinión, hizo que mucho votante crítico votase en clave de castigo más que apostando por una alternativa. Creo que los problemas que arrastraba el BNG, como decía con anterioridad, venían desde antes de la campaña. Probablemente tendremos que mejorar aspectos de la campaña, es posible que en las formas fuese una campaña demasiado tradicional. En el futuro tenemos que ver mecanismos que nos permitan hacer campañas más frescas, que nos permitan una participación más activa, con herramientas de interacción con la sociedad como las redes sociales…Creo que los resultados no se explican fundamentalmente en el tipo de campaña electoral que hizo el BNG sino por diversos factores.

¿Qué papel jugó en los resultados la marcha de Beiras del BNG y la creación de la coalición Alternativa Galega de Esquerda? ¿Cómo vivieron este hecho?

Me gusta mirar para el futuro. Creo que para Galicia es estratégico tener fuerzas políticas propias que no estén sujetas a las organizaciones políticas estatales. Estoy convencido de que el modelo de Estado resultante de la transición está en una crisis irreversible y que a medio plazo el Estado español se reformulará sobre bases donde se reconozca plenamente la plurinacionalidad, donde las naciones que dentro del Estado español están plenamente diferenciadas gozarán de amplios espacios de decisión, o si no el Estado estará condenado a una fractura. Estoy convencido de que Cataluña y Euskadi van a conseguir tener un nuevo estatus político con amplísimos espacios de libre decisión y espero que Galicia participe sin ser un simple espectador subordinado, sino teniendo un perfil propio y activo ampliando sus espacios de decisión que pasa por el nacionalismo y fortalecer fuerzas políticas propias.

En ese sentido considero, desde una óptica nacionalista, que el paso que dio la escisión de ANOVA de coaliarse con una fuerza política de obediencia estatal es un error estratégico y malo para Galicia. Esa es mi opinión, pero el BNG mira para delante. Estoy convencido de que vamos a tener una relación de normalidad en el ámbito parlamentario con Alternativa Galega y que, pese a las diferencias, coincidiremos en muchos temas y eso se plasmará en la acción parlamentaria. El BNG trabajará en recomponer la unidad del nacionalismo en Galicia porque consideramos que es imprescindible para el futuro de nuestro país.

Volvieron los debates a Galicia después de 19 años. ¿Cómo vivió esta experiencia? ¿Qué lectura hace de los debates?

A mí me gusta sacar lecciones de cara al futuro. De los debates tengo una percepción un tanto contradictoria. Creo que el BNG salió fortalecido, pero por esto mismo el PP, a través de sus altavoces mediáticos, fue capaz de dejarlos rápidamente en segundo plano.

El BNG insistió en que por calidad democrática debían celebrarse los debates y no establecimos condiciones previas. Somos partidarios de llevar a cabo una reforma de la Ley Electoral que, entre otras cuestiones, haga de los debates algo obligatorio. Quizá sería más lógico un debate en el que participasen todas las fuerzas políticas. Fue el Partido Popular el que decidió el formato, pues ya tenía una argumentación construida antes de que se celebrasen. La línea de opinión afín al PP revela que esto era así. Si en el debate entre BNG y PSOE había grandes diferencias esto iba a ser usado para criticar posibles coaliciones, mientras que si por el contrario no había grandes confrontaciones, se iba a hablar de “paripé”. Yo creo que al PP le interesaba claramente ese formato para intentar construir ese argumento. Nosotros, pese a todo, no quisimos complicar nuestra presencia en los debates porque consideramos que la sociedad debe tener derecho a conocer la oferta política y a vivir un enfrentamiento democrático entre ellas. Creemos que cuantos más debates mejor.

¿Cómo están siendo estos primeros días en el Parlamento gallego? ¿Cómo se comporta Feijóo desde que ha sido reelegido presidente?

Esta es mi primera legislatura en el Parlamento ya que antes de las elecciones era diputado en el Congreso de los Diputados por lo que no tenía contacto con Feijóo, ni experiencia de cómo se realizaban los debates en el Parlamento de Galicia. ¿Cuál es mi percepción? Creo que el señor Feijóo está siendo un poco soberbio, creo que está haciendo una lectura equivocada de los resultados pese a que, según mi lectura y sin quitar legitimidad a los mismos, no deducen que haya satisfacción en la ciudadanía gallega. Mi percepción es que Feijóo no está haciendo la lectura correcta, que está pensando claramente en clave personal. Considera que estos resultados lo refuerzan para dar el salto a la política estatal y que está más preocupado por su imagen en Madrid que por los problemas de la sociedad gallega.

