Arrow

Lecciones de Obama para Europa, España (y la izquierda)


1
Juan Moscoso del Prado

Nacido en 1966, Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales. Portavoz de Economía del PSOE en el Congreso


Escrito el 12 de noviembre de 2012 a las 16:52 | Clasificado en Opinión

El diputado socialista Juan Moscoso del Prado saca ejemplos de la campaña de Obama para la política europea y la izquierda española.

La reelección de Barack Obama como Presidente de los Estados Unidos hasta 2016 es la mejor noticia de las últimas semanas. Una victoria que, a pesar de las profundas diferencias que existen entre los modelos políticos español y europeo en general y estadounidense sirve para aprender o cuando menos recordar algunas importantes lecciones.

Obama ha vuelto a ganar con claridad a pesar de que la mayor parte de los objetivos que se marcó hace cuatro años no se han logrado plenamente. Con todo, aunque parezca contradictorio, su gestión al frente de los EEUU en el periodo de crisis más profunda del que su población tiene recuerdo ha sido muy brillante hasta el punto de haber logrado ser reelegido en un momento de elevadísimo desempleo. Desde Roosevelt nadie lo había conseguido con ese nivel de paro.

Obama y el Partido Demócrata han logrado demostrar, han conseguido que se entendiera, que su propuesta de país es muy distinta a la que planteaba el derrotado Romney y el Partido Repúblicano. Así, los demócratas han arriesgado con unos planteamientos marcadamente progresistas para lo que es la sociedad americana, logrando no tanto un éxito por esa polarización ideológica sino por haber sido capaces de mostrarse como algo muy distinto, y además real, posible. La realidad es que la radicalización derechista de los republicanos dominados por el Tea Party y el fundamentalismo cristiano ha facilitado esa diferenciación.

Los demócratas han logrado convencer a una mayoría de que el sueño americano que consiste en considerar garantizado un mínimo éxito personal e individual basado en el esfuerzo propio exige, no obstante, un marco colectivo que garantice que ese esfuerzo lleve a buen fin. “Entre todos podemos”, “Saldremos adelante sin dejar a nadie atrás”, “Hemos salvado la industria del automóvil”… Han sido el tipo de mensajes que han dominado la campaña. En resumen, un mensaje de políticas públicas proactivas y solidarias compatibles con el esfuerzo y el individualismo norteamericano.

Es verdad que la crisis sigue ahí, que el Congreso dominado por los republicanos ha estado a punto de provocar el caos fiscal, que el impulso fiscal que Obama prometió no llegó ni a la mitad de lo esperado y que sigue habiendo mucho paro. Guantánamo no se ha cerrado y el sector financiero se resiste a ser regulado de otra manera y a pagar por sus errores. Por el contrario, la reforma sanitaria Obamacare –una auténtica proeza en EEUU- y el tesón de Obama en eliminar los privilegios fiscales de los ricos contra viento y marea han demostrado, por citar dos ejemplos claros, que a pesar de todo el mejor Obama seguía ahí.

Se ha dicho mucho estos días que los EEUU están más polarizados que nunca. Es posible, aunque ello no necesariamente sea negativo. La polarización es el resultado de los principios que se han logrado imponer en el seno de los dos grandes partidos y así, mientras los demócratas se parecen más que nunca y mejor que nadie a su país, e incluso constituyen la fuerza progresistas más dinámica del planeta, los republicanos, por contra, están dominados por un paradigma preocupante dominado por sectores de extrema derecha y del fundamentalismo cristiano que, si todavía viviera, despreciarían a presidentes como Ronald Reagan por centrista, abierto y tolerante.

