Solo EEUU (102) y Francia (58) superan a Japón (55) en número de centrales nucleares. Junto a Corea del Sur -cuatro veces más pequeña y con 22 centrales-, los japoneses son los más nucleares del mundo por metro cuadrado.

La falta de información y la tensa espera sobre lo que ocurre en las centrales de Fukushima, Onagawa y Tokai está elevando el tono del debate y, sobre todo, de los titulares – “desastre nuclear“, “pesadilla nuclear“, la “lucha contrareloj para evitar un Chernóbil” – obligados a mantener la atención del público.

Y, sin embargo, a día de hoy todo lo que tenemos para opinar es esto: el peor terremoto posible, que ha devastado ciudades preparadas para recibir grandes seísmos, que ha dejado quizá más de 10.000 muertos, ha conseguido tumbar el funcionamiento de varias centrales nucleares. Los protocolos de emergencia han tenido que activar todos sus líneas de defensa para evitar un desastre; 210.000 personas han sido evacuadas.

Si uno quiere respuestas pronucleares hay que preguntarse si es excesivo que 200.000 personas dejen sus casas por unos días en un caso tan extremo y puntual, teniendo en cuenta el daño y la muerte que ha causado el seísmo; y si uno quiere respuestas antinucleares, hay que plantearse si para producir menos del 30% de energía que consume el país hay que correr el riesgo de evacuar poblaciones enteras, confiando además en que nada falle.

Por ahora el incidente nuclear japones nos deja esas lecciones y preguntas. A falta de saber exactamente cuánto de controlada está o ha estado la crisis de los reactores, de conocer cuáles han sido realmente las consecuencias de las explosiones registradas en al menos dos edificios que los protegen, de hacer mediciones radiológicas en la zona evacuada y de que a los japoneses le pasen la factura de cuánto ha costado el incidente, es mejor esperar.

Publicado por Juanlu Sánchez

Periodista. Editor de Periodismo Humano. Antes, redactor en la Cadena SER y responsable de Comunicación Digital de Expo Zaragoza 2008.

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3 comentarios

  1. Pero mientras esperamos datos y cifras concretas que definan la magnitud de la catástrofe, no está de más aprovechar este reflorecimiento del debate nuclear para fomentar uno más profundo acerca del modelo energético que tenemos, que necesitamos, que podemos permitirnos… Hasta ahora el debate había sido prácticamente nulo.

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