Arrow

Eurovegas como síntoma


0
Inés Sabanés

Leridana de nacimiento, vallecana de adopción. Coportavoz de la Mesa de Madrid de Equo . Llegó al partido tras militar en IU desde su fundación, donde fue diputada nacional, diputada autonómica en Madrid y concejala en el Ayuntamiento de la capital.


Escrito el 1 de agosto de 2013 a las 12:47 | Clasificado en Equo

El modelo de Eurovegas, amparado por los déficits del actual sistema democrático, perpetúa los problemas que han llevado a la situación actual. Pero se puede crear empleo y riqueza sin necesidad de este tipo de grandes infraestructuras.

En cualquier lugar donde la democracia fuera algo más que votar cada cuatro años y cuyo sistema representativo no permitiera equiparar ganar las elecciones a ‘carta blanca’ e impunidad, sería impensable que un proyecto de la envergadura de Eurovegas ‘Ciudad de casinos’ se tramitara con “negociaciones secretas”, leyes a la carta y con total opacidad sobre efectos y riesgos.

Con independencia de quien gane las elecciones hay derechos de participación ciudadana que no pueden depender de la voluntad¡ de quien ha ganado las elecciones y, entre ellos, es básico someter a refrendo cuestiones relevantes para la gente. En Suiza, por ejemplo, votaron que los accionistas de las compañías cotizadas puedan forzar una votación y vetar las retribuciones que se asignen a sí mismos los directivos de la empresa. Italia votó en referéndum contra las centrales nucleares y la privatización del agua y en Inglaterra ningún diputado se podría permitir votar por disciplina de partido sin consultar a su circunscripción electoral.

Son sistemas electorales distintos, en el caso de Inglaterra además mayoritario y no proporcional, pero hay cuestiones elementales y básicas que en nuestro país no se contemplan y nos convierten en una anomalía dentro de Europa cuya democracia no es para tirar cohetes, pero donde la impunidad y el ninguneo a votantes es intolerable.

Esta reflexión en lo que es afecta a las formas. Además, el proyecto es síntoma y un nuevo episodio de la cultura del ladrillo y de megaproyectos, que hasta hoy ha empobrecido a la mayoría para enriquecer a unos pocos. Es síntoma de la incapacidad para trabajar por soluciones alternativas para un país en crisis.

En Madrid durante el boom de la construcción se ignoró la calidad e innovación a los efectos de ahorro energético en las viviendas y edificios públicos, se usaba y abusaba de un modelo de urbanismo disperso, con intensa ocupación del territorio y de nueva construcción mientras se invertía en cemento con vías de alta capacidad. Es decir se provocaba la necesidad de desplazamiento por encima de lo razonable y, asociada al uso del vehículo privado, se produjeron efectos nefastos en la contaminación y en la salud y calidad de vida. En resumen: incentivar consumos ilimitados para recursos limitados produciendo además una dependencia económica y energética de alto coste.

Al amparo de este modelo la especulación, las grandes obras y los donantes, los grupos de interés y el poder financiero, han mantenido a hierro y fuego este modelo desarrollo y -a la luz de lo que hoy conocemos- también un gobierno que lo sustentara.

Un círculo vicioso que una vez quiebra el crecimiento y se agota con la crisis económica, busca nuevas oportunidades de negocio en la privatización de la sanidad o de otros servicios públicos, a la vez intenta reinventar la economía de casino -nunca mejor dicho- con proyectos como Eurovegas.

Las decisiones opacas y las leyes a la carta se justifican en base a la hipótesis de creación de empleo y esperando que nadie se atreva a cuestionar las cifras, asfixiando cualquier alternativa y arremetiendo contra cualquier opinión discrepante.

Dos elementos son básicos en todo este debate:

El primero, justificar negociaciones y cifras ocultas es un riesgo inasumible. Ya pasó con el soterramiento de la M-30 y su deuda hoy está costando unos sacrificios y riesgos monumentales. En aquel momento se ridiculizaba y desautorizaba cualquier opinión discrepante con un proyecto que costaba más dinero que la ampliación del Canal de Panamá y hoy tiene en jaque la Hacienda de la ciudad.

El segundo, la creación de empleo en Madrid tiene otras claves que son posibles y serían además inmediatas. Los sectores de oportunidad de crear empleo hoy, en España, en Europa o en Madrid, van ligados al desarrollo de tecnología e impulso de energías renovables, a la rehabilitación de vivienda con criterios de ahorro energético, a la movilidad sostenible, agricultura ecológica o sectores asociados a la investigación, a la cultura, las nuevas tecnologías o economía del cuidado. Se moverían con ello diferentes sectores: construcción, tecnología, I+D+i, PYMEs, economía social…

Un ‘Green New Deal’ madrileño que, asociado al impulso de la economía del bien común, generaría empleo e impediría la caída de la investigación y la emigración forzada por motivos económicos, especialmente de los jóvenes.

Por supuesto que hay alternativas al modelo Eurovegas con capacidad de crear empleo y garantizar el futuro. Pero claro, manda la Banca, mandan las eléctricas y mandan las grandes constructoras que, en Madrid, casualmente, están dominadas por los mismos grupos de poder. Por si teníamos poco ahora Adelson se incorpora al oligopolio.

Para que todo esto sea posible, para que se pueda negociar y jugar con nuestro futuro y nuestros derechos necesitan mantener amordazada a la ciudadanía, sin capacidad de intervención más allá de votar a cada cuatro años (y en listas cerradas y bloqueadas), necesitan retorcer y desenfocar el debate para intentar que la gente vea como solución aquello que forma parte del problema.

En definitiva, no olvidemos que su objetivo es mantener e incrementar beneficios y, a pesar de ser los responsables del empobrecimiento de una gran mayoría, mantener el poder.

Comparte tu punto de vista

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>