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El Narco se instala en Argentina


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Jesús M. Pérez

Analista de seguridad y defensa especializado en la transformación de los conflictos armados.


Escrito el 7 de mayo de 2014 a las 13:51 | Clasificado en Argentina

Argentina ha pasado de ser un lugar de lavado de dinero a base de operaciones del narcotráfico.

Sergio Berni, ante el micrófono, tras la desarticulación de una banda en octubre de 2013. (Flickr: Ministerio de Seguridad de Argentina)
Sergio Berni, ante el micrófono, tras la desarticulación de una banda en octubre de 2013. (Flickr: Ministerio de Seguridad de Argentina)

Durante los años 80 la cocaína colombiana entraba en Estados Unidos por el Caribe. En la cultura popular quedó reflejado en la serie Miami Vice (“Corrupción en Miami” en España). Menos conocido es el papel de la cadena logística que llevaba armas y suministros a la contra nicaragüense y regresaba a Estados Unidos con cocaína ante la indiferencia de la CIA. Un mayor control del espacio aéreo y las aguas en el Caribe supuso que la ruta de la cocaína colombiana se desviara por tierra, aprovechando la ruta de la marihuana mexicana.

Pronto las organizaciones mexicanas que introducían cocaína en Estados Unidos para los cárteles colombianos se hicieron con el negocio. Disfrutaron de la connivencia de las autoridades hasta que en 2000, por primera vez desde 1929, un partido de la oposición ganó las elecciones a la presidencia del país. Los acuerdos tácitos con el poder quedaron rotos y los cárteles mexicanos entraron en un conflicto donde los límites entre criminalidad y guerra civil quedan cada vez más difuminados.

En el caso europeo, las rutas de entrada de la cocaína sudamericana tenía lugar por las costas gallegas y por el aeropuerto de Amsterdam. Cuando la vigilancia policial fue más eficaz la ruta de la cocaína se desvió por África Occidental. La droga empezó a ser transportada en barco desde Venezuela y Brasil a Guinea Bissau en una ruta que sigue el paralelo 10º y es conocida como la “Autopista 10”. También empezaron a cruzar el Atlántico aviones que aterrizan en pistas apartadas.

Famoso es el caso de “Air Cocaïne”, un Boeing 727 que apareció en medio de la nada en la región maliense de Gao después de que fuera usado para transportar varias toneladas de cocaína desde Venezuela. El control de las rutas de contrabando en Mali fue uno de los varios factores de la revuelta tuareg de 2012 y el golpe yihadista posterior que se hizo con el control del norte del país. La droga se transporta desde África Occidental a Europa por el Mediterráneo usando, entre otras, la antigua ruta marroquí del hachís.

Según el Informe Mundial sobre Drogas de Naciones Unidas de 2013 el consumo de cocaína en Norteamérica descendió entre 2006 y 2013, mientra que en Europa se ha estabilizado. Donde se ha detectado un aumento es en Sudamérica. Las dinámicas de la producción y tráfico de cocaína han cambiando en el subcontinente. La mayor presión de las fuerzas de seguridad llevó a los cárteles colombianos a reorganizarse en grupos más pequeños, las bandas criminales (BACRIM). También se redujo el área de cultivo de hoja de coca en Colombia y ahora las organizaciones narcotraficantes colombianas se abastecen en Bolivia y Perú, convirtiendo a este último en el mayor productor de hoja de coca del mundo.

La presión policial también ha empujado a las organizaciones colombianas fuera del país. En agosto de 2012 las autoridades hondureñas anunciaron el hallazgo de un laboratorio de procesamiento de cocaína en la costa caribeña, convertida ahora en punto de entrada de los cárteles colombianos. El éxodo también se ha producido en dirección sur. La provincia boliviana de Santa Cruz se ha convertido en un nodo logístico para la cocaína rumbo a Brasil y Paraguay, mientras decenas de laboratorios de procesamiento fueron desmantelados en 2012. Las organizaciones colombianas se han establecido allí, en alianza con organizaciones brasileñas como el Primeiro Comando da Capital. Pero uno de los principales destinos del narco colombiano ha sido Argentina.

La llegada de organizaciones criminales colombianas ya comenzó en los años 80 pero se aceleró después de 2008, cuando el gobierno de Bogotá empezó a extraditar a narcos y paramilitares a Estados Unidos. Con los narcos colombianos llegaron también los mexicanos, que convirtieron al país en un importante productor de drogas de síntesis. La elección de Argentina por parte de los narcos colombianos se debió a su lejanía. En un principio Argentina era un refugio tranquilo para perseguidos de la justicia y sus familiares que querían pasar desapercibidos.

