El gran escándalo de las tarjetas de crédito sigue oculto

El despilfarro realizado con las tarjetas de crédito de Caja Madrid parece habernos sorprendido. Pero la sorpresa puede ser mayúscula si llegan a salir a la luz pública el gasto de tarjetas de crédito de libre disposición que, con cargo al erario público, utilizan los cargos de la Administración del Estado y organismos oficiales.

No en vano, Esquerra Republicana presentó una propuesta para que se publicaran los gastos de los últimos cinco años de estas tarjetas de crédito. La propuesta fue rechazada ¿Qué miedo hay a que se publiquen si el gasto ha sido racional, justificado y fiscalizado? ¿O es que existe el miedo a que se destape un escándalo como el que ha visto la luz con Caja Madrid?

Desde ERC propusimos, además, la supresión de las tarjetas de crédito de libre disposición. En primer lugar, porque incrementa el gasto (no gasta lo mismo alguien que tiene una tarjeta a su disposición que quien no la tiene); y en segundo lugar, porque la fiscalización es mínima, el gasto poco justificado y difícilmente limitado. Además, a menudo, son los propios altos cargos –que gozan de tarjetas de crédito- los responsables últimos del uso de estas tarjetas. O sea, que es el zorro el responsable de cuidar el gallinero.

¿En qué se gasta el dinero de las tarjetas de crédito? ¿Está limitado, por ejemplo, el gasto en comidas o en alojamiento? ¿Quién controla y autoriza en qué se gasta o a quién se invita con ese dinero? ¿Cuántas tarjetas de crédito hay con cargo al erario público?

La respuesta a estas preguntas y, sobre todo, la publicación de los gastos realizados a costa de ellas pueden ser un escándalo de proporciones mayúsculas. Sin embargo, los medios que hoy llenan páginas y páginas sobre el escándalo de las tarjetas (y que, por cierto, cargan más las tintas sobre los representantes sindicales que patronales, como si lo de los primeros fuera más delictivo que lo de los segundos), no publicaron ni una línea cuando ERC presentó la propuesta de que se publicaran los gastos de las tarjetas y fue rechazada por la mayoría absoluta.

Pero no cejamos: hemos vuelto a presentar nuestra propuesta, en la que se incluye además de la supresión de las tarjetas de crédito, la supresión de los coches oficiales, de los exquisitos convites institucionales o las comidas de “trabajo” a cargo del erario público. Su propia existencia es un escándalo.

Desde nuestra concepción republicana, los representantes de la ciudadanía no pueden tener más privilegio que el de servir al pueblo.

Joan Tardà

Barcelonés, diputado de ERC en el Congreso en las tres últimas legislaturas. Licenciado en Filosofía y Letras, es profesor de secundaria de Lengua y Literatura catalana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.