El liderazgo de lo global

Hoy en día un experto de cualquier ámbito de conocimiento requiere de una perspectiva global de su especialidad para poder ser tildado de efectivo y riguroso. La economía, las finanzas, la legislación, la política o la educación, por ejemplo, están obligadas a tener un ojo puesto en lo que en el resto del mundo sucede en sus campos de acción.

En otros ámbitos como la seguridad, el periodismo, la cultura, el deporte, la moda o la tecnología, por poner algunos ejemplos más, los avances se enquistarían si no tuvieran una perspectiva global sobre el estado de sus negociados en el resto del mundo. Todos estamos obligados a dejarnos empapar por los efectos de lo global y, de no hacerlo, se perjudica enormemente el desarrollo de nuestra propia sociedad.

Los economistas miran con atención las cotizaciones de las bolsas internacionales para intentar controlar los efectos que tendrán las variaciones en nuestra propia economía. De la misma manera, el futbol mira con atención las ligas y los mercados de fichajes de otros países o el periodismo observa preocupado cómo se adaptan otros medios de comunicación al uso de las nuevas tecnologías frente a los soportes convencionales. Ningún ámbito de la sociedad podría sobrevivir sin esa perspectiva global.

España no puede ser, ni será nunca, un oasis rodeado de un desierto. Nuestro país necesita de un entorno desarrollado y seguro para poder mantener nuestros niveles de desarrollo y de seguridad. Estos conceptos, vinculados estrechamente al de ciudadanía, también requieren de globalidad: el desarrollo y la seguridad sólo pueden ser globales.

Esta es la razón por la que nos deben preocupar los conflictos en Siria y en Oriente Medio. Del mismo modo, estamos obligados a preocuparnos por lo que sucede en otras zonas del mundo desde la perspectiva de los Derechos Humanos, de la pobreza, del hambre, de la salud, del acceso al agua o la educación; porque que no se engañe nadie, del desarrollo humano del planeta va a depender el desarrollo humano de Europa y, por tanto, el de España y los españoles.

Cuanto más profundizo con rigor académico en ámbitos internacionales con impacto global, como la cooperación internacional, más desconfío de los profesionales de supuesto éxito en su campo que no desprenden esa preocupación por el drama de la situación global. De la misma manera, me asusta la ignorancia política de los gobernantes que hablan sin conocimiento de la importancia del desarrollo internacional, poniendo siempre el énfasis en los indicadores económicos por encima de los indicadores humanos. Y aún más me asustan aquellos que ni siquiera ven la importancia de apostar por el desarrollo internacional al mismo tiempo que por el nuestro, que tristemente los hay.

El liderazgo del futuro, en cualquier ámbito, requiere de una visión global; el futuro de la política en España, además, requiere de políticos que tengan esa visión profunda de un mundo interconectado y que además sepan adaptar sus respuestas y sus propuestas a esa realidad compleja .

Ignacio Uriarte

Diputado Nacional del Grupo Parlamentario Popular. Portavoz adjunto de Cooperación Internacional al Desarrollo. Comisiones de Asuntos Exteriores y Defensa.

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