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Latinoamérica 2040


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Carlos Ruiz

Periodista especializado en campañas electorales y conflictos, gerente de asuntos públicos en Llorente&Cuenca, donde asesora a compañías e instituciones


Escrito el 17 de noviembre de 2012 a las 16:22 | Clasificado en Economía, Internacional

Latinoamérica combina un extraordinario potencial de recursos naturales con un sistema económico inmaduro

Sello conmemorativo de Simón Bolívar
Sello conmemorativo de Simón Bolívar
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El Banco de Desarrollo de América Latina-CAF ha publicado un informe que dibuja los retos que América Latina está por enfrentar en las próximas décadas, con el horizonte puesto en 2040. La ingente cantidad de recursos naturales de los que dispone el continente, la mayoría de ellos en un incipiente estado de explotación, está siendo el motor de crecimiento exponencial que viene viviendo desde 2003 (4,7% de media hasta 2008). Estos mayores ingresos para los estados se han dedicado a la inversión en infraestructuras, programas sociales y de educación, con un impacto directo en la reducción de la pobreza extrema y de las desigualdades de clase.

En este contexto, los gobiernos de América Latina navegan sobre la ola expansionista y sostienen así los programas de inversión y fiscales que les procuran desarrollo económico y social. Sin embargo, existen muchas voces que vienen advirtiendo de los riesgos de no contar con economías sofisticadas para un crecimiento sostenido. Tal vez no se ha parado a pensar cuánto ha crecido América Latina en las últimas décadas. Sobre todo comparado con otras regiones, y por mucho que nuestros oídos estén acostumbrados a escuchar cifras de 2 dígitos.

  • Incremento de la región en 0,1% sobre el PIB mundial en 40 años (5,6% a 5,7%)
  • En 1981, América Latina representaba el 31% del PIB de los países en desarrollo. En 2009 esta proporción es del 20%
  • En los últimos 50 años América Latina ha convergido su nivel de ingreso per cápita con el de Estados Unidos en 0,6%, prácticamente en plano (12,9% a 13,5%)
  • En 1981 Argentina tenía el mismo PIB que Indonesia, con seis veces menos de población. Hoy Indonesia tiene un 50% más que Argentina.
  • Asia del Este es ahora la región del mundo en desarrollo más próspera y América Latina sigue estancada
  • Hace 30 años, México tenía un PIB un tercio mayor que el de la India. Hoy la proporción es justo la contraria

Como puede verse, el ciclo de crecimiento que está experimentando la Región no es suficiente para ser competitiva frente a otras regiones, cuyas tasas de convergencia son mucho más elevadas. Los trabajos de proyección que CAF ha realizado estiman que América Latina debería crecer a tasas del 6% promedio durante -nada más y nada menos- los próximos 20 años para converger con Asia del Este, el espejo en el que se mira cualquier región en desarrollo. Esta tasa garantizaría, además, la cohesión social y la paz.

No parece una empresa sencilla. Perú, México, Chile y Panamá se encuentran en estos porcentajes de crecimiento y estimado para los próximos años, pero necesitan una inversión urgente en infraestructuras e innovación para garantizar ese crecimiento más allá de 2020. Otros países como Argentina, Venezuela o Brasil han reducido bruscamente su progresión y la brecha con otras regiones pujantes se hace cada vez más grande.

Los gobiernos de estos países, sin embargo, dan la espalda en público a estas cifras, sabedores de que perjudican el estado de ánimo de sus inversores y electores. Todos ellos son conscientes de que el alza en las materias primas les permite disfrutar de un escenario propicio, pero no es menos cierto de que carecen de políticas estructurales para sostenerlo en el tiempo.

El escaparate de Cádiz

Este fin de semana se celebra la XXII Cumbre Iberoamericana en la ciudad de Cádiz. Escuchamos estos días los discursos previstos acerca de la extraordinaria relación histórica que une a los países de la Península Ibérica con aquellos de América Latina. Y en el ambiente vuelve a resonar la excelente posición de Latinoamérica para hacer frente a la crisis. Saldrán a relucir sus cifras de crecimiento y los gobernantes alzarán su voz para decirle al mundo que América Latina se está salvando de la quema y que es el continente de las oportunidades.

Ciertamente lo es. Pero el problema es que esas oportunidades pueden convertirse en ilusiones si sus responsables políticos no cambian el paradigma de la discusión (desde luego, Europa tampoco está para dar lecciones). No basta con tomar medidas políticas: hay que transformar el marco de debate en América Latina. Si no ponemos el foco en el riesgo de ruptura social que puede generarse en un futuro cercano si los países no desarrollan una amplia clase media aumentará el riesgo real de que se produzca.

Las palabras son tan importantes como los hechos. Si los políticos mantienen su terquedad en hablar de crecimiento económico –porque el voto es el voto- debe ser el tejido social, los grupos empresariales, las cámaras de comercio, las instituciones independientes, los centros de estudio, quienes deben contribuir a transformar el debate: la innovación tecnológica, la inversión en infraestructuras, el desarrollo de talento, en definitiva, la sofisticación de la economía, conforman el nuevo paradigma de discusión para la región. Ellos mismos deben lanzar su propia alerta. América Latina no va tan bien como sus presidentes nos convencen estos días en Cádiz y para solucionarlo, van a tener que ponerlo sobre la mesa de debate.

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