Hablando se entiende la gente. La frase se la dijo Juan Carlos I a Josep-Lluís Carod-Rovira cuando éste le visitó en Moncloa tras la consecución de los ocho diputados de ERC. Aquellas elecciones vinieron precedidas por una virulenta campaña de la derecha mediática contra el entonces presidente del partido y por una situación de tensión entorno a la guerra de Irak que terminó con el fatídico atentado del 11M y las mentiras posteriores que coparon la gestión del peor atentado que nunca ha sufrido el Estado. La frase hizo fortuna, pero en FAES siempre han sabido que lo de hablar es sólo con los interlocutores que van a decirles lo que quieren oír.

No hace falta recordar al Aznar que, al amanecer y con viento de levante, tomaba el islote de Perejil, o como éste hablaba con Blair, Bush y Durao Barroso sobre cómo invadir Irak y hacer callar para siempre a muchos de sus habitantes. Dos simples ejemplos de la manera de funcionar del presidente de la fundación y que encajan perfectamente con el discurso de una entidad que se dice liberal, pero que puede recibir en diez años 30 millones de dinero público sin ningún pudor. Doble moral, doble lenguaje.

Sin ir más lejos, este mismo lunes dos noticias me llaman curiosamente la atención, y ambas tienen como hilo conductor la doble moral del aznarato. La primera es el aviso que FAES lanzó por vía de Rajoy a que el próximo secretario general del PSOE no se mueva ni un ápice de lo que hasta ahora ha dicho Rubalcaba. A su órdago inmovilista seguro que suman un interesante cálculo electoral que ven como el PSOE y el PSC se desangran gracias a su postura sobre al 9N y el derecho a decidir de los catalanes. Porque si algo se decide, que sea en los despachos y todo atado y bien atado, como siempre les gustó a la fundación que preside Aznar. Un presidente que nos dejó grandes dosis de diálogo… con él mismo.

La segunda es el revuelo que ABC, uno de los periódicos que luchan por ser la voz oficial de las tesis de la fundación presidida por Aznar, a raíz del anuncio de Picardo de reunirse con varios grupos en el Congreso. El mismo periódico que es capaz de loar a Juan Carlos de Borbón por reunirse con las dictaduras saudíes o de dar talla de estadista a quien se reúne con Obiang, criticando al ministro principal de Gibraltar por intentar explicar su posición a los grupos del Congreso.

En ERC siempre hemos defendido que Gibraltar será lo que quieran los gibraltareños, porque hablando se entiende la gente a pesar de ABC o FAES. Y en caso de dudas, la mejor manera es permitir que sean las personas las que se expresen, por la vía de las urnas, que no es al fin y al cabo otra manera de dialogar con los ciudadanos, preguntándoles su opinión. Porque hablando se entiende la gente, ¿no?

Publicado por Joan Tardà

Barcelonés, diputado de ERC en el Congreso en las tres últimas legislaturas. Licenciado en Filosofía y Letras, es profesor de secundaria de Lengua y Literatura catalana.

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