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Ser hoy de izquierdas


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Juan Moscoso del Prado

Nacido en 1966, Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales. Portavoz de Economía del PSOE en el Congreso


Escrito el 14 de abril de 2014 a las 12:19 | Clasificado en PSOE

El autor publica un ensayo en el que reivindica el recuerdo a la obra de los gobiernos de izquierda en nuestra democracia, hoy sepultado por el desencanto

Esta semana se ha presentando ‘Ser hoy de izquierdas‘, un ensayo en el que reflexiono acerca de la hoja de ruta que debe marcar el camino de una socialdemocracia moderna y ejemplar. Una izquierda con voluntad de gobierno, que aprende de sus errores y hace autocrítica. ‘Ser hoy de izquierdas’ analiza desde una perspectiva política el momento de profunda crisis económica, social, institucional y política que vivimos. Un análisis, pero también una reflexión con muchas propuestas con el objetivo de destacar la responsabilidad a la que nos enfrentamos los que nos consideramos de izquierda porque, en mi opinión, conformamos la única familia política articulada capacitada para impulsar las decisiones que pueden sacar a nuestro país de esa crisis múltiple.

La izquierda y España se necesitan. Ambos se han modernizado al mismo tiempo. Es más, sin la modernización de la izquierda no se habría producido la de nuestro país. Sin una izquierda moderna y con capacidad de gobierno España se paraliza, se ahoga, se pierde bajo la gris hegemonía de la derecha y reaparecen las viejas contradicciones y frustraciones que tanto nos han lastrado en la historia.

Nuestro país sólo ha sido capaz de equipararse a los países europeos de nuestro entorno cuando una izquierda así ha existido, una izquierda innovadora y transformadora, y cuando ha ejercido responsabilidades de gobierno. Es imposible comprender la transformación de nuestro país y su rápida homologación con los países de Europa occidental desde la transición democrática, sin tener en cuenta el papel principal que ha desempeñado la izquierda española y en especial el partido socialista y sus diferentes gobiernos a lo largo de este periodo.

La España democrática ha salido adelante afrontando con éxito los retos y desafíos cuando la izquierda ha sido capaz de liderar un proyecto con el que se identificara una mayoría de ciudadanos. El mejor ejemplo de ese trabajo acumulado de modernización y democratización, es que, a pesar de la evidente debilidad con la que el PSOE salió del Gobierno de la nación tras la derrota en las elecciones generales de 2011, es su obra, la de sus gobiernos, la que reivindica hoy masivamente una desconcertada sociedad. Su obra, sus logros, y no tanto a sus autores o a los herederos de los mismos. Una sociedad o ciudadanía también profundamente desilusionada, enojada e incluso indignada con la llamada “clase política”, en España y en buena parte de Europa.

El sistema público educativo, el sanitario, las pensiones, e incluso el sistema de dependencia a pesar de su limitado desarrollo por la irrupción de la crisis, son obra del PSOE y de los diferentes equipos de hombres y mujeres que han trabajado bajo sus siglas durante décadas. Las fuerzas políticas a su izquierda no siempre apoyaron sus reformas, y las de la derecha apenas nunca lo hicieron. En Justicia, no obstante, hay que reconocer que la principal fuerza política de la izquierda española, el Partido Socialista, ha colaborado en ocasiones, a veces incluso de manera estrecha, con otros partidos y coaliciones de izquierdas de menor dimensión y menor vocación de gobierno, en particular con Izquierda Unida, a escala local y autonómica, y también parlamentariamente cuando ha carecido de mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. Con todo, en ocasiones esos partidos han optado por pactar con fuerzas a la derecha de los socialistas, como ocurre actualmente en Extremadura.

En cualquier caso, ese legado que hoy reivindica la mayoría de la sociedad española es el mejor ejemplo de la importancia que debe tener la izquierda. Una izquierda que debe dar ejemplo en todos los ámbitos que forman parte de lo que llamamos política -coherencia con sus valores, proyecto económico, social, para Europa, de modelo de Estado, excelencia, capacidad y preparación- para volver a ser de nuevo el principal protagonista y también catalizador de un proyecto de país radicalmente renovado que permita recuperar la ilusión compartida y la confianza en el progreso de todos y todas como ciudadanos en una España cohesionada, próspera, abierta, laica, europea y cosmopolita.