La segunda conclusión, si me permite la ironía, es que el Partido Popular, si pudiese disolver el Parlamento sin que fueran necesarias convocar elecciones, lo haría. Es muy evidente, en lo que llevamos de legislatura, que el PP no está interesado en que el Parlamento gallego desempeñe el papel central que tiene que desempeñar, reduciéndolo a la mínima expresión. Desde la celebración de las elecciones, como ejemplo, tan sólo se celebró un Pleno ordinario sin contar el de investidura. En este Pleno ordinario fue desatendida la petición del Bloque para que se habilitase enero para realizar plenos y sesiones de las distintas comisiones, para discutir iniciativas parlamentarias en trámite. Da la impresión de que están interesados en minimizar el protagonismo del Parlamento para así reducir la capacidad de la oposición de ejercer su función de control al Gobierno.

Están, decía al principio, inmersos en un proceso de renovación. ¿Cómo van a ser estos próximos cuatro años de oposición?

Vamos a hacer una oposición muy dura, muy contundente. Discrepamos de las políticas del PP en Galicia. Creemos que en este contexto la sociedad necesita alternativas claras que marquen un cambio de rumbo a esas políticas y vamos a conceder una gran importancia a lo que es la interrelación entre Parlamento y calle.

En un contexto de desprestigio, desde mi punto de vista incentivado, de las instituciones representativas, la única forma de regenerar las relaciones con la sociedad es interrelacionarse en mayor medida. Hay que convertirse en cable de transmisión de la ciudadanía y de sus problemas para que lleguen al Parlamento y también hay que llevar el Parlamento a las calles, interrelacionando con la sociedad.

España

La posible invisibilidad del Parlamento que comenta no podría tener una repercusión en una mayor desafección ciudadana. ¿No podría afectar a todos los partidos?

Amplios sectores de la sociedad perciben que ante las políticas imperantes, que el BNG no defiende, prevalecen más los dictados de grandes grupos económicos que los ciudadanos. Decisiones que son fundamentales para el futuro de los ciudadanos no se adoptan en los canales democráticos sino que les vienen impuestos a los poderes políticos. Eso crea un clima de desafección, pero creo que también tiene mucho que ver con la derecha.

La desafección generalizada conduce a hacer cada vez más difícil que haya posibilidades de un cambio. Los cambios sólo se pueden sustanciar desde el ámbito de la política apostando por alternativas, por políticas diferentes a las imperantes. Si se instala un clima de desafección, se puede acabar aceptando como normal que el futuro de la sociedad no se adopte en los lugares tradicionales sino que sea adoptado por presuntos técnicos de la Troika, por poner un ejemplo. Creo que el PP, y la derecha en general, son los menos castigados por ese clima de desencanto. El inmovilismo hace más difícil el cambio contra las políticas imperantes.

Conservo cierto recuerdo de la época franquista. En esos tiempos había un desprestigio generalizado de la clase política y de los políticos en el que participaba mucha gente que, en cambio, no discrepaba del Régimen como si Franco no fuese político. Muchas veces el inmovilismo está fomentado justamente para que no se cambien las cosas. No creo que al Partido Popular le preocupe el clima de desafección.

Como ha comentado, ha sido diputado en el Congreso y también ha pasado por el Senado. ¿Qué diferencias hay entre hacer política en Madrid y en Galicia?

Trabajar en el Parlamento gallego me permite constatar algo que ya había observado en mi paso como diputado por distintas Cámaras; existe en muchos temas una duplicidad de discursos del Partido Popular y también del Partido Socialista según hablen en Galicia o en Madrid. Temas en Galicia en los que sería impopular tener una posición contraria, tienen una verbalización que luego no se corresponde con las posiciones que defienden en el Congreso de los Diputados. Ahí incluimos a diputados gallegos del Partido Socialista y del Partido Popular que muchas veces votan en Madrid lo contrario de lo que predican en Galicia.

Por poner un ejemplo reciente, la Xunta de Galicia anunció un recurso de inconstitucionalidad contra el Decreto que establece una moratoria a las primas para las energías renovables por diferentes motivos, Decreto que curiosamente fue aprobado en Madrid con el voto a favor de los representantes gallegos del Partido Popular siendo el presidente del PP de Galicia el señor Feijóo. Son muchos los ejemplos de duplicidad de discursos, de tener una posición en Galicia meramente aparencial que no se corresponde con lo que ocurre en Madrid.

