Me cansa este sempiterno debate sobre si podemos votar o no. Me cuesta entender que pasemos meses y meses discutiendo sobre ello cuando la gran mayoría de catalanes y catalanas nos hemos empecinado en votar–porque nos creemos en el derecho- y, tarde o temprano, de un modo u otro, vamos a hacerlo.

No vamos a parar hasta conseguir votar, entonces, ¿por qué no ahorrarnos debates estériles y tensiones? La idea parece sencilla:  votamos. Si sale que queremos seguir formando parte de España, pues nos quedamos. Y si sale que queremos independizarnos, pues nos independizamos.

Me da pena que sea complicado de asumir por tantos españoles. Y especialmente que los partidos de ámbito estatal no hagan un esfuerzo por romper con la España grande que Franco inculcó a sangre, cruz y fuego y defender el derecho de cada pueblo a decidir sin rencores si quiere formar parte o no de un proyecto común llamado España. O bilateral y libremente decidir en qué queremos que sea común.

Lamentablemente, no hay ningún partido estatal que defienda a lo largo y ancho del Estado que se puede votar y no pasa nada. Y lo entiendo. Porque en determinados pueblos de Guadalajara, Cantabria o Sevilla, de esos que –paradójicamente- se llaman no nacionalistas,  les puede pasar factura electoral. Sinceramente, nos gustaría que los compañeros de IU, que votan a favor de nuestro derecho a decidir, tuvieran la valentía de proclamarlo y de poder decir a pie de calle en Valladolid, Cuenca o La Rioja: “Estamos de acuerdo en que voten y poner punto final a este debate de una vez. Queremos una España de libertades y democracia, no una España a la fuerza. Por ello, vamos a intentar convencer a los catalanes de compartir un proyecto común, de que tienen cabida en nuestro modelo federal, de que vamos a construir la República. Pero que si están empeñados en votar, que lo hagan y que dejen de darnos la paliza con el ‘Queremos votar'”.

España no reconocerá el derecho a decidir si no hay un proceso constituyente que reconozca el derecho de autodeterminación.  No obstante, vemos más cercano el proceso constituyente de la República Catalana. Tenemos el deseo de construir una democracia avanzada y pacifista, una sociedad justa y libre en un territorio sostenible y fraternal.

Nos hace ilusión vivir un proceso constituyente en que poder decidir sobre la renta básica, la garantía del derecho a la vivienda, la limitación de los salarios máximos y la dignidad de los salarios mínimos, sobre los derechos sexuales y reproductivos, sobre conciliación de vida laboral y familiar… El proceso constituyente es un ilusionante debate sobre la sociedad que queremos construir. Y, sinceramente, me ilusiona también pensar que podemos ser el acicate que genere en España la fuerza de su proyecto constituyente en forma de III República.

Publicado por Joan Tardà

Barcelonés, diputado de ERC en el Congreso en las tres últimas legislaturas. Licenciado en Filosofía y Letras, es profesor de secundaria de Lengua y Literatura catalana.

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