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Sobre nuevas reformas del sistema de pensiones


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Carles Campuzano

Nacido en Barcelona en 1964, licenciado en Derecho y diputado de CiU en el Congreso desde 1996. Miembro del consejo ejecutivo nacional de Convergència Democràtica de Catalunya.


Escrito el 10 de enero de 2013 a las 16:02 | Clasificado en CiU

El diputado de CiU defiende el actual sistema de pensiones, fruto de acuerdos pasados, y culpa al elevado desempleo de la amenaza que se cierne sobre ellas.

Vuelve a plantearse una reforma del sistema de pensiones, cuando la reforma más profunda que España ha puesto en marcha desde 1985 prácticamente todavía no ha podido provocar ningún efecto. Buena parte de las previsiones legales en la Ley 27/201 sobre actualización, adecuación y modernización del sistema de la Seguridad Social han entrado en vigor este 1 de enero.

Esta fue, efectivamente, una reforma que según la OCDE iba “a mejorar significativamente la sostenibilidad financiera a largo plazo del sistema de pensiones español” y que reduciría “el gasto en pensiones a largo plazo, en el equivalente del 3,5% del Producto Interior Bruto”.

Una reforma, fruto del acuerdo del Gobierno y los agentes sociales en el marco del dialogo social y que CiU pactó con el Gobierno del PSOE en la pasada legislatura, que estaba pensada para promover un cambio gradual y flexible en los principales parámetros del sistema de pensiones. El objetivo: adecuarlo a las profundas transformaciones que va a tener que hacer frente la sociedad en las próximas décadas. Es una reforma que volvió a demostrar la utilidad del Pacto de Toledo y que desautoriza la estúpida afirmación del director de FEDEA, definiendo a ese acuerdo social y político como un ‘zombie’.

Por otro lado, hoy no tiene sentido, como ha anunciado el Gobierno, volver a tocar la nueva regulación prevista para la jubilación anticipada y la jubilación parcial, endureciendo los requisitos rigurosos que ya existen en este ámbito. Y menos penalizando todavía más a los trabajadores de más edad en un mercado de trabajo que es incapaz de ofrecer empleo a un parado mayor de 50 años y con la práctica liquidación de las políticas orientadas al reciclaje profesional y la recolocación de los desempleados.

Una reforma como la que ha anunciado el Gobierno puede ser tremendamente injusta para los trabajadores más maduros y con menor nivel de formación.

Otra cosa es desarrollar y concretar el denominado ‘factor de sostenibilidad’, que se incorporó en la legislación en la reforma de 2011 y que representa un punto de la reducción del gasto en pensiones de 3,5 puntos a largo plazo. No es ésta, en cualquier caso, una cuestión políticamente y técnicamente simple. Va a ser mejor buscar el acuerdo social y político en lugar de precipitarse en definir una mala solución.

Y, finalmente, hoy si somos honestos sabemos que el problema a corto plazo que tiene el sistema de pensiones no se deriva de la ‘generosidad’ de sus reglas, o de su excesivo coste, sino del desempleo masivo y del derrumbe del mercado de trabajo. Si la prioridad política del Gobierno y de la UE no es el empleo el problema no va a ser el sistema de pensiones, sino el estallido de la sociedad.

Los votantes dicen...
  1. […] vaig publicar aquest article al digital “Sesión de […]

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