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No son los contratos, es el empleo, estúpidos


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Joan Coscubiela

Barcelonés, licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona. Profesor de Derecho del Trabajo y Seguridad Social en la Facultad de Derecho de ESADE. exsecretario general de CCOO Catalunya. Diputado en el Congreso por ICV-EUiA.


Escrito el 3 de diciembre de 2013 a las 12:21 | Clasificado en IP

“Si no se crea empleo, y el empleo no lo crean las leyes, no hay normativa laboral que lo resuelva. Pero, además, también es falso que el actual contrato a tiempo parcial necesite más desregulación”.

El ministro de Economía en funciones de ministro de Trabajo, en ausencia a Fatima Bañez, ha anunciado este fin de semana en el foro sociata-patronal de Anna Balletbó que el Gobierno Rajoy, siguiendo los dictados de la Troika – no se sabe si remitidos por carta o por tuit-  va a presentar una tercera Reforma de la Legislación Laboral en lo que va de legislatura.

Entre las medidas anunciadas, aparece la reforma de las modalidades de contratación y una nueva “flexibilización” del contrato a tiempo parcial, eufemismo que esconde más desregulación laboral.

Vayamos por partes. Sería oportuno que el Gobierno leyera toda la literatura científica que demuestra la importancia de la calidad institucional para conseguir buenos niveles de competitividad. Y que uno de los factores para alcanzar esa calidad institucional es el de la seguridad jurídica. Un concepto, el de la seguridad jurídica, absolutamente incompatible con los cambios permanentes y reiterados de la normativa. Las leyes para cumplir sus funciones necesitan tiempo, reposo y sobre todo estabilidad para que los agentes económicos puedan utilizarlas correctamente.

Sobre la reducción de las modalidades de contratación, hay que esperar a que el Gobierno concrete cuál es su enfoque y propuesta. Porque en realidad, modalidades de contrato no hay tantas. Lo que hay son muchas variables, en función de los diferentes incentivos que el Gobierno del PP ha ido aprobando – volvemos a la inestabilidad normativa- para cada uno de los colectivos.

Una técnica que, en la medida que dispersa los incentivos a la contratación, deviene ineficaz. Y que tiene un efecto colateral perverso, la creación de una jungla normativa, entre la que las empresas deben abrirse paso a machetazos. Y que, dada su complejidad, impide a las PYMES beneficiarse de ello, porque en muchas ocasiones el coste de gestión es superior a las ventajas de los incentivos a la contratación. Veamos pues cómo el Gobierno se desdice a sí mismo y deshace la monumental madeja normativa que él mismo ha provocado.

Pero lo que justifica el título de este post, es la propuesta de “flexibilizar” el contrato a tiempo parcial. Se trata de una propuesta tan innecesaria como errónea en el enfoque, que solo puede provocar más precariedad y ser un nuevo  incentivo para el fraude.

Veamos. Lo que en estos momentos genera dificultades para incentivar la contratación no es la legislación laboral y menos una supuesta e inexistente “rigidez” de los contratos. La incapacidad de generar empleo reside en la falta de crédito de las empresas y en la permanente caída del consumo interno, del que dependen 3 de cada 4 puestos de trabajo, como consecuencia de la asfixia de los salarios y la caída del gasto público.

Si no se crea empleo, y el empleo no lo crean las leyes, no hay normativa laboral que lo resuelva. Pero, además, también es falso que el actual contrato a tiempo parcial necesite más desregulación.

Desde la Reforma Laboral votada por PP y CiU, el contrato a tiempo parcial tiene niveles máximos de flexibilidad, que en manos de algunas empresas se ha convertido en desregulación laboral, precariedad y fraude a la Seguridad Social. La facilidad para prolongar la jornada ordinaria con horas extraordinarias, sin casi limitación, ha producido a partir del tercer trimestre del 2012 un espectacular aumento de los contratos a tiempo parcial. Un aumento de la parcialidad que conlleva una caída de los contratos a tiempo completo y un espectacular crecimiento – detectado por la EPA- de las horas extras y especialmente de las horas extras no declaradas.

La razón es obvia, muchas empresas han utilizado la Reforma Laboral de Rajoy para realizar una sustitución de contratos a tiempo completo por contratos a tiempo parcial. Eso sí, manteniendo la misma jornada, que se cubre con horas extraordinarias, que en ocasiones ni tan siguiera se declaran. El resultado es una absoluta desregulación de las condiciones de trabajo de los trabajadores, que afecta a su vida personal. Y al mismo tiempo un aumento de los salarios subdeclarados, una variedad de la economía sumergida, porque se da en el marco de la economía legal y declarada y es de muy difícil control.

En este contexto, desregular más el contrato a tiempo parcial solo puede provocar más precariedad y fraude, pero nunca más empleo. La solución no pasa por un reparto insolidario del empleo realmente existente, sino por incentivar más y mejor empleo. Eso no depende de las normas de contratación, sino de un cambio radical en la política económica.

Llegados a este punto, debo rectificar el título de este artículo. No son estúpidos, saben muy bien lo que hacen. Son insaciables.

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