La obscenidad en la política


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Carles Campuzano

Nacido en Barcelona en 1964, licenciado en Derecho y diputado de CiU en el Congreso desde 1996. Miembro del consejo ejecutivo nacional de Convergència Democràtica de Catalunya.


Escrito el 18 de abril de 2013 a las 15:07 | Clasificado en CiU

Las declaraciones de varios miembros del partido del Gobierno acerca de los escraches son una enorme irresponsabilidad: hace falta empatía y prudencia.

Las declaraciones de diversos portavoces del PP en relación al escrache constituyen un acto de una enorme irresponsabilidad. Frente a una crisis tremenda, con un desempleo masivo, el aumento de la pobreza y una incapacidad de las políticas de dar una respuesta suficiente a los problemas de exclusión y ante un evidente riesgo de estallido social, a los responsables del partido del Gobierno hay que exigirles prudencia, templanza y responsabilidad y no echar más gasolina al fuego.

Los escraches incomodan y pueden no gustarnos, y es evidente que cualquier demostración ciudadana de rechazo a una política o de reivindicación de derechos necesita acomodarse a determinados límites. Delimitarlos nunca es fácil, pero ante el fenómeno de los escraches prefiero comprender por qué están sucediendo que juzgar a quien los practica.

Será el tiempo el qué nos demostrará si a algunos portavoces les ha movido un compromiso personal real en la denuncia de los abusos del sector financiero o, por el contrario, han convertido el sufrimiento de las víctimas de una pésima legislación y una insuficiente política, en meros instrumentos de sus causas ideológicas.

Y habrá que ser contundente cuando se crucen los límites razonables que permiten la vida en común en una sociedad democrática. Pero estoy convencido que el menosprecio y la falta de empatía con las miles de familias que están siendo afectadas por los lanzamientos que han mostrado los portavoces populares debe de merecer una censura rotunda.

Quizás alguna mente perversa haya decido que ante el apoyo social a la causa de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca ahora tocaba una estrategia manipuladora burda y demagógica, buscando la descalificaron personal y global de las plataformas.

Hay quienes creen que de la tensión y la confrontación se pueden ganar réditos políticos a corto plazo, lo que resulta obsceno en los tiempos que corren, cuando toca apostar por formulas y estrategia que permiten recuperar la confianza de los ciudadanos en la política democrática.

Más crispación y confrontación no es aquello que la ciudadanía reclama, sino comprensión, empatía y respuestas. Malos tiempos para la buena política .