Arrow

Desahucios: lo que ha fallado


0
Santiago Cervera

Diputado del PP y secretario del Congreso de los Diputados. Expresidente del PP navarro, antes fue diputado, senador, consejero navarro de Salud y concejal del Ayuntamiento de Pamplona por UPN.


Escrito el 19 de noviembre de 2012 a las 10:42 | Clasificado en PP

El diputado del PP Santiago Cervera señala a quienes ve como responsables de los desahucios que se producen en España

La opinión pública española tiene mucho de paroxística. Me refiero al fenómeno por el cual cuando surgen determinados temas copan todos los espacios informativos y lo hacen de una manera muy similar. Esta vez ha sido lo de los desahucios. Cabe preguntarse la razón por la que, sin ser un asunto estrictamente nuevo, hoy es el día en el que irrumpe en todas las portadas y ha pasado a condicionar una parte importante de la agenda política. Y la respuesta no es lo relativo a los suicidios, por cierto de muy cuestionable manejo periodístico.

El modo en que se está tratando este problema no refleja su complejidad. Ante un desahucio lo primero que se advierte es su faceta humana, el hecho de que haya personas a las que se les expulsa de su domicilio. Tenemos vistas las imágenes de lo que el drama supone, y nadie puede desdeñar su gravedad. Pero a partir de ahí se ha aplicado muy poca sensatez para calibrar el problema en todo su contexto. Al contrario, las consignas que parecen tener éxito son las de ‘paremos los desahucios’, ‘los bancos son terroristas’ o ‘ya vale de rescatar bancos, rescatemos personas’. Una vez más, la simplificación triunfa. Hay que situarse de parte del débil con autismo de todas las demás circunstancias. El brochazo argumental vale para calmar algunas conciencias, aunque sea a costa de no avanzar un milímetro en el análisis sensato del problema y su significación de fondo para el conjunto de la sociedad.

Sin duda los bancos han desarrollado prácticas abusivas en los tiempos más recientes. Y ya no es sólo por haber otorgado créditos con enorme ligereza, una patente modalidad de ‘spanish subprime’ tantas veces negada por Salgado y Zapatero. Fundamentalmente, lo que ha fallado en el sistema financiero de las familias ha sido no disponer de un auténtico mercado en el que poder elegir productos que pudieran ser comprendidos con sencillez y aceptados libremente tras valorar otras opciones.

La sensación que todos tenemos es que apenas hay diferencias entre unos bancos y otros, y que contratar una hipoteca con cualquiera de ellos apenas puede suponer la mejora de unas décimas en los intereses. Secularmente se ha constituido un monopolio de oferta, en el que el españolito no podía hacer otra cosa que resignarse y confiar. En el tantas veces mentado asunto de la dación en pago, lo que es sorprendente es que no hubiera alguna entidad dispuesta a ofrecer esa modalidad para competir con otras que no lo hicieran. Un problema claro de ausencia de mercado, de ausencia de posibilidades reales de elección, de ausencia de transparencia en el encuentro entre oferta y demanda. En definitiva, una imposición comercial basada esencialmente en el cierre del mercado, no un abuso del mismo. Así, y no de otra manera, es como los españoles de han ido entrampando -palabra tan castiza y genuina para definir el proceso- y hoy afloran sus consecuencias más funestas.

El tema del que escucharemos hablar en los próximos días, igual que ha ocurrido en los anteriores, será la posible modificación de la Ley Hipotecaria. A la parte más pastueña de la ciudadanía le parecerá bien que su destino vuelva a quedar escrito en una ley, supuestamente protectora de sus intereses. El PSOE va a hacer de este asunto un intento catártico de recuperar sus esencias colectivizadoras, a ver si los españoles nos olvidamos de cómo hemos llegado hasta esta calamitosa situación. Pero este es, de nuevo, un planteamiento muy banal.

El problema: falta de oferta

No soy un experto en normativas de este tipo, pero la primera providencia para transformar de verdad el ecosistema de la financiación hipotecaria de las familias debiera ser escuchar la voz de la Comisión Nacional de la Competencia. Estoy seguro que a poco que analice el sector sabrá advertir una pléyade de restricciones de mercado que han quitado el poder de decisión al ciudadano y le han sometido a unos intereses cartelizados. Es así como se han visto las cifras crecientes de beneficio de la banca española de las últimas décadas, y es así como se ha cernido sobre nuestro país el enorme estrés económico y social correlativo al acceso a la vivienda.

No es casualidad que en las sociedades más liberales (Estados Unidos) la fórmula habitual sea la dación en pago, que supone que el riesgo de depreciación es asumido por el banco, no por el fulano que les pide la hipoteca. Paradojas de la vida, lo que aquí reclama el progresismo patrio es lo que de manera habitual se despacha en la poco colectivizada (y por mí admirada) sociedad norteamericana.

En este análisis alternativo a lo convencional -modestamente, tan necesario como escaso- hay que situar otro de los elementos del desastre hipotecario español. Se trata de la maladada actuación de aquel Secretario de Estado de Economía que por decisión del PSOE fue elevado a la categoría de Goberanador del Banco de España, y que atiende por Miguel Ángel Fernández Ordoñez. El inquilino del casón de Cibeles hasta hace pocos meses, un claro co-responsable de la ruina que arrostra el país. En mi ranking, el segundo más nefasto tras el propio Zapatero.

Es un tipo al que con demasiada benevolencia se ha permitido hacer mutis por el foro hasta que cualquier día aparezca con una nueva canongía. Yo quiero que MAFO hable de los desahucios aunque sea en ‘El Gran Debate’ de Telecinco, y cuente por qué razones permitió aberraciones como la expansión del crédito hipotecario mucho más allá de lo que se considera mínimamente razonable. O por qué estaba tan conforme con la ausencia de unos niveles basales de competitividad en la entidades que supervisaba. O por qué le complacía tanto promover la pérdida de funcionalidad y autoridad de la inspección del Banco de España. Y tantas otras cosas que lo sitúan en un nivel de traición a los intereses de los españoles que sería aberrante olvidar demasiado pronto.

Sí, un desahucio es un drama humano. Y nuestra sociedad, que se tiene por avanzada, tiene que facilitar los medios asistenciales necesarios para que nadie tenga que pasar su vida a la intemperie. Lo que no es recomendable es que nos quedemos contemplando un mero aspecto epidérmico del problema, o se acabará repitiendo. Lo que necesitamos es analizar el carajal en su conjunto, y a ser posible extraer consecuencias que podamos aplicar en un futuro mediato. Sin tópicos, por favor.

Comparte tu punto de vista

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>