Volviendo a la desafección. Muchas veces observamos que cuando habla un grupo minoritario en el Parlamento, son muchos los diputados que abandonan la sesión. Usted ha sido partícipe de este tipo de situaciones. ¿Cómo se viven en primera persona?

Para el BNG lo más importante es Galicia, y mi trayectoria institucional es inversa de la de muchas personas del PP y del PSOE. Yo comencé siendo senador, luego estuve de diputado en el Congreso y ahora estoy de diputado en el Parlamento gallego. Cuando llegué al Congreso una de las primeras cosas que constaté, es que a veces hablas para los taquígrafos. Son cuestiones que no ayudan a prestigiar la política, no ayudan a prestigiar algo tan importante como es el Parlamento. Frente a la creencia, muchas veces instalada, de que en los Parlamentos no se trabaja porque en ese instante hay pocos diputados, yo siempre me preocupo de aclarar que el trabajo parlamentario no se circunscribe a las cuatro paredes del Hemiciclo: las sesiones plenarias duran muchas horas y si quieres atender a todas no haces otra cosa. El Parlamentario tiene que preparar iniciativas, intervenciones, tiene que tener entrevistas con colectivos y puedes seguir la marcha a través del circuito cerrado de televisión. Es una vergüenza lo que ocurre, por ejemplo, en el llamado “Debate del estado de la Nación”, cuando el debate se centra en Rubalcaba y Rajoy hay plena asistencia y cuando llega el turno de los grupos minoritarios hay desbandada. Creo que es una falta de respeto al pluralismo parlamentario y una demostración de poco talante democrático. Creo que en un Parlamento todas las opiniones son importantes y todas merecen un respeto.

El CIS en Galicia, como en otra comunidades autónomas, coloca el empleo y la economía como principales preocupaciones sociales. ¿Puede ser que la sociedad gallega haya abandonado el interés en un mayor autogobierno?

El problema es que la falta de empleo es una realidad material inmediata que supone que multitud de ciudadanos no tengan asegurados unos estándares de vida dignos. Se están provocando situaciones cada vez mayores de exclusión social, de incremento de pobreza frente a un autogobierno que puede parecer una abstracción. Es totalmente normal que la sociedad, ante una crisis tan brutal como la que estamos viviendo, su primera preocupación sea que haya trabajo y poder llegar a final de mes. Esto es comprensible y es también la primera preocupación del Bloque Nacionalista Gallego.

Nosotros no defendemos que Galicia tenga plena capacidad de decisión sobre sus asuntos por prejuicios de índole nacionalista. Nosotros estamos convencidos de que para Galicia es clave tener capacidad real de decisión sobre sus propios asuntos poder establecer relaciones con otros pueblos en términos de igualdad para así crear riqueza, crear empleo y unas bases sobre las que se consiga nuestro bienestar colectivo.

En un momento de crisis tremenda es injustificable, que decisiones sobre el futuro de nuestra economía, de nuestros ahorros, de nuestra pesca, o del naval, dependan de lo que se decida en Madrid o Bruselas y que no podamos ni codecidir o participar en esos ámbitos para que nuestros intereses sean atendidos. Que la preocupación inmediata de un ciudadano sea ante todo que se resuelva el problema del paro y evitar las situaciones dramáticas que viven es lógico y el BNG comparte esa preocupación.

¿Podría en Galicia llegar a tener lugar la petición de un referéndum de autodeterminación como se está anunciando en Cataluña?

Sí. Lo que pasa es que cada pueblo tiene sus propias características y cada país sus propios ritmos. Nosotros como fuerza política nacionalista consideramos que el pueblo gallego debe tener capacidad absoluta de decisión sobre sus asuntos y pueda establecer una relación con los otros pueblos libremente y en términos de igualdad. Para poder llegar a ese escenario, un referéndum donde el pueblo gallego pueda elegir es necesario.

¿Qué ocurre? Objetivamente los ritmos de Galicia y los ritmos de Cataluña son distintos. Nosotros consideramos que en Galicia primero hay que conseguir una mayoría social que acredite que Galicia tenga plena capacidad de decisión y articulada esa mayoría social, y de ahí para que el pueblo gallego sea un pueblo soberano, habría que hacer la consulta de un referéndum. Creemos que en una democracia no hay que tener miedo a consultar a la sociedad y que un pueblo puede decidir libremente su futuro.