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Turquía, Europa y la derecha religiosa


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Juan Moscoso del Prado

Nacido en 1966, Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales. Portavoz de Economía del PSOE en el Congreso


Escrito el 24 de junio de 2013 a las 9:56 | Clasificado en PSOE

La situación en Turquía revela los dejes del nacionalismo islamista que, como la derecha europea, hace política con la religión y rompe la esencia de lo que debería ser Europa.

La plaza Taksim de Estambul y Turquía protagonizan los informativos de medio mundo desde hace semanas y no lo hacen para bien. El sentimiento general es que Turquía se aleja de Europa mientras su gobierno se va pareciendo menos a lo que un gobierno democrático homologable al de cualquier otro país europeo debe ser.

Sus ciudadanos, mientras, divididos, defienden al gobierno que han elegido democráticamente pero que les lleva por el camino equivocado, de nuevo la ceguera nacionalista tan característica de las derechas de aquí o allí, o desde la oposición luchan por sus derechos y libertades preocupados por la deriva autoritaria del poderosísimo Recep Tayyip Erdogan y de su partido el AKP.

No hace falta recordar que el principal partido de la oposición, el CHP, lleva años anunciando la que se avecinaba. De hecho, el CHP ha reconocido que gracias a los medios de comunicación internacionales se ha logrado saber fielmente lo sucedido en las última semanas en Turquía porque los medios de comunicación turcos han practicado una evidente autocensura.

Los manifestantes no querían derrocar a nadie sino simplemente protestar, reivindicar pacíficamente sus derechos, exigir que no se produjeran retrocesos en las libertades aunque fueran adoptada por un gobierno democráticamente legítimo como el de Erdogan, defender el medio ambiente y el parque Gezi y, después, resolver con dignidad una crisis que la violencia policial empeoró torpemente. La reacción del gobierno turco y del AKP, con evidentes problemas para asumir sus errores y atajar la crisis dialogando, no permite ser excesivamente optimista.

¿Y Europa? ¿Qué hace Europa? Meter la pata, me temo. No ha hecho falta mucho tiempo para que Alemania y Holanda, bueno, sus gobiernos, hayan aprovechado la torpeza de Erdogan y el AKP para amenazar con bloquear la apertura de la negociación de nuevos capítulos entre la UE y Turquía como país candidato: el capítulo 22 sobre política regional, e incluso de los cruciales 23 y 24 sobre derechos y libertades fundamentales.

Si lo logran habrá quien piense que a Erdogan la jugada le habrá salido redonda, culminando un paso más en su intento de convertir a Turquía no en un país europeo más, sino en algo muy distinto. Desde luego, si alguien lo cree lo hará por razones bien fundadas. De ser así la extraña coalición entre la derecha islamista turca y la derecha antiturca europea habría dado un paso de gigante en su intento por alejar a Turquía de lugar que le corresponde, de donde debe estar, de Europa. Una Europa lejos de la cual a Turquía sólo le espera la frustración del neo-otomanismo y la melancolía.

No negociar es el tipo de castigo que se vuelve contra todos: contra los ciudadanos turcos, contra la Unión Europea, y contra quién sabe más. Sólo servirá para construir más mezquitas.

Turquía debe acabar de ofrecer motivos a los que no la quieren en Europa. La deriva autorititaria del gobierno de Erdogan es inadmisible, como ha afirmado Catherine Ashton. La persecución de los medios de comunicación no islamistas y de la libertad de prensa en general es inaceptable. Las sospechas sobre el respeto de los derechos humanos deben erradicarse con acciones claras y contundentes. Por eso la apertura de los capítulos 23 y 24 sobre derechos y libertades fundamentales sería la mejor manera de acabar con la crisis de Taksim. Con trasparencia y con más y mejor democracia.

Porque en Turquía el rodillo del AKP ha acabado prácticamente con todo lo que fuera sospechoso de no ser islamista en los poderes del Estado, en los medios de comunicación… El AKP está siendo muy exitoso en su intento por erradicar lo que queda del Kemalismo. Su política sobre el alcohol o sus ideas sobre penalizar el adulterio no apuntan nada bueno.

Claro que en la otra Europa no faltan ejemplos en la otra derecha de políticas parecidas. Todos en el PP Europeo. En Francia, Sarkozy destrozó la tradición laica de su país al hablar de las raíces cristianas de Francia y de sus libertades con el objetivo de alejar de la idea de ciudadanía moderna a los musulmanes y ganarse a cambio el voto xenófobo del Frente Nacional. La virulenta reacción de la derecha tradicionalista francesa contra la ley del matrimonio homosexual, que ha sorprendido en España, es la consecuencia de la cristianización del mensaje de parte de la derecha francesa. Craso error.

Pues bien, en España no andamos mal encaminados con nuestro PP –retroceso histórico en materia de aborto, recuperación del adoctrinamiento católico en el curriculum educativo en la España del suspenso en el informe PISA, trivialización de las políticas de igualdad de género…-.

De modo que, entre todos, hay ejemplos de sobra para que Turquía siga por ese camino de islamización como elemento de identidad nacional ante la frustración que la misma islamización acabará provocando. Un camino que nos traza la derecha, extraños aliados a veces, que no conduce a ninguna parte, como tampoco aquí, y que deberá ser desandado. Confío que eso ocurra pronto, antes de llegar demasiado lejos, porque Europa, como Turquía, o serán laicas y racionales lejos de los dominios de la superstición, o no serán.

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