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San Andrés, isla en disputa


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Carlos Ruiz

Periodista especializado en campañas electorales y conflictos, gerente de asuntos públicos en Llorente&Cuenca, donde asesora a compañías e instituciones


Escrito el 1 de diciembre de 2012 a las 18:32 | Clasificado en Centroamérica, Colombia

Un conflicto territorial con Nicaragua, nuevo desafío para la reputación de Colombia en la Región

Vista de la isla de San Andrés, en disputa
Vista de la isla de San Andrés, en disputa

Una isla centra la atención mediática. Una isla para discutir. Una isla para hacer política internacional. El archipiélago de San Andrés, a pocos centenares de millas de Nicaragua pero bajo soberanía colombiana, es la estrella de las tertulias en las diferentes cancillerías de las repúblicas centroamericanas en estos días. Un reciente fallo de la Corte Internacional de Justicia-CIJ de La Haya mantiene la soberanía de las islas para Colombia pero ha reconocido el derecho de Nicaragua sobre las aguas que rodean el archipiélago, permitiendo así la explotación de sus recursos naturales por parte del país centroamericano.

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El fallo, inapelable, responde a la petición de Nicaragua y la Corte aceptó dirimir sobre el asunto basándose en el Pacto de Bogotá, firmado en 1948 y por el que los países de la Organización de Estados Americanos -incluidos Nicaragua y Colombia- aceptan someterse para dirimir conflictos territoriales.

El jueves, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunció que su país se retiraba del Pacto de Bogotá lo que, sin embargo, no hará reversible el fallo de la CIJ.  Aquí acaba la vía jurídico-diplomática para el conflicto de San Andrés pero continúa el juicio paralelo en los medios de comunicación. Colombia y Nicaragua se juegan mucho más que una zona rica en recursos naturales, principalmente petrolíferos y de pesca. Se juegan credibilidad en la escena internacional.

Mapa tras la decisión de la CIJ

Colombia ha reaccionado cual animal herido, lamiéndose las heridas pero embistiendo con contundencia -verbal y diplomática- contra los organismos internacionales. No es para menos. Las cifras recién publicadas dicen que un 83% de los colombianos piensan que el país no debería acatar la sentencia. Aún más revelador es que un 85% mantiene su posición aunque ello conllevara un enfrentamiento militar con Nicaragua. La conclusión es evidente: la reacción de la Casa de Nariño -sede de la presidencia colombiana- hay que leerla en clave interna.

Si a ello le sumamos el deterioro de la imagen del Gobierno colombiano fruto de las negociaciones con las FARC,  la aprobación presidencial se queda 20 puntos por debajo de la encuesta de octubre de la revista Semana. El gobierno colombiano se ha autodesafiado con el proceso de paz, cuyo devenir ya irá indefectiblemente unido al futuro del presidente Santos. De cómo lo resuelva depende la reelección. Lo que no esperaba el presidente es un fallo jurídico internacional en contra que socava la imagen del país ante sus socios latinoamericanos y le obliga a incluir en su agenda un asunto incómodo y áspero, con una opinión pública en contra.

Poner el foco sobre el conflicto territorial le está sirviendo a Santos para desviar la atención del proceso de paz

La lógica diría que al Gobierno de Santos le interesa pasar página cuanto antes. Si la decisión es inapelable, poco más puede hacer salvo intentos vagos por demostrar la ira colombiana, sabedor de que no pasará de la pataleta. Y lo hace para contentar a su opinión pública  que, enfurecida, reclama una reacción severa de sus gobernantes en defensa de lo que sienten como suyo. También es lógico pensar que poner el foco sobre el conflicto territorial le está sirviendo a Santos para desviar la atención del proceso de paz, algo que no le vendría nada mal y que a las FARC, a buen seguro, no les gustará. Ellos que están, como lo era y es ETA, tan necesitados de atención mediática.

Mientras, Nicaragua saca pecho como un David que ha vencido a Goliat y se pavonea por el continente. Sin duