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La deriva europea


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Juan Moscoso del Prado

Nacido en 1966, Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales. Portavoz de Economía del PSOE en el Congreso


Escrito el 15 de marzo de 2013 a las 10:56 | Clasificado en Opinión, PSOE

Las políticas económicas que se están adoptando en Europa tienen que debatirse en el Congreso y en el Parlamento Europeo, que es donde reside la soberanía popular.

Los resultados electorales en Italia muestran la gravedad del problema que genera la imposibilidad de justificar democráticamente la principal parte de las políticas económicas que se ponen en marcha en los diferentes Estados miembros. La deriva que la gobernanza económica está adoptando en Europa es muy peligrosa. Al día siguiente de las elecciones apareció un teletipo que decía: Europa —o Bruselas, como si hubiese algún tipo de ente distinto al que la soberanía popular puede representar— prefiere una coalición entre Bersani y Berlusconi.

Yo me pregunté: ¿quién es esta Bruselas o quién es esta Europa que prefiere esa coalición y no otra? ¿Quién ha hablado, quién la ha elegido? Porque, ¿no corresponde a los italianos decidir quién gobernará en Italia? Hay que seguir insistiendo mucho en la democratización y profundización de Europa, de la Unión, porque solo en los parlamentos nacionales y en el Parlamento Europeo reside la soberanía popular.

Desde hace un tiempo se han adoptado decisiones muy importantes y de hondo calado: se aprobó el semestre europeo, se ha aprobado el llamado ‘six-pack’ (el paquete de seis directivas relativas a la gobernanza fiscal), se han puesto en marcha medidas de supervisión macroeconómica y también en las Cortes, en el Pleno, se aprobó el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza de la Unión Económica y Monetaria. Junto a aquel tratado se aprobó un acuerdo político con el apoyo de mi grupo, el socialista, por el cual el Gobierno se comprometía a impulsar y complementar la austeridad con políticas de crecimiento y empleo.

Sin embargo, a pesar de que la voluntad mayoritaria de los ciudadanos españoles, traducida en ese acuerdo, fue clara, seguimos viendo cómo esa voluntad democrática y ciudadana sigue sin tener una traslación clara en las políticas europeas, que necesitan esa democratización todavía inédita. España ha sido objeto de un rescate financiero: se aprobó una línea de crédito de rescate de 100.000 millones de euros, de los cuales se han utilizado 40.000, y en este Parlamento no se ha producido un debate sobre esa cuestión, ni se han debatido los elementos del llamado MoU (memorándum de entendimiento) que los concreta. Hubo, sin embargo, debate sobre este memorándum tanto en Alemania como en otros países en los parlamentos nacionales…

El Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza, aprobado el año pasado, en su artículo 13, también contempla una mayor implicación de los parlamentos nacionales en la definición de esas políticas económicas destinadas a profundizar la Unión Económica y Monetaria. De hecho, en el último año el Consejo Europeo ha iniciado un camino de profundización de la Unión Económica y Monetaria. Algo, poco, y asimétricamente, pero algo, se ha avanzado en la unión bancaria, en la unión fiscal. En lo que se llamaba unión política se ha conseguido incluir una modesta mención a lo que se llama “rendición de cuentas y transparencia”. La rendición de cuentas hace referencia a esa unión política sobre la que debemos profundizar.

Más control democrático sobre las medidas económicas

Es preciso, fundamental, que los ciudadanos, a través de los parlamentos nacionales y del Parlamento Europeo, participen en los debates sobre el ritmo de estabilidad presupuestaria, el ritmo de consecución de los objetivos de déficit, sobre, por ejemplo, ese 3% que nos marca la Unión Europea desde sus instituciones. Por supuesto, se han de debatir las consecuencias sociales de los ajustes, debatir con más profundidad los asuntos relativos a la gobernanza de la zona euro. Es inadmisible que la señora Merkel diga con frialdad que ella quiere un euro fuerte, aunque eso suponga que se derritan como el hielo los esfuerzos y los sacrificios de los ciudadanos españoles. Esta decisión, como tantas otras, debe ser debatida en un órgano democrático europeo; debe ser debatido en el Parlamento español, en los parlamentos nacionales y en el Parlamento Europeo. Por supuesto, hay que debatir las diferentes etapas del semestre europeo y las orientaciones de política económica para cada año.

Hace pocos días conocimos las previsiones de la Comisión Europea, que son demoledoras y demuestran que algo falla: o la política económica del Gobierno, o las previsiones, y por supuesto la comunicación y el control ciudadano. No puede ser que tengamos un debate sobre el estado de la Nación un miércoles y un jueves, y unas previsiones un viernes, y que sean tan distintas. Es necesario profundizar en la democracia de estos procedimientos. Debemos profundizar en el control democrático de la gobernanza económica de Europa porque de eso depende el futuro de nuestro país, el futuro de la prosperidad social y económica europea, y, desde luego, el futuro de una Unión que es más necesaria que nunca, pero que debe ser distinta de esta Unión que estamos ahora conociendo y que la derecha europea está diseñando tan diferente del sueño europeo en el que tantos creemos.

Los votantes dicen...
  1. Dídac G. dice:

    El post plantea el problema de fondo de la representatividad en Europa. Creo muy acertado el análisis, y es muy sugerente teniendo en cuenta quién lo formula.
    Sin embargo garantizar dicha representatividad no sólo pasa por la ciudadanía, también requiere un cambio de los gobiernos, los partidos políticos y los parlamentos nacionales. Si ellos no delegan y no favorecen la creación de esos nuevos canales de representación es doblemente difícil. A poco más de un año para las elecciones europeas los partidos nacionales se han coordinado sólo parcialmente a nivel europeo para presentar listas conjuntas, no tenemos tampoco los nombres de los cabezas de lista para presidir la Comisión. Más sorprendente es la falta de debate sobre los ‘programas’ y líneas ideológicas que luego, como bien señala el autor, deberían inspirar y estructurar el juego democrático en el Parlamento Europeo. Las decisiones europeas deberían ser debatidas y decididas en Europa, de eso no cabe duda. Pero la tarea también es formular ideas para Europa.
    Siguiendo la línea del artículo sería lógico que los candidatos socialistas en España, cómo en el resto de países, sólo aceptaran debatir sobre proposiciones ‘europeas’ en junio 2014. ¿Qué política agrícola defenderán los socialistas en Europa si ‘ganan’? ¿Qué papel para la Alta Representante Ashton? ¿Qué porcentaje de los fondos de cohesión deberían ser gestionados por tal organismo o por tal otro? ¿Qué tipo de recursos propios para la UE defenderán los diputados socialistas europeos? ¿Qué futuro para los parlamentos nacionales en el equilibrio institucional europeo? ¿Qué prioridades educativas, de investigación y desarrollo?…
    Es fundamental que los ciudadanos debatan, sí, pero sin las estructuras y sin una toma de consciencia mucho más radical y transversal por parte de nuestros representantes, medios de comunicación, y sistemas educativos la responsabilidad diría que es, al menos, compartida.
    Un saludo y gracias por el interesante post (recomendado está!).
    Dídac G.
    @didacgp

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