La lectura europea

Pero, ¿y Europa qué tiene que aprender de todo esto? Hay quien dice, los republicanos en la campaña por ejemplo, que este Partido Demócrata es el más europeo desde hace mucho tiempo, y es verdad. Claro que esa afirmación puede ser incluso despectiva -es lo que intentó hizo Romney- a la vista de cómo están las cosas por aquí. Pero incluso así es cierto porque los demócratas de Obama creen sinceramente que esta crisis es el resultado de la desregulación impulsada por los ‘neocon’, y saben que pueden combatirla con recetas socialdemócratas. O recetas simplemente racionales, con sentido común. Por ejemplo, no creyéndose la estafa intelectual de la austeridad expansiva que la Alemania de Angela Merkel quiere imponer a toda Europa y que muchos gobiernos como el nuestro compran sin rechistar. Los demócratas de Obama son como deberíamos ser los europeos.

La principal lección para Europa del triunfo de Obama es precisamente esa polarización. Obama ha demostrado que no tiene nada que ver con los republicanos y por eso le han vuelto a votar. Viva la polarización. Esa es una enseñanza para Europa y sobre todo para la izquierda. Obama ha sabido llevar la iniciativa a pesar de todas las dificultades que ha encontrado y de todas las frustraciones que ha podido generar, ha sido fiel a un guión y a una lógica opuesta a la republicana. Nadie ha dudado de la profunda diferencia en política económica y social de unos y otros. Nadie ha dudado del giro que hubiese supuesto una victoria republicana.

La credibilidad de ambas alternativas era muy alta al contrario de lo que ocurre en Europa, o en nuestro país, donde el ganador hace lo contrario de lo que dice o el perdedor se ve obligado hasta su último suspiro a poner en marcha medidas contradictorias sin ser capaz de explicar el por qué. Por ello, bienvenida sea la polarización. La polarización, la diferencia, la certeza de que la alternativa sucederá si gana, todo ello son los ingredientes de una confrontación política legítima, sana, aunque sea dura e incluso despiadada. El voto del miedo, en ese contexto, es legítimo porque permite evitar una certeza clara indeseable.

La burbuja inmobiliaria y los abusos financieros embriagaron la política europea hasta tal extremo que resultó difícil buscar responsabilidades, averiguar qué o quien falló, distinguir objetivamente entre los modelos económicos y sociales de los hasta entonces históricos contendientes ideológicos, y por ello el conjunto del sistema de partidos tradicionales e instituciones poco ávidas de reformas se está tambaleando.

La segunda enseñanza se deriva del funcionamiento de los partidos en los EEUU, su gran flexibilidad permite muchas cosas. La primera es ser capaces de transmitir casi en tiempo real las demandas de los ciudadanos. En EEUU nunca se habría tardado lo que ha costado en España acometer el problema de los desahucios: ha hecho falta llegar a la tragedia y acumular varios cientos de miles de casos machacados por los mismos bancos y cajas que generaron la crisis. En cuanto el PSOE lo ha planteado todos los partidos, con el Gobierno incluido, se han lanzado a ello, pero es difícil explicar porqué se tardó tanto. Algo así, creo yo, es impensable en los EEUU.

La estructura de los partidos norteamericanos, más abierta, flexible, transparente, más cercana a la realidad, en particular la del Partido Demócrata que ha sido capaz de dar en estos tiempos difíciles una exhibición de micromanagement acercándose a los innumerables colectivos ciudadanos que existen en los EEUU dándoles soluciones a cada uno de ellos, representa hoy no sólo un ejemplo a imitar sino el principal reto al que se enfrentan nuestros partidos.

En segundo lugar, esa misma flexibilidad permite a los partidos renovarse muy rápidamente porque sus estructuras están subordinadas a los liderazgos y no a la inversa. El Tea Party, por ejemplo, podría ser historia con la misma rapidez con la que apareció. Otro ejemplo, cada líder sólo responde de su gestión, nadie recuerda o achaca a Obama los errores de Bill Clinton, por ejemplo, cuando cayó en la trampa ‘neocon’ tragándose aquello de que los mercados se autorregulaban. No, Obama responde por Obama, y funciona.

Los votantes dicen...
  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: La reelección de Barack Obama como Presidente de los Estados Unidos hasta 2016 es la mejor noticia de las últimas semanas. Una victoria que, a pesar de las profundas diferencias que existen entre los modelos políticos espa……

Comparte tu punto de vista

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>