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Urnas (y derrota) a la vista


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Ezequiel Giletta

Politólogo argentino. Editor del website del think tank latinoamericano Asuntos del Sur. Estudio procesos electorales debido a mi frustrado intento de ser futbolista.


Escrito el 12 de julio de 2013 a las 10:10 | Clasificado en Argentina

En un mes los argentinos irán a las urnas en el marco de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). Las listas de precandidatos para estas elecciones legislativas de medio término ya están definidas y auguran escenarios de derrota para el Gobierno.

Cristina Fernández de Kirchner presenta a diputados y senadores por el Frente para la Victoria en todo el país, en un acto en Argentinos Juniors. (Facebook)
Cristina Fernández de Kirchner presenta a diputados y senadores por el Frente para la Victoria en todo el país, en un acto en Argentinos Juniors. (Facebook)

A un mes de las PASO y más de tres meses de las elecciones electorales, las primeras encuestas reveladas auguran sendas derrotas para los candidatos del gobierno en los principales distritos del país.

En la provincia de Buenos Aires, donde se libra la madre de todas las batallas, la lista oficialista del Frente para la Victoria (FPV) lleva como primer candidato al intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, un candidato joven, con reconocida gestión en el ámbito municipal, pero que arrastra un alto desconocimiento del electorado. Compite -y perdería- a manos de la revelación del momento, Sergio Massa, intendente de Tigre. Más atrás aparece una coalición de centroizquierda conformada por la UCR y GEN y una coalición peronista de centroderecha liderada por el empresario Francisco De Narváez, otrora vencedor del ex presidente Néstor Kirchner cuando este último encabezó la boleta de diputados.

En la ciudad de Buenos Aires, los candidatos del PRO, partido liderado por Mauricio Macri, jefe de gobierno de la ciudad, no tendrían inconvenientes en alzarse con el primer lugar tanto en la boleta de senadores como en diputados. Disputan el segundo lugar tres coaliciones de centroizquierda entre las que se encuentra la lista oficial del kirchnerismo (FPV).

En la provincia de Córdoba, la lista promovida por el gobernador José Manuel De la Sota aspira al primer lugar. De la Sota, gobernador peronista sin diálogo con el gobierno nacional, necesita alzarse con la victoria en su territorio para mantener viva la llama de su ambición presidencial de cara a 2015. La lista del oficialismo nacional (FPV) disputa el tercer lugar, detrás de la UCR.

En la provincia de Santa Fe, el ex gobernador Hermes Binner lleva todas las de ganar. Santa Fe es la única provincia gobernada por el socialismo (en alianza con la UCR) y Binner, quien obtuvo el segundo lugar en las presidenciales de 2011, es el referente de esa fuerza y encuentra a esta elección como un empuje hacia las presidenciales de 2015. El oficialismo desempolva la figura del ex gobernador Jorge Obeid, quien tiene la misión de encolumnar al peronismo detrás de su candidatura.

En cada provincia, quienes aspiran al primer lugar en esta elección renuevan o revelan su deseo de pelear por la presidencia en 2015.

La revelación

En el último minuto del cierre de listas se conoció finalmente que Sergio Massa jugaría en esta elección, lo que cambió radicalmente el escenario electoral en la provincia de Buenos Aires, la más importante del país.

Massa es intendente de Tigre, joven, carismático y fue Jefe de Gabinete del primer gobierno de la presidenta Kirchner. Su principal virtud es la de llevar un discurso que no es opositor ni oficialista. Se declara a favor de ciertas medidas del gobierno nacional, pero pretende modificar otras. Posee un alto nivel de imagen positiva y tracciona votos tanto del oficialismo como de la oposición.

Massa armó una lista heterogénea, con personas de distintas extracciones políticas, y pretende mostrarla como un signo de diálogo y consenso. Hasta el momento, su campaña no entra en críticas a ningún candidato, pero sí las recibe de todos los sectores.

El rol de la Presidenta

La presidenta Cristina Kirchner se cargó la elección a sus espaldas y con ello sus dos años de gestión. Decidió los candidatos de las listas de su fuerza de cada distrito, optó en su mayoría por “leales” y promovió la candidatura de Insaurralde, a sabiendas de su nivel de desconocimiento.

En la presentación de candidatos del Frente para la Victoria realizada días atrás pidió por el voto de los candidatos de la fuerza que lidera para asegurar la gobernabilidad del país. Es sabido que las elecciones de medio término actúan como una suerte de plebiscito de la gestión en sistemas presidenciales, por lo que los escenarios planteados cobran sentido si se tiene en cuenta que en los últimos dos años la economía no ha tenido la fuerza de otros tiempos, y que la inflación, de alrededor del 25% anual, golpea el bolsillo argentino.

Una derrota en los términos en que ha sido planteada no representaría grandes pérdidas institucionales para el oficialismo, dado que renueva los diputados de la elección legislativa del 2009, donde tuvo una mala performance, y senadores en distritos que le son favorables en su mayoría. No obstante ello, sería una derrota política, con todo lo que ello implica si la intención de la presidenta es marcar la chancha para lograr diez años más de kirchnerismo.

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