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El futuro de Fagor Electrodomésticos


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Emilio Olabarria

Nacido en Bilbao en 1954. Diputado del PNV en el Congreso, donde ha estado dieciocho años, y exdiputado vasco durante otros cinco. Licenciado en Derecho por la universidad de Deusto, donde da clase actualmente.


Escrito el 20 de noviembre de 2013 a las 12:41 | Clasificado en PNV

“El posible cierre de FAGOR no solo provocará desempleo sino que afectará a otras Cooperativas con las que se encontraba integrada, algunas de la dimensión de COPRECI, IKERLAN, Laboral Kutxa, Lagun Aro”.

No muchos años después de la finalización de la Guerra Civil, en una zona geográfica gipuzkoana deprimida (Alto Deba), y más concretamente en la localidad de Arrasate-Mondragón, un Sacerdote, el Padre Arizmendiarreta, bajo la inspiración de la doctrina social de la Iglesia y de signo materialmente contrario al que preconizaba la jerarquía de la Iglesia franquista, y junto con un grupo de entusiastas pioneros que acudieron a estudiar a Zaragoza, fundaron ULGOR, el acrónimo de sus apellidos, y que se convirtió posteriormente en FAGOR dando paso al Grupo Cooperativista más grande del mundo.

De esa matriz que constituyeron Luis Usatorre, Jesús Larrañaga, Alfonso Gorroñogoitia, José María Ormaetxea y Javier Ortubay surgieron, mediante la configuración de un Grupo social y económicamente integrado, Cooperativas Industriales, Cooperativas de Crédito, Cooperativas de Consumo, Cooperativas de Vivienda, Cooperativas Agrícolas, Entidades de Previsión Social y una Universidad vinculada a las necesidades de formación y cualificación de los trabajadores del Grupo Cooperativo.

Todo este Grupo gravitaba sobre su matriz, FAGOR Electrodomésticos, y se erigió en el modelo de desarrollo económico de muchos países en el mundo que viajaron a Mondragón con la loable aspiración de reproducir en sus países una experiencia de generación de riqueza, de solidaridad,  de modelo societario (las cooperativas no son entidades mercantiles en las que se beneficia al capital sino entidades de economía social en las que se retribuye a las personas).

El Grupo de Cooperativas de Mondragón es y ha sido durante muchos años uno de los aspectos más relevantes de la “marca Euskadi”.  Sus mecanismos reactivos contra las numerosas crisis coyunturales que han sufrido Euskadi, el Estado español y Europa les ha permitido sobrevivir hasta el día de hoy sin perder un solo puesto de trabajo.

Mecanismos como la reubicación de unos trabajadores de una Cooperativa de dificultad competitiva en otra Cooperativa del Grupo; las modificaciones de las condiciones de trabajo: las retributivas, la jornada, las horas extraordinarias, el trabajo a turnos y otras se autogestionaba mediante sistemas asamblearios y decisiones de un Consejo Rector por el que de forma rotatoria iban asumiendo responsabilidades todos los socios de la Cooperativa.

En definitiva, mecanismos de reacción contra la crisis que siempre resultaron menos traumáticos que la negociación de Expedientes de Regulación de Empleo o la propia Negociación Colectiva realizadas en las empresas mercantiles entre el empresario y la Organizaciones Sindicales. De facto, las Organizaciones Sindicales nunca poseyeron ubicación en el Grupo Cooperativo.

Nos encontramos ahora con la delicada situación que afecta a FAGOR Electrodomésticos, el tronco simbólico, y hasta hace poco tiempo económico, del Grupo de Cooperativas.

No son muy conocidas, aunque se pueden intuir y detectar, las razones de los problemas de FAGOR Electrodomésticos. El sector productivo de línea blanca es un sector maduro en todos los países del mundo, la precariedad de la fabricación de electrodomésticos se agudiza en un Estado como el español en el que se ha producido el estallido de la burbuja inmobiliaria, que no solo afecta a la construcción de viviendas, sino a todos los sectores que avituallan las vivienda como el mueble, los electrodomésticos, la decoración etc.

Por otra parte, es prácticamente imposible competir con los denominados países emergentes: China, India, Corea etc, en algunos de los cuales el régimen de trabajo podría ser considerado como de semiesclavitud.

Se indica que se han adoptado decisiones estratégicas erróneas por la empresa cooperativa a través de un sistema de dichas decisiones excesivamente asambleario, pero quienes conocemos las Cooperativas de Mondragón nos cuesta creer este último aserto; hace muchos años que el sistema de toma de decisiones vinculada a la gestión económica en las Cooperativas de este Grupo no son decisiones asamblearias.

El sistema de toma de decisiones no difiere de las empresas capitalistas o mercantiles (ya personas de Mondragón Corporación Corporativa como Javier Mongelos, Aldekoa o Antonio Cancelo optaron por separar la gestión en el ámbito de los sistemas de toma de decisión productiva de todas las demás competencias que corresponden al Consejo Rector o la Asamblea).

En todo caso, sea cual fuera el problema que se debe afrontar para superar lo que parece ser un déficit de tesorería, se debe afrontar con el coraje que ha caracterizado históricamente y desde su fundación a este Grupo Corporativo. Esta petición, humilde y sentida, se debe realizar a la propia Corporación, en primer lugar. En segundo lugar, a las Instituciones Vacas y, por qué no, a las instituciones españolas y europeas (el ámbito de actuación de las Cooperativas de Mondragón coincide con el mercado Europeo en el sentido más amplio; FAGOR tiene factorías desde países como Francia a Polonia).

Esta petición parece llegar tarde, y la decisión de iniciar un Concurso se ha adoptado ya y es dolorosa. Dolorosa en el ámbito económico, porque el posible cierre de FAGOR no solo provocará desempleo sino que afectará a otras Cooperativas con las que se encontraba integrada, algunas de la dimensión de COPRECI, IKERLAN, Laboral Kutxa, Lagun Aro etc. También es lo es por razones de refutación del modelo cooperativo que, contra lo que algunos comentan, es el que mejor ha resistido y está resistiendo a la actual crisis económica.

Y por último, por razones simbólicas: el esfuerzo histórico de tantos cooperativistas que crearon un modelo productivo basado en los principios de cooperativismo definidos en el Congreso de Viena de la Alianza Cooperativa Internacional y que además resultó eficiente y competitivo, que elevo los ratios de calidad de vida y capacidad económica de los lugares donde se asentó, que devolvió a la sociedad solidariamente parte de sus retornos y beneficios, y que durante muchos años fue la imagen positiva de una Euskadi que a través de mecanismos de manipulación mediática solo proyectaban en el ámbito internacional la imagen de la actividad terrorista.

Por todo lo anterior, se debería hacer el esfuerzo necesario por salvar no solo a FAGOR sino también a su historia.

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