La democracia vence al real bipartidismo

El bipartidismo ha perdido alrededor de la mitad de votos en las últimas elecciones europeas. Sinceramente, me alegro de ello. Y me alegro del resultado obtenido por los compañeros de Amaiur (primera fuerza en Euskal Herria), de IU-ICV, Compromís y CHA, por la contundente irrupción de Podemos y, por supuesto, por la victoria de ERC en Catalunya (¡y por superar el 7% de votos en les Illes Balears!). En definitiva, feliz por un resultado electoral que no sólo rompe la lógica bipartidista, sino que otorga a las izquierdas republicanas del Estado más de una cuarta parte del total de votos.

El bipartidismo mediático ha reaccionado en seguida: ¡Ingobernable, ingobernable!, un Parlamento español con los resultados de las Europeas sería ingobernable… En conclusión, un Parlamento plural sería catastrófico y a España le asolarían casi tantas plagas como a una Catalunya independiente.

Qué curioso que aquellos que han aceptado como normal y saludable perversas mayorías absolutas que se han situado en el peligroso filo de la tiranía, ahora estén alarmados porque los grandes partidos se vayan a ver obligados a negociar y pactar con otras fuerzas para aprobar leyes. Parece preocupar que en un futuro no se pueda imponer la opinión de un solo partido o, en todo caso, que puedan ser decisorios partidos que pretenden un cambio social,  en detrimento de los clásicos consortes del status quo (como han sido CiU, PNV o CC y pretende ser UPyD).

Aquellos que han aceptado y legitimado en sus medios los “ajustes” económicos y laborales que han empobrecido a la población, mientras los ricos se enriquecían cada vez más; aquellos que no han alzado su voz indignada por los miles de millones inyectados a una banca que desahuciaba sin piedad a familias, hoy nos alertan del peligro de que PSOE y PP pierdan su poder a favor de las fuerzas que estamos en contra de estas políticas.

Incluso aquellos que se erigen desde su atalaya mediática como adalides de la democracia, alertan también de los perjuicios de dar voz como tertulianos a posiciones críticas con el bipartidismo: los medios no deben dejar tribunas a díscolos porque se corre el riesgo de que la población los vote.

El epígrafe del episodio del fracaso bipartidista en las elecciones parecía que lo iba a poner el PSOE con sus primarias. Pero, ¡sorpresa!, el campechano monarca español se jubila. No porque ya no pueda ir de caza o a recepciones con jeques o empresarios a lo largo del mundo, sino por la propia supervivencia de la monarquía. Porque debe quedar todo atado y bien atado antes de que este régimen bipartidista expire.

Los medios que antes apelaban a la gobernabilidad ahora se llenan la boca de estabilidad, la de la monarquía frente a la inestabilidad que supondría la república (culpable, claro está, del alzamiento fascista en los años ’30). Subrayan que Felipe VI será el más preparado de toda la historia, obviando que si no lo fuera también sería Rey porque es Rey no por su preparación, sino por tener el ADN más próximo (en sentido literal) al de Felipe V. Y por ser varón.

El resultado de las elecciones europeas no es más que la expresión democrática de la diversidad y pluralidad social (es decir, política). Como lo sería decidir si monarquía o república. Donde algunos quieren ver ingobernabilidad e inestabilidad, otros vemos democracia. Y en democracia, los conflictos se resuelven negociando y, en última instancia, votando.

Joan Tardà

Barcelonés, diputado de ERC en el Congreso en las tres últimas legislaturas. Licenciado en Filosofía y Letras, es profesor de secundaria de Lengua y Literatura catalana.

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