Arrow

Esperando a Draghi en Parlamento 0.0


0
Rafael Larreina

Diputado de Amaiur. Impulsor de Eusko Alkartasuna desde su fundación, fue diputado vasco durante dos décadas representando a esa formación, en nombre de la cual fue uno de los firmantes del Pacto de Estella.


Escrito el 14 de febrero de 2013 a las 9:12 | Clasificado en Amaiur

Ni la comparecencia secreta de Draghi fue tan secreta ni lo que vino a decir fue tan importante. Larreina critica que se perpetúen recetas que considera que no fomentan la economía competitiva.

Aunque, al contrario de en la obra de teatro del absurdo, aquí sí apareció Godot en forma de Draghi, al final el personaje tan importante nos dejó una sensación de decepción pues tampoco nos trajo ningún mensaje importante. Simplemente alabó la figura de alumno cumplidor del Gobierno Rajoy que, sumiso al Pozzo encarnado en la Troika, está aplicando las políticas restrictivas y de recortes sociales.

Todo ello en el escenario absurdo de un Congreso silenciado y bloqueado tecnológicamente que, muy lejos del Parlamento 2.0, se sumergía en los tiempos de Cánovas en el siglo XIX, y rozaba el esperpento cuando Draghi colgaba su secreta intervención en la pagina web del Banco Central Europeo a la vez que en YouTube diputados de la Izquierda Plural colgaban en varios capítulos la grabación de la comparecencia. En fin, como para promocionar la ‘Marca España’.

Pero por encima del esperpento, lo que me preocupa -con la visión ‘desde fuera’ de un soberanista vasco de izquierdas- es la falta de visión de futuro que se esconde detrás del mensaje-mandato lanzado por Draghi, y repetido por el Gobierno varias veces esta semana tanto en Comisión como en Pleno, consistente en que hay que aumentar la competitividad reduciendo los costos laborales.

Y me preocupa porque las medidas que acompañan a estas palabras –la última reforma laboral es un buen exponente- no hacen sino propiciar un modelo competitivo inviable, sustentado en la reducción de los costes laborales, lo que supone optar por un modelo productivo más propio de la economía del norte de África con el que nunca se podrá competir ni siquiera en el corto plazo.

Si la economía del Estado español quiere ser competitiva en la Europa desarrollada y social, tiene en primer lugar que comprometerse con la economía productiva, abandonando la cultura de la especulación como modelo de éxito social y recuperando la cultura del trabajo.

Recuperar la cultura del trabajo lleva consigo en primer lugar valorarlo como elemento fundamental en la cadena de valor añadido, todo lo contrario de la actual situación en la que hablar de competitividad por parte de representantes institucionales y patronales está unido al discurso de reducción de costes laborales.

La competitividad de la economía si se quiere que tenga futuro no pasa por la reducción nominal de los costes salariales, sino por el valor añadido que se aporte en el proceso de diseño, fabricación y comercialización de la producción. Y para ello es necesario impulsar, potenciar, el I+D+i y dotarlo presupuestariamente desde las instituciones públicas.

Pero esto último tampoco está en la agenda del Gobierno que presenta planes de Investigación, Ciencia y Tecnología repletos de buenas palabras pero sin concreciones ni compromisos presupuestarios que los puedan hace realidad. El binomio Competitividad-Inversión en Innovación sigue siendo ineficaz mientras el gasto en I+D sea algo más del 1,3% del PIB en el Estado español mientras que la media de la UE-27 se sitúa en el 2,03, la de Euskadi en el 2,04, la de Francia en el 2,25, Eslovenia el 2,47, Alemania en el 2,84, Dinamarca en el 3,09 o Finlandia el 3,78.

Así que tendremos que seguir esperando a Godot que nos traiga soluciones y no más de lo mismo. Eso sí, en un escenario más interactivo que recupere un Parlamento 2.0 que sea más transparente y escuche a la calle, a la ciudadanía, con más atención y respeto. Algo se ha avanzado en este aspecto con la aprobación de la Iniciativa Legislativa Popular de STOP a los Desahucios.

Aunque, tendríamos que hacer la reflexión de que quizás, si el Parlamento hubiese estado más atento y receptivo a la voz de la calle -que solo pedía justicia social-, se habría legislado antes y se hubiesen evitado suicidios y tragedias humanas, que han pasado ocultas, de muchas familias que perdieron su casa en medio de las consecuencias de una crisis en las que no tenían responsabilidad.

Comparte tu punto de vista

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>