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Tahrir, contra el terror sexual


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Global Voices

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Escrito el 20 de julio de 2013 a las 18:00 | Clasificado en África

Mientras la plaza Tahrir, epicentro de la revolución egipcia en el centro de El Cairo, comenzaba a llenarse, grupos contra el acoso sexual se preparaban para hacer frente a la violencia sexual contra mujeres manifestantes.

Protestas en la plaza Tahrir de El Cairo (Foto: Mohammad A. Hamama, A reflected version! en Flickr)
Protestas en la plaza Tahrir de El Cairo (Foto: Mohammad A. Hamama, A reflected version! en Flickr)

Millones de egipcios realizaron manifestaciones masivas en el primer aniversario del ahora expresidente Mohamed Morsi para protestar contra su gobierno. Mientras la plaza Tahrir, epicentro de la revolución egipcia en el centro de El Cairo, comenzaba a llenarse, grupos contra el acoso sexual se preparaban para hacer frente a la violencia sexual contra mujeres manifestantes. Las anteriores manifestaciones masivas fueron testigos de un aumento de las agresiones sexuales colectivas, sobre todo en la plaza Tahrir.

En un comunicado de prensa del grupo Operación Contra  el Acoso y Ataque Sexual (OpAntiSH), se denunciaron 46 casos de agresiones sexuales el 30 de junio, el primer día de protestas. OpAntiSH se estableció a finales de 2012 para rescatar a supervivientes de agresiones sexuales colectivas y proporcionar respuesta sanitaria, a raíz del aumento de las denuncias de violencia. OpAntiSH culpó al gobierno por su falta de actuación en esos incidentes, acusando a la presidencia de fingir preocupación por los derechos de las mujeres para lograr beneficios políticos. Añadieron:

La gravedad creciente de las agresiones sexuales contra mujeres manifestantes es un reflejo de la creciente violencia sexual contra las mujeres en general, perpetrado por la sociedad y el Estado, lo que repercute negativamente en la participación de las mujeres en la esfera pública.

Human Rights Watch (HRW) publicó un comunicado condenando la indiferencia de todos los partidos frente a la violencia sexual. “Los descontrolados ataques sexuales durante las protestas en la Plaza Tahrir muestran el fracaso del Gobierno y todos los partidos políticos para hacer frente a la violencia que las mujeres sufren en Egipto todos los días en espacios públicos”, dijo Joe Stork de HRW. También produjeron un video titulado “Egipto: epidemia de violencia sexual”, que incluye testimonios de supervivientes de los ataques.

En un esfuerzo por poner de relieve el uso sistémico de la violencia sexual por parte de distintos regímenes —el expresidente Hosni Mubarak, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) y la Hermandad Musulmana— grupos de derechos produjeron un video titulado “La tortura sexual es sistemática: de Mubarak y CSFA a la Hermandad Musulmana”. Una declaración conjunta por grupos de derechos dice:

El objetivo de esta tortura sexual no es extraer confesiones o información, sino humillar, aterrorizar y silenciar las voces disidentes. La tortura sexual no discrimina entre hombres y mujeres, ancianos y jóvenes. Sucede en muchos lugares, tanto dentro como fuera de los muros de las prisiones y celdas policiales del país. La tortura sexual alcanza incluso el edificio del propio Tribunal Superior, donde Ahmed Taha fue violado a pocos metros de los jueces que se supone deben proteger sus derechos.

Las denuncias de agresiones sexuales provocaron furiosas reacciones en los medios de comunicación social. Los activistas denunciaron el silencio del gobierno y de los grupos políticos sobre el tema. Con la creciente tensión política, algunos miembros y simpatizantes utilizaron los informes de los ataques para empañar la imagen de la plaza Tahrir y deslegitimar a los manifestantes. El portavoz de la Hermandad Musulmana Gehad El Haddad respondió a una invitación para ir a Tahrir diciendo:

Es una pena lo bajo que ha caído la plaza #Tahrir. Siete casos de violación colectiva, docenas de incidentes de acoso sexual y actos de robo…

Aunque algunos activistas acusaron directamente a la Hermandad Musulmana de enviar matones para acosar a las mujeres para limitar su participación política, otros discrepaban, argumentando que el problema es más profundo. El activista Mostafa Bahgat compartió una nota en Facebook, dirigiendo sus críticas al Estado, la oposición y las fuerzas revolucionarias:

Cuando ocurrieron los asaltos el pasado 25 de de enero hubo una campaña por parte de civiles, partidos de izquierda y nacionalistas, junto a los medios de comunicación, exclamando que la Hermandad Musulmana quiere aterrorizar a las mujeres y está utilizando las tácticas del antiguo régimen de turbas organizadas. Ese fue el final. Muchos de nosotros tratamos de explicar a ‘nuestro bando’ que la cuestión va más allá de las turbas organizadas y que el acoso es un hecho cotidiano común en todas partes; que todos los días los periódicos tienen noticias de incidentes de violación; y que se producen incluso durante festividades religiosas. Todos nos trataron como si estuviéramos locos.

¿Por qué la situación en nuestro bando es una porquería? Muchos de ellos creen que los problemas de las mujeres no son importantes. Los que son un poco feministas dicen que no es el momento adecuado; hacer frente a la pobreza y al injusto régimen son más importantes. No es conveniente distraernos en asuntos ‘importantes’ pero marginales.

El problema es que no ven los problemas de las mujeres y si lo hacen es para beneficio personal o político. Vamos a seguir igual hasta que ‘nuestro bando’ reconozca que estos incidentes ocurren y se convenza de que los problemas de las mujeres son tan importantes como la lucha por el poder.

La activista Engy Ghozlan reflexiona sobre el dilema de compartir noticias de violencia sexual:

Cuarenta y cuatro casos de agresiones colectivas a chicas en la plaza Tahrir hoy. Por desgracia, estamos atrapados entre dos partes. Una tiene miedo de enfrentarse a los incidentes para que su causa no se vea empañada. La otra se aprovecha de la situación para difamar a la primera. Al final, los cuerpos libres de 44 seres humanos fueron violados hoy por la hermosa gente. No hay revolución con violación. No hay revolución con cuerpos violados.

Hay un número creciente de iniciativas de lucha contra el acoso callejero y los asaltos como Tahrir Bodyguards, Imprint Movement y otros. Yasmin ElRifae compartió sus pensamientos sobre ser parte de esas iniciativas en un post titulado “No Apologies” (Sin disculpas):

Estoy inmensamente animada por los hombres y mujeres que repetidamente han abandonado todo para combatir estas agresiones sexuales, arriesgando su seguridad física y psicológica y siendo creativos, ingeniosos e intuitivos. Debo esperar que haya suficientes personas que vean el proceso de cambio social como multifacético, más complejo y más difícil de lo que exige la salida de un presidente o un gobierno.

Fuente: Egipto: La lucha contra el terror sexual en la Plaza Tahrir

Autor: Ahmed Awadalla | Traductora: Sonia Ordóñez

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