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Boko Haram, la yihad olvidada


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Jesús M. Pérez

Analista de seguridad y defensa especializado en la transformación de los conflictos armados.


Escrito el 9 de julio de 2014 a las 13:50 | Clasificado en África

Tras captar la atención internacional por el secuestro de dos centenares de niñas, el mayor movimiento yihadista centroafricano ha vuelto a caer en el olvido.

Abubakar Shekau, líder de Boko Haram
Abubakar Shekau, líder de Boko Haram

 

En la noche del 14 al 15 de abril de 2014 el grupo yihadista nigeriano Boko Haram lanzó un ataque en la ciudad de Chibok, en el noreste del país. Los yihadistas prendieron fuego a varias casas y asaltaron una escuela secundaria. Obligaron a 276 alumnas a subirse a varios camiones y desaparecieron con ellas. Boko Haram ha sido responsable de numerosos ataques con decenas de víctimas mortales, con una especial predilección por los centros educativos como objetivo.

En esta ocasión, los familiares de las secuestradas tuvieron la percepción de que el gobierno no estaba haciendo lo suficiente, además de encontrarse la prohibición de manifestarse en la capital del país. Las movilizaciones sociales se trasladaron a internet con el lema “Bring back our girls”. El asunto alcanzó una gran atención cuando Michelle Obama se sumó a la campaña desde su cuenta de Twitter el 7 de mayo. Al día siguiente la búsqueda en Google de la frase convertida en hastag de Twitter alcanzó su máximo histórico. Luego decayó el interés por el asunto hasta desaparecer las búsquedas.

El grupo Boko Haram nació en 2002 bajo el liderazgo de Mohammed Yusuf, profundamente influenciado por el teólogo medieval Ibn Taymiyyah. Su nombre oficial puede traducirse por “Gente comprometida con la propagación de las enseñanzas del Profeta y la yihad”, aunque se conozca por Boko Haram. A pesar de lo mucho que se ha repetido, Boko Haram no significa literalmente “la educación occidental es pecado”. Según Paul Newman, catedrático emérito en lingüística por la Universidad de Indiana y un experto de talla mundial en lengua hausa, la palabra “boko” significa “fraude” o ”no auténtico”. Eso sí, era una término que se asignaba en Nigeria a la educación occidental implantada por los británicos y que estaba, por tanto, fuera de las enseñanzas del Islam.

Aunque el fenómeno del islamismo radical es relativamente moderno como fenómeno político, en el pasado de Nigeria hubo movimientos integristas que aspiraban a una vuelta a las raíces del Islam. Tal es el caso del Califato de Sokoto en el siglo XIX, que duró hasta la expansión de los dominios coloniales británicos hacia el norte del país. En el norte de Nigeria, al igual que en la frontera entre los actuales Afganistán y Pakistán, el Imperio Británico no ejerció el poder de forma directa: impuso su soberanía pero permitió que se conservaran las estructuras de poder tradicionales (“indirect rule”). Los territorios musulmanes del norte de Nigeria permanecieron así como los más conservadores. Entre 1999 y 2001 se reinstauró en ellos la Sharía. Por aquel entonces recibió la atención mundial el caso de una mujer, Amina Awal, condenada a muerte en 2002 por tener un hijo fuera del matrimonio.

Hasta 2009 el grupo liderado por Mohammed Yusuf no había entrado en conflicto con el Estado nigeriano. Ese año fue detenido en una de las muchas redadas lanzadas contra miembros del grupo cuando a las fuerzas de seguridad llegaron rumores de que Boko Haram se estaba dotando de armas y aumentaba la virulencia de su militancia. Yusuf murió bajo custodia policial. Según las autoridades, mientras trataba de escapar. Para muchos es una versión poco creíble.

Tras la muerte de Yusuf, el liderazgo del grupo lo asumió Abubakar Shekau. Boko Haram se convirtió entonces en una insurgencia armada con el objetivo de derrocar el gobierno e implantar un emirato islámico. Comenzó una escalada de violencia que llevó a que en 2012 alcanzara un número de víctimas que superaba las cifras de 2010 y 2011 combinadas. Nigeria es a día de hoy el tercer país del mundo en número de desplazados, tras Colombia y Siria.

Los ataques de Boko Haram se caracterizan por su carácter indiscriminado y su alto número de vícitmas civiles. Los más conocidos y cruentos son los que han tenido instituciones educativas como objetivo, por el rechazo de la organización a la educación científica y técnica de tipo occidental. Fueron 44 los estudiantes y profesores fallecidos en un ataque nocturno a una residencia universitaria en Gujiba el 29 de septiembre de 2013 y 59 estudiantes murieron en sus dormitorios en la universidad estatal de Buni Yadi el 25 de febrero de 2014. Los ataques no se han detenido a pesar de las operaciones lanzadas por el ejército nigeriano después del secuestro del pasado mes de abril, como refleja Boko Haram Watch en Twitter.

Desde 2013 las autoridades mantienen el estado de emergencia en los Estados de Borno, Yobe y Adamawa, al noreste del país. La población local de la entia kanuri se reparte por la región más allá de las fronteras del país por Chad y Níger, lo que facilita los movimientos de Boko Haram. La insurgencia yihadista de Nigeria se ha convertido así en un problema regional.

El pasado mayo el presidente Hollande convocó una cumbre en París con la asistencia del presidente nigeriano Goodluck Jonathan y los presidentes de Benin, Camerún, Níger y Chad. Que se tratara en París la amenaza yihadista en la región es una prueba del interés en la zona de potencias externas a África y de la falta de liderazgo africano, reflejo de rivalidades y falta de medios.

A la extensión del territorio y la porosidad de las fronteras como problemas para combatir a Boko Haram hay que añadir la impotencia y corrupción del aparato estatal en Nigeria con unas fuerzas armadas macrocefálicas a la vez que poco eficaces. Los generales nigerianos han firmado en las últimas décadas grandes contratos por armamento que ha tenido poca vida operativa pero que seguramente sirvieron de fuente de enriquecimiento a través de comisiones, como el caso de los aviones sin piloto comprados a Israel y que no han podido ser empleados en la búsqueda de las chicas secuestradas.

Boko Haram no habría podido mantener su pulso con el gobierno si no contara con algún tipo de legitimidad entre la población. Nigeria es un país productor de petróleo donde la riqueza se palpa en las grandes torres de cristal de Abuya (la 19ª ciudad más cara del mundo en 2009) y Lagos. Sin embargo, la población se hacina en barrios de chabolas o sufre la contaminación de la industria petrolera con el 70% viviendo con menos de un dólar al día. La desesperación es el principal reclutador de un grupo yihadista que practica horrores medievales que sólo a veces captan la atención mundial.

 

Los votantes dicen...
  1. […] israelíes se hicieron eco en Internet de un lema que parafraseaba la campaña por el retorno de las estudiantes secuestradas por Boko Haram en Nigeria: “Bring Back Our Boys”. Rachel Frankel, la madre de Neftali Frankel, tuvo ocasión […]

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