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Panegíricos


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Emilio Olabarria

Nacido en Bilbao en 1954. Diputado del PNV en el Congreso, donde ha estado dieciocho años, y exdiputado vasco durante otros cinco. Licenciado en Derecho por la universidad de Deusto, donde da clase actualmente.


Escrito el 27 de marzo de 2014 a las 11:48 | Clasificado en PNV

Han muerto recientemente dos personalidades políticas dotadas de un perfil intensamente carismático, diferentes entre sí, aunque no carentes de algunas similitudes.

En relación a la muerte de Adolfo Suárez, llama poderosamente la atención cómo se arrodillan pretendidamente compungidos ante su féretro aquellos que le traicionaron inmisericordemente. Este es uno de los perfiles de los panegíricos en política. Los más genuflexos suelen ser normalmente los que más odiaron al difunto.

Seguramente Suárez hizo lo que pudo y seguramente de manera bienintencionada pero, traicionado por sus propios compañeros de partido que, de forma paradójica, hicieron el trabajo sucio de la oposición, y traicionado por un personaje de la más alta alcurnia, no pudo culminar el desarrollo de una transición que, analizada con objetividad, es mucho menos modélica de lo que sus apologetas suelen preconizar. Hubiese resultado más civilizada una ruptura democrática pactada y sin traumas que una transición que mantuvo durante mucho tiempo incólumes las estructuras de poder del régimen anterior; pero Suárez, probablemente, hizo lo que pudo y quizás en ese empeño dejó hasta la salud.

El otro personaje es el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, el mejor alcalde del mundo. Y esto no es una ‘bilbainada’, sino que ha sido declarado formalmente así por la Asociación de Grandes Capitales. Su muerte no ha dejado indiferente a nadie, no solo eso, sino desde todos los ámbitos ideológicos, sociales, culturales, su figura ha sido loada de forma general y con escasísimas matizaciones.

La verdad que personajes de esta dimensión política son casi irrepetibles, e incluso plantea algunas similitudes con la figura de Adolfo Suárez: cierta heterodoxia en relación a su partido, un atractivo personal, cimentado incluso sobre la ruptura de las costuras de su propia organización política, y en el caso de Iñaki Azkuna, como elemento diferenciador, unas dotes para la gestión y la promoción fácilmente visualizables por quienes han conocido el viejo Bilbao y el actual.

Tuve la suerte de conocer a Iñaki Azkuna en sus inicios en la actividad política; fue Viceconsejero de Sanidad y después Consejero de Sanidad en un momento en que me iniciaba yo de forma muy incipiente en un Gobierno Vasco que en aquella época nacía de la nada. Y a Iñaki Azkuna le debemos, entre otras cosas, el nacimiento de Osakidetza. Menos conocida es su labor en el ámbito de la configuración de los servicios sociales de Euskadi, y menos conocida aún su contribución a desgajar la sanidad pública (el INSALUD de entonces) del sistema público de seguridad social y su transferencia a Euskadi; y aunque tengo referencias personales más mediatas sobre su trabajo al frente del Ayuntamiento de Bilbao, a la vista está su obra.

Quizás la diferencia entre los dos personajes cuya glosa estamos realizando es que Iñaki Azkuna pudo culminar con brillantez su labor y Adolfo Suárez, a pesar de la actual retórica apologética, fue expulsado de las instituciones públicas con un Ducado y una finca. Dos finales políticos diferentes para dos personajes de gran talla. Descansen en paz ambos. Porque con sus virtudes y defectos en los dos casos se incorporan los parámetros que deben configurar al servidor público.

Los votantes dicen...
  1. waspy09 dice:

    Es curioso, pero últimamente es usted noticia cuando fallece alguien. En esta ocasión, se muestra tal y como es al dedicar unas palabras a dos grandes de la política española.

    Para ser una alabanza como usted lo califica, al pobre Suarez le deja mas abajo de lo que se encuentra ahora mismo. En cambio a su paisano le encumbra casi a la derecha del mismísmo. De hecho, se podría ahorrado una “s” .

    Estas diferencias son ya habituales en usted, al igual que sus salidas de tono y las clases que imparte fuera del aula, ya que se considera tocado por la mano del creador y elevado al rango de “vasco”.