El objetivo de ‘Ser hoy de izquierdas’ es realizar un análisis crítico pero, también, hacerlo en positivo. La izquierda lo puede hacer, se puede hacer, lo hemos hecho antes, la sociedad nos lo exige, aunque sea indirectamente, cuando reivindican con furia las políticas que hicieron compañeros que ya no están, aunque la sociedad haya olvidado que somos los mismos y no nos crea, no se fíe ni confíe en nosotros. Estamos obligados a serlo, de nuevo, los grandes reformadores de nuestro país. Estamos obligados a ser de nuevo un ejemplo, en todo.

Hay muchos libros que analizan la izquierda y su supuesta y sempiterna crisis desde diferentes planteamientos. Este lo hace recogiendo las aportaciones con las que, desde mi experiencia y formación, desde mi propia perspectiva incluso personal sin tener miedo a que como consecuencia de ello los lectores me puedan conocer mejor, puedo contribuir a ese apasionante y siempre abierto debate.

También, pretendo añadir una visión complementaria a la de todos los trabajos aparecidos en los últimos meses que, en conjunto, demuestran el vigor e intensidad del debate que existe en el seno de una izquierda mucha más viva de lo que algunos quieren reconocer, y que también demuestran el rigor del análisis y crítica que genera.

Ni la izquierda española, ni la izquierda en general, pueden pretender resolver los graves problemas que amenazan la estabilidad de nuestra sociedad y su porvenir en solitario. En nuestro caso, el caso español, como ciudadanos de un país mediano que forma parte del proceso de integración política más avanzado que existe en el mundo: la Unión Europea. Una Unión inmersa a su vez en las complicadas consecuencias de lo que llamamos globalización o mundialización.

La izquierda tiene que ser capaz de nuevo de ofrecer un proyecto coherente y cohesionado a escala europea, incluso global, y debe hacerlo por dos razones principales.

La primera es que sin un mensaje global, coordinado e identificable, por encima de la realidad de los cada vez más debilitados Estados nación difícilmente volverá a ser una opción ganadora. A diferencia que a la derecha, a la izquierda le refuerzan los éxitos en cualquier país del mundo y le debilitan profundamente las contradicciones y fracasos donde quiera que tengan lugar.

La segunda razón es que si no lo hace a escala global jamás logrará poner en marcha medidas en la única escala o dimensión desde la que se pueden parar las fuerzas que la desregulación neoliberal han desencadenado y que amenazan con imponer una realidad de desigualdad e injusticia incompatible con los valores de la izquierda.

Estructura del libro

El libro incluye una reflexión sobre la crisis de la izquierda, ¿la única crisis?, y sobre lo que significa ser de izquierdas, una reflexión inevitable para situar el arranque del libro en el lugar concreto en el que una mayoría sitúa a la izquierda, para intentar proponer una ruta que logre alejarlo de ese en cierta medida lugar común pero no por ello menos real.

A partir de ahí se repasan los principales hechos políticos que caracterizan medio siglo de cambios en la izquierda y en el mundo hasta la irrupción de la crisis financiera en 2007 y la posterior explosión de la burbuja inmobiliaria en nuestro país. Continúa revisando las asignaturas pendientes de la izquierda en nuestro país y en particular la inexistencia de lo que llamo patriotismo progresista. También, analizando el proceso de derechización personal que acompaña al proceso de ascenso social y las frecuentes críticas desde todo el espectro ideológicos a las clases medias y profesionales liberales de izquierdas.

A continuación, el modelo de Estado enmarcado en la crisis de Cataluña y las propuestas de reforma de la Constitución de 1978. La desafección atendiendo a sus causas y en particular el funcionamiento de los partidos políticos y la corrupción y, un capítulo de contenido económico, ‘1993-2008, un ciclo económico perdido’, junto al mito 1996-2004, sobre la herencia del PP -la burbuja-.

Continúa con ‘El futuro que nos espera’, con la colaboración de Matt Browne, que ilustra también la importancia que tiene ya para siempre la cooperación internacional entre los progresistas de todo el mundo en todos los ámbitos que comprenden lo político. Matt se centra en dos, la formación de las coaliciones progresistas que han permitido a Barak Obama dos victorias históricas, y la necesidad de buscar aliados en otros espacios ideológicos como los verdes, sobre todo en Europa.

El libro termina con los dos capítulos centrados en las propuestas específicas que deben contribuir a recuperar una izquierda ejemplar con un proyecto claro de gobierno para nuestro país y también Europa. En las próximas semanas discutiremos muchos de estos puntos.

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