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Ha curado 40.000 violaciones


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GuinGuinBali

Este artículo ha sido escrito en GuinGuinBali, un portal de comunicación especializado en África Occidental y la Macaronesia con corresponsales en varios países de la región y en otros puntos de Europa relevantes para la actualidad africana.


Escrito el 18 de octubre de 2013 a las 18:17 | Clasificado en África, Salud

Aproximadamente 40.000 víctimas de violación han pasado por el hospital de Panzi y allí las han tratado el ginecólogo Denis Mukwege y sus colegas, que han desarrollado una ingente experiencia a la hora de tratar lesiones ginecológicas producto de las salvajes violaciones.

Denis Mukwege en su oficina en Panzi. (Wikipedia)
Denis Mukwege en su oficina en Panzi. (Wikipedia)

Denis Mukwege nació a mediados de los 50, se trasladó al vecino Burundi para poder estudiar medicina y desarrolló sus primeros trabajos en la región de Lemera, muy cerca de la frontera con el país en el que estudió. Allí observó los graves problemas que atravesaban las mujeres y decidió especializarse en obstetricia y ginecología.

Pero Lemera fue destruida durante la guerra civil y con la ayuda de organizaciones no gubernamentales fundó junto a otros colegas de profesión el Hospital de Panzi, en Bukavu, convirtiéndose en su director, además del jefe de cirujanos. Hoy tiene cuatro departamentos: obstetricia y ginecología, pediatría, cirugía y medicina interna. Hace las veces, además, de hospital universitario de la Universidad Evangelique d’Afrique.

En 1999, Mukwege observó un nuevo nivel de violencia sexual extremadamente cruel en el este de la República Democrática del Congo, donde opera. Ya no era producto de la penetración, sino que la vagina de las mujeres que observaba había sido destruida con cuchillo y otros objetos. El 70% de las pacientes que observan en el centro sanitario han sufrido violaciones. En declaraciones, el ginecólogo ha explicado que “los autores de estos crímenes destruyen la vida en su punto de entrada. Las mujeres ya no pueden tener hijos. A menudo las infectan de SIDA y hacen que la enfermedad se propague. Sus maridos son humillados. Así que lo que hacen los violadores es destruir todo el tejido social de sus enemigos, sus comunidades, sus futuras generaciones, sin siquiera matar a la mujer. Aquí se ha cruzado una línea”.

El Hospital de Panzi tiene en 2013 casi 400 empleados y poco más de 3 millones de dólares de presupuesto anual. Más del 50% de las camas están guardadas para víctimas de violencia sexual. Los pacientes que no pueden pagar la atención son tratados de forma gratuita.

Gracias a la dirección del doctor Mukwege, se ha extendido la atención médica a la psicológica y a la jurídica. Además, también han entrado en el terreno de la atención madre-hijo con participación en microfinanzas, para alejarse la vida anterior.

Reconoce que su trabajo médico trata a las víctimas, pero no puede evitar nuevos actos de violencia: Por eso, el Dr. Mukwege ha estado viajando por el mundo y dando innumerables entrevistas para alertar a la comunidad internacional acerca de los horrores del conflicto en el este de la RDC. Él dice: “En realidad, este conflicto no es sobre el origen étnico,  es un conflicto territorial sobre los recursos minerales. La región de Kivu es rica en coltan, que es necesario para los teléfonos móviles y ordenadores portátiles. Sin la voluntad política, la situación no va a cambiar. Estos problemas de fondo no se pueden resolver a través de mi trabajo “. Asegura que para demostrar la violencia contra la mujer “no necesitamos más pruebas, necesitamos acciones, medidas urgentes para detener a los responsables de estos crímenes contra la humanidad y para llevarlos ante la justicia. La justicia no es negociable “.

Mukwege dio un crítico discurso en la ONU y un mes después, cinco hombres armados se metieron en su casa, mientras él no estaba. Cuando regresó al hogar, atacaron el vehículo y uno de sus colaboradores Joseph Bizimana fue asesinado. Las autoridades locales afirman que encontraron a los asesinos, pero no se celebró ningún juicio, y ninguno de los testigos fueron llamados a declarar. Mukwege decidió escapar a Europa con su esposa y dos hijas.

En su ausencia, los grupos locales de mujeres protestaron contra el ataque, comenzaron a recolectar dinero para pagar un vuelo para Mukwege volviera a casa, y le prometieron que garantizarían su seguridad, vigilándolo por turnos, con grupos de 20 mujeres voluntarias. Movido por su coraje y apoyo, Mukwege volvió a Bukavu, en enero de 2013. En coche desde el aeropuerto hasta el hospital, fue recibido por multitudes entusiastas. Actualmente vive y trabaja día y noche en el Hospital Panzi, continuamente acompañado por dos guardaespaldas.

Fuente: Denis Mukwege y el hospital de las 40.000 violaciones

 

 

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