    El pasado 17 de marzo fallecía una niña de 3 años y medio natural de La Puebla de Arganzón, del condado de Treviño. Una varicela que empeoró se alió con una ambulancia que se negó a acudir a la llamada de una madre desesperada. La negación de auxilio por parte del sistema de salud vasco está aun por esclarecerse ya que desde el gobierno vasco dicen haber iniciado una investigación.

    También fué usted noticia ese dia. No pierde la ocasión de meter su particular cuña. Sus declaraciones en las que en ningun momento se acuerda ni de la niña ni de su familia, son lamentables y muy desafortunadas sobretodo para la causa vasca, que es lo verdaderamente importante, verdad?. Pero mucho peor es que usted piense de esa manera, que sea capaz de justificar una muerte por denegación de auxilio con una demanda territorial.

    En esa intervención, como en otras, deja entrever un sentimiento xenófobo e inhumano cuando salen de su garganta esas barbaridades. No pierde comba, en cuanto huele la oportunidad de ensalzar lo suyo, se tira de cabeza al ruedo, aunque sea a costa de denigrar al prójimo.

    Fanfarrón y bocazas, bravucón y ventajista, se lanza de cabeza a la reveindicación política sin ni siquiera parpadear. Solo hay que ver la postura, el brillo de los ojos que casi se le salen de las órbitas al ver el momento de reclamar el condado de Treviño para su pais.

    Comienza con un : se podría añadir una cosa, eh?

    Trás un carraspeo para que se le oiga mejor (porque entender, no se puede), comienza su discurso con un : “Este forma parte de estas distorsiones que provoca la asistencia de un enclave que pertenece administrativamente a una administración muy lejana (???) cuando sin embargo hay una administración próxima que es la administración y los servicios de salud de Vitoria que está a 15 km “

    Si bien resulta curioso que usted diga solo unos instantes mas tarde que “ la atención sanitaria de los ciudadanos treviñeses corresponde a la sanidad vasca, en virtud de un acuerdo y en virtud de la dejación de esas competencias por parte de las autoridades de Castilla Leon “

    Incomprensiblemente, la culpa de que la comunidad que debe prestar el servicio – la vasca – se niegue a hacerlo, es de la administración de Castilla y León por no permitir que los ciudadanos de Treviño sean súbditos vascos como es su deseo, según usted.

    Además, usted no solo justifica que esos hechos ocurran culpando de los mismos a una reivindicación no atendida por la territorialidad del enclave burgalés, sino que además espeta que si Treviño perteneciese al Pais Vasco no hubiera tenido lugar.

    Lástima para ustedes los peneuvistas, que este suceso pueda bajar el ratio de calidad de su sistema de salud, que como no, es el mejor del mundo.

    Si quisiera hacer demagogia con sus declaraciones, es decir utilizar el mismo código que usted emplea para conseguir sus objetivos, diría que ustedes estan matando a la gente para conseguir que se anexione el territorio burgalés a sus dominios. Les llamaría terroristas y pediría una comisión de investigación y de observadores internacionales – ya conocen a los de ETA – .

    Pero no lo voy a hacer, porque pienso que a las cosas hay que llamarlas por su nombre.

    No se ha parado a pensar que una niña ha fallecido y una familia a quedado destrozada por la disputa de unas tierras. La vida de una persona vale bastante mas que la integridad territorial del Pais Vasco, por lo menos para muchos de los habitantes del Reino de España, como gusta tanto cuando se refiere al pais. Independientemente de si pide o no disculpas y de si estas son muchas o pocas, lo que tiene en su ideario deja mucho que desear.

    O como es el caso, que para encumbrar a su paisano y compañero de partido tenga usted que menospreciar (al menos asi lo entiendo) a un hombre que ya no se puede defender, y que seguramente ha sido mas importante en su corta vida que lo que usted llegaría a ser si tuviesemos que soportarle durante toda la eternidad.

    Está claro que no es el único culpable, porque los que le mantienen en su puesto, los que se sientan con usted y los que le consienten son cómplices.

    Pero también entiendo que, afortunadamente, esta manera de ser no es parte del ADN vasco del que tanto alardea. Simplemente se comporta como un forofo de si mismo que se regala sonrisas cuando se mira al espejo.

    Aunque lamentablemente hay de todo en la viña del señor, se puede usar herbicida.

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