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Un pasito a la izquierda


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Juan Manuel Fernández

Periodista. Centroamericano por convicción. Tico de nacimiento. Licenciado en Mercadeo y profesor universitario. Política, Economía y Social Media.


Escrito el 21 de enero de 2014 a las 17:11 | Clasificado en Centroamérica

A dos semanas para las elecciones en Costa Rica, por primera vez en 72 años, la izquierda se posiciona como fuerza electoral producto del descontento ciudadano.

José María Villalta, candidato de izquierda costarricense (Fuente: Facebook Frente Amplio)

Costa Rica amaneció sorprendida. El pasado jueves 15 de enero del 2014 vivió una noticia que no ocurría desde 1942: a solo 15 días de celebrar elecciones presidenciales, un partido de izquierda, el Frente Amplio, se colocó a la cabeza en la encuesta divulgada por el principal diario, La Nación. En más de medio siglo, un partido socialista nunca había llegado tan cerca.

La agrupación solo tiene diez años y un diputado en la Asamblea Legislativa actual (el también candidato José María Villalta). La noticia mantiene en vilo a la ciudadanía, a los empresarios, y especialmente inquieta las intenciones de las otras dos opciones electorales, Liberación Nacional (oficial, centro derecha) y el Movimiento Libertario (derecha). La izquierda nunca ha gobernado el país.

Descontento acumulado

Finalizando el mandato de la presidenta más impopular de América Latina, según el estudio de Mitofsky, para Jorge Mora, director de FLACSO Costa Rica, el ascenso de la izquierda se debe interpretar más bien como “el descontento acumulado y a una decisión de la ciudadanía de castigar a quienes, desde su punto de vista, no han hecho bien las cosas ni han dado respuestas a sus demandas”.

Entre los escándalos de la administración de Laura Chinchilla, que entrega el poder en mayo, figuran un viaje a Perú en un avión de un empresario con supuestos vínculos con el narcotráfico, dos proyectos de infraestructura frenados por corrupción o mala gestión y una situación fiscal que tiene al país con uno de los mayores déficits del continente, entre otros.

“Ante esto, las propuestas originadas desde las organizaciones, frentes o partidos de izquierda, encuentran eco en esa ciudadanía descontenta” ilustra Mora. Para Evelyn Villarreal, analista y coordinadora del Estado de la Región, las izquierdas “se han beneficiado de los fiascos de los Gobiernos en el poder, y aprovechan en su favor los momentos políticos de un país para tomar fuerza”.

Campaña de miedo

Costa Rica no se escapa de lo ocurrido en las recientes elecciones de Chile y de Honduras. La campaña de miedo y la utilización del caso venezolano son parte importante del contenido proselitista de los opositores, que va desde memes, enlaces y vídeos en redes sociales hasta comerciales en tono de advertencia, ataques frontales en los debates de candidatos o que la empresa AVON difundiera, hasta la prohibición de la autoridad electoral del país, mensajes contra el partido de izquierda en sus bolsas de productos.

No está claro si el Frente Amplio trae un discurso moderado o radical. Aun así, Villarreal no compara el contexto tico con el de Venezuela o el de Argentina. “En Uruguay y en Chile el triunfo de la izquierda no significó borrón y cuenta nueva, hay toda una institucionalidad fuerte que funciona, los partidos están limitados por el Estado de Derecho, por las leyes, y por una sociedad civil muy educada, que no les permite pasarse de la raya” señala.

Lo cierto es que el fenómeno de estas izquierdas electorales proviene, según Mora, de ese “creciente malestar ciudadano, la debilidad de las políticas sociales y los mecanismos de redistribución del ingreso”. En Costa Rica el 2% más rico recibe un ingreso 42 veces mayor al 2% más pobre, según el informe sobre el Estado de la Nación publicado el año pasado.

Izquierdas de moda

El Salvador va a elecciones presidenciales el mismo día que Costa Rica (2 de febrero) y la izquierda gobernante (FMLN) es también una de las dos principales opciones, según las encuestas. Esta es una izquierda en un contexto histórico totalmente distinto, que se arrastra desde un conflicto militar.

En el caso hondureño se quebró en noviembre el último sistema bipartidista de América Latina, y el partido LIBRE, del líder y expresidente depuesto, Manuel Zelaya Rosales, logró la segunda mayoría en el Congreso como principal partido opositor del gobernante, Partido Nacional. “En Honduras, la exigencia por cambiar un modelo altamente excluyente, así como el bipartidismo, promotor de ese camino, generan indignación desde muy elevados niveles de exclusión social y de inseguridad”, agrega Mora.

Ninguno de los tres casos es comparable, por los entornos sociales e históricos en los que se desenvuelven. Pero Centroamérica se está subiendo, más tarde que Sudamérica, a la ola de fuerzas de izquierda populares. Alto descontento, modelos económicos desiguales y una crisis de representación de los partidos políticos pusieron de moda el “pasito” la izquierda.

Los votantes dicen...
  1. Información Bitacoras.com

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