Arrow

La pobreza infantil como prioridad


0
Carles Campuzano

Nacido en Barcelona en 1964, licenciado en Derecho y diputado de CiU en el Congreso desde 1996. Miembro del consejo ejecutivo nacional de Convergència Democràtica de Catalunya.


Escrito el 10 de enero de 2014 a las 10:37 | Clasificado en CiU

“Desde el inicio de la recesión, la pobreza entre los niños ha crecido más de tres puntos. El Estado del Bienestar debe de incorporar claramente la infancia como prioridad”.

El trascendental problema de la pobreza infantil no termina de aterrizar con el vigor y el compromiso imprescindibles en la agenda gubernamental, a pesar de las llamadas de la sociedad civil y del Congreso de los Diputados. Las cifras son aterradoras. España tan solo es superada por Rumanía y Bulgaria, en el seno de la Unión Europa, en el número de menores de 16 años que viven en hogares en riesgo de pobreza. Estamos hablando de una tasa de pobreza de cerca de un 27% de los niños, tal y como apuntan los últimos datos de Cáritas y su informe de la Realidad Social, instrumento imprescindible para conocer el estado de salud de la sociedad.

Ciertamente una crisis que ha destruido masivamente tejido empresarial y empleo, y una política económica que ha tenido como prioridad casi única la reducción del déficit y la contención de la inflación, pero no el mantenimiento y la creación de empleo, han agravado una situación que ya era inquietante antes de la crisis. Desde el inicio de la recesión, la pobreza entre los niños ha crecido más de tres puntos, que es el triple del crecimiento de esa misma tasa en el conjunto de Europa.

El problema es muy de fondo, consolida el riesgo de fractura social y tiene enormes consecuencias en la prosperidad y el bienestar en el medio y largo plazo. Las respuestas deben de ir más allá de las imprescindibles medidas paliativas que las administraciones autonómicas y locales han puesto en marcha en los últimos tiempos, en materia alimentaria y de vivienda fundamentalmente, a pesar de los recortes impuestos por el Gobierno central.

Por un lado, como hemos defendido desde este mismo medio, el Estado del Bienestar debe de incorporar claramente la infancia como prioridad y ello tiene que ver claramente con el papel de la Seguridad Social en el apoyo a las familias con hijos. Es realmente desvergonzado que la prestación de la Seguridad Social de apoyo a la infancia consista en 291,00 euros anuales (24,25 euros mensuales), cuando los ingresos del beneficiario no rebasen el límite establecido de 11.519,16 euros anuales más un 15% por cada hijo o menor acogido a cargo a partir del segundo.

Y en esta misma materia para las familias más frágiles, a menudo madres solas que deben de afrontar la crianza de sus hijos, o familias numerosas con todos sus adultos en desempleo, el apoyo de los servicios sociales es imprescindible. Las familias deben tiempo, apoyo e incentivos  para la educación de sus hijos, especialmente en los hogares más vulnerables. Es necesario, pues, incrementar las transferencias económicas  a las Comunidades Autónomas en este ámbito, más después de la reciente reforma de la ley de régimen local

Por otro lado, la política de empleo debe de incorporar la cuestión de la pobreza infantil ante la emergencia del fenómeno de los “trabajadores pobres”. Desde el aumento del Salario Mínimo Interprofesional hasta ayudas complementarias para aquellas personas que trabajan con sueldos insuficientes para mantener sus familias, pasando por la puesta en marcha de planes de choque para facilitar y promover la creación de empleo a corto plazo para las personas en desempleo con hijos a cargo, la política de empleo puede y deber ser parte de la estrategia de lucha contra la pobreza infantil.

Finalmente, la anunciada reforma fiscal del Gobierno debe de apostar claramente por apoyar a las familias con hijos, con medidas audaces que permitan a las clases medias y trabajadoras afrontar las inversiones que la crianza de los hijos exigen.

Los costes de la pobreza infantil de hoy van a repercutir negativamente en la prosperidad y el bienestar de todos mañana; las cicatrices que la pobreza inflige hoy se acarrean en el tiempo y afectan a los niveles educativos de los trabajadores de mañana, a sus oportunidades de empleos bien pagados y a los impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social que deben de sufragar. Invertir en la lucha contra la pobreza infantil es invertir en un mejor futuro para todos.

Comparte tu punto de vista

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>