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Argentina ante las urnas


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Ezequiel Giletta

Politólogo argentino. Editor del website del think tank latinoamericano Asuntos del Sur. Estudio procesos electorales debido a mi frustrado intento de ser futbolista.


Escrito el 22 de febrero de 2013 a las 16:06 | Clasificado en Argentina

El 27 de octubre de este año, Argentina celebrará las elecciones legislativas en las que renovará la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio de la de Senadores. Faltan varios meses, pero ya está girando la pelota del juego electoral.

Cristina Fernández de Kirchner (Fuente: Facebook)

A seis meses de las elecciones primarias y ocho de las generales, las elecciones legislativas de este año en Argentina son vistas desde diferentes ópticas. Cada una de las tres lecturas que se presentan a continuación van de la mano de las expectativas políticas y electorales de distintos actores políticos nacionales.

El kirchnerismo mide sus últimas fuerzas

Luego de varios años de hablar del “fin del kirchnerismo”, periodistas y políticos opositores cayeron en la cuenta que el este movimiento político logró forjar una real y sólida estructura de poder a nivel nacional.

Abrumados por esa realidad, apuestan por hacer la lectura que en estas elecciones el gobierno nacional tira sus últimas fichas. Esta lectura –que más que lectura es una expresión de deseo- quiere suponer que luego de diez años en el poder, el Gobierno que encabeza Cristina Kirchner tiene poco combustible y se encontrará con un caudal de sufragios sustancialmente menor al obtenido en 2011, cuando la presidenta fue reelegida con el 54% de los votos.

Estos sectores apoyan sus ideas en encuestas que muestran una caída de la imagen presidencial y en las masivas movilizaciones populares de meses atrás.

Referéndum de la gestión

Esta es una mirada muy común sobre las elecciones intermedias en países con sistemas presidencialistas. De hecho, fue lo que pensó Néstor Kirchner para su Gobierno en 2005 para las elecciones legislativas (hay que recordar que el entonces presidente llegó al gobierno con 22% de los votos).

Ante la falta de un sucesor natural, quienes abogan por esta mirada sostienen que el Gobierno buscará hacer una buena elección en todos los distritos, mantener la mayoría propia en el Congreso y llevar adelante las últimas reformas sociales y políticas en los dos años de gestión que tendría por delante.

Se piensa aquí que el kirchnerismo obtendría un caudal de votos menor al de 2011 -pero mayor al que creen quienes hacen la primera lectura- teniendo presente el desgaste del Gobierno en 2012 (tragedia de trenes, vicepresidente investigado por corrupción, alta inflación…) y dado que es un hecho que normalmente sucede en las elecciones intermedias cuando al presidente no encabeza la boleta electoral.

Por la reforma constitucional

Esta es la visión, intención y deseo de los más ortodoxos kirchneristas, quienes apuestan por realizar una muy buena elección para buscar la reforma constitucional que habilite a un tercer mandato de la presidenta Cristina Kirchner.

Es la idea reflejada en el lema ‘Vamos por todo’, sostenido por sectores afines al Gobierno. Esta lectura, si bien no muy lejana de la realidad (se asume que es posible), refleja el grave problema de un movimiento político centrado en un único liderazgo, el de la presidenta Kirchner, quien se encarga de digitar cada paso de su Ejecutivo.

Una presidenta que con sus recién cumplidos 60 años refleja el agotamiento propio del ejercicio del poder, desistiendo de viajes a cumbres y giras internacionales, como así también numerosos eventos del país.

La pelota ya está en movimiento y los jugadores van buscando su lugar en la cancha. Está claro que la presidenta será el principal ‘player’ del juego, encargándose del armado de las listas de cada provincia tal como hizo en 2011. A jugar, señores.

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