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La cuestión vasca y catalana y el problema español


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Rafael Larreina

Diputado de Amaiur. Impulsor de Eusko Alkartasuna desde su fundación, fue diputado vasco durante dos décadas representando a esa formación, en nombre de la cual fue uno de los firmantes del Pacto de Estella.


Escrito el 20 de diciembre de 2013 a las 10:22 | Clasificado en Amaiur

“Ante la falta de argumentos que nieguen el derecho que tiene cualquier persona a decidir lo que quiere ser, se recurre con demasiada frecuencia a la amenaza de vetos, boicots y expulsiones del seno de la Unión Europea, cuando no se llega incluso a buscar vinculaciones con ETA”.

Durante mucho tiempo, cuando muchos planteábamos la necesidad de resolver el conflicto político existente entre Euskal Herria y el Estado, se nos decía que ese conflicto no existía, que sólo había el problema de la violencia de ETA; violencia que se convertía así en la gran coartada para no reconocer la realidad de una sociedad diferenciada que quería decidir libremente su futuro en paz. Desde hace dos años, ETA no actúa y es más patente que nunca que ese conflicto político no resuelto no existe sólo en Euskal Herria sino que también se ha manifestado con claridad en Catalunya.

Es más, la cuestión catalana, que ha dejado en un segundo plano la cuestión vasca, ocupa y preocupa estos días a la clase política y mediática española radicada en Madrid. Ocupa sus declaraciones, sus espacios mediáticos, con un cierto nivel de agresividad y poca reflexión constructiva. Constituye objeto de agresión política en el ya tristemente famoso y omnipresente “y tu más”, a la vez que acrecienta la preocupación por un modelo de estado que hace aguas desde el punto de vista económico, político y social.

Mientras unos lo insertan en la herencia de Zapatero y otros en la prepotencia popular, se echa en falta una propuesta de diálogo que permita a la democracia abrirse camino como instrumento más idóneo y eficaz para resolver conflictos.

Ante la falta de argumentos que nieguen el derecho que tiene cualquier persona, como ciudadana, para decidir lo que quiere ser, se recurre con demasiada frecuencia a la amenaza de vetos, boicots y expulsiones del seno de la Unión Europea, cuando no se llega incluso a buscar vinculaciones con ETA, una ETA que ya no está presente.

En las declaraciones de los líderes españoles -que cada vez lideran menos- se echa en falta una cultura democrática como la que está presente en la vida política de Canadá o Reino Unido, donde no es ninguna tragedia que la ciudadanía que forma parte de sociedades diferenciadas -como son Quebec y Escocia- puedan votar y decidir democráticamente lo que quierten ser y cómo se quieren relacionar con otras sociedades diferenciadas o estados.

Mientras esos estados de larga tradición democrática se conciben a sí mismos como espacios de encuentro abiertos, en los que su ciudadanía es tratada como mayor de edad con libertad para decidir, demasiados responsables políticos españoles conciben su estado como una prisión en la que no tiene cabida ni la libre adhesión, ni la libre separación y en la que su ciudadanía está sometida a una tutela que asfixia su libertad.

Es hora ya de que se aborden los problemas, los conflictos políticos en clave democrática, buscando la solución mediante el diálogo, la búsqueda de acuerdos y el respeto a la voluntad de la ciudadanía de cada sociedad diferenciada expresada de forma democrática y pacífica. Catalunya y Euskal Herria, sus respectivas ciudadanías quieren decidir su propio futuro y tienen derecho a ello, pues como señaló el Tribunal Internacional de La Haya en su sentencia de 22 de julio de 2010, referida al caso Kosovo, cuando hay una contradicción entre la legalidad constitucional de un Estado y la voluntad democrática, prevalece esta última.

Concebir el estado o su propia legalidad constitucional como prisión es un modelo caduco que no sólo no resuelve los problemas sino que degrada la cultura democrática. Es hora de abordar la cuestión catalana y la cuestión vasca en clave democrática poniendo fin al problema español y abriendo caminos de diálogo y negociación como señaló en su día la Corte suprema de Canadá, equivalente al Constitucional español.

Los votantes dicen...
  1. Josetxualgorta Algorta dice:

    Estamos de acuerdo en tanto en cuanto se adopte el principio por parte de EA,etc.,que “No existe emancipación nacional sin emancipación social de los trabajadores,y nó existirá emancipación social sin emancipación nacional”…!!?.
    Estas cuestiones,consideramos clave,para un marco independiente o autónomo de relaciones laborales con respecto o frente al Estado unitario español;y por otra parte una aclaración definitoria del marco o papel a jugar o nó con respecto a la Unión Europea,en integración con las configuraciones políticas actuales y en el marco del Euro,o de separación de la mísma si persiste “la troika” y los imperativos del FMI y el BCE;así cómo cual es el modelo socioeconómico,político,etc.,que se promulga como constituyente de ésa voluntad del derecho a decidir…!!¿?!!.-

  2. osar dice:

    Este Rafa Larreina, hace el apostolado de la pistola, dentro de su vida celibe y santa. El Opus Dei esta que trina con el

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