Los narcos colombianos comenzaron a invertir en propiedades inmobiliarias en los barrios de lujo de Buenos Aires y a blanquear dinero. Sergio Berni, secretario de Seguridad de la Nación, denunció en julio de 2013 que “en Tigre están los mayores narcotraficantes del mundo”, aunque posiblemente la acusación formara parte de una disputa partidaria porque en Tigre gobernaba el próximo aspirante a la presidencia Sergio Massa. Pero de discreto lugar de residencia, Argentina pasó a nodo del narcotráfico.

Con la extensión de sus negocios, llegaron los conflictos y los ajustes de cuentas. Las organizaciones colombianas comenzaron a aprovechar la porosa frontera común con Bolivia para mover cocaína. El gobierno ordenó a la fuerza aérea establecer un dispositivo de vigilancia del espacio aéreo pero décadas de recortes han dejado a las fuerzas armadas sin medios. Los radares aéreos no funcionan siempre y los únicos aviones que se pudieron enviar al norte como parte del Operativo “Escudo Norte” son los veteranos entrenadores T-34C “Turbo Mentor” de la Aviación Naval que combatieron en Malvinas.

El aterrizaje en pistas clandestinas no es la única vía de entrada al país. La carretera nacional que une la frontera de Bolivia con la ciudad de Rosario, la Ruta 34, se le conoce como la “Ruta Blanca”. Rosario es hoy la ciudad más violenta de Argentina y la capital del narcotráfico del país. En ella proliferan los puntos de venta, conocidos como “bunkers”, donde la droga la despachan menores.

Argentina ha sido lugar de lavado de dinero y lugar de paso del narcotráfico. Según la Guardia Civil, ya en 2010 la mitad de las incautaciones de droga en el aeropuerto madrileño de Barajas fue en vuelos procedentes de Buenos Aires. Sin ir más lejos, el pasado sábado 3 de mayo un avión que volaba entre Buenos Aires y Madrid tuvo que desviarse a Gran Canaria por la indisposición de una pasajera argentina. Se encontró que llevaba en su estómago casi medio kilo de cocaína en 58 cápsulas. A lo que estamos asistiendo es a la transformación de Argentina en lugar de producción y al auge de organizaciones narcotraficantes locales en un contexto de crisis económica. La creciente inseguridad ha multiplicado los casos en los que la gente se toma la justicia por su mano.

En Argentina se desvanece el sueño de la “Década Ganada” kirchnerista para pasar a ajustes económicos dentro de la ortodoxia neoliberal y negociar con los acreedores internacionales. Se preguntaba el periodista Jorge Lanata el pasado domingo en su programa de televisión si el clima de violencia y criminalidad que se vive en Argentina es el reflejo de la cultura de impunidad que vive el país, donde la corrupción campa a sus anchas. Argentina corre el riesgo de seguir el camino de otros países hispanoamericanos hacia un estado de inseguridad permanente.

Los votantes dicen...
  1. Mann Nicht dice:

    Parece que el famoso Plan Colombia ha sido un fracaso: en lugar de contener el narcotráfico lo ha extendido por la región. Yo soy colombiano y conozco la historia de primera mano, por lo que me parece que las medidas tomadas para acabar con la inseguridad han chocado con las complejas realidades del siglo XXI donde las tecnologías de la información multiplican la capacidad de actuar de los carteles de la droga a niveles nunca vistos, la miseria estructural que sufren las sociedades tercermundista, la perdida de los niveles de vida y la enorme cantidad de campesinos que pierden sus empleos debido a los tratados de libre comercio contribuyen a crear estas situaciones explosivas. Y lo peor es que la persecución de los líderes de los carteles de la droga sólo se limita a los países latinoamericanos, ignorando por completo a las élites de los países desarrollados, donde también existen carteles en alianza con las oligarquías locales, por eso es difícil oír hablar de arrestos a narcos estadounidenses o europeos que participan en las redes de distribución de drogas. Creo que el propio John Kelly, general del Comando Sur, ha declarado que se necesitan mayores fondos para combatir el trafico de drogas, sumado a la perdida de influencia de EU en su propio patio trasero, mientras se lanza a expediciones militares en fronteras lejanas que apenas a logrado controlar eficazmente.

  2. […] Me he retrasado dando cuenta aquí en el blog de mis dos últimas colaboraciones en Sesión de Control. La semana pasada abordé un tema del que hice una somera aproximación en diciembre de 2013. Esta vez profundicé más en “El Narco se instala en Argentina”. […]

  3. […] interesantes y cuando escribo sobre ellas resulta que a nadie le importa un pito, como la implantación del Narco en Argentina.  Pero cuando se me ocurre explicar de forma sencilla lo que está pasando, por si algún no se ha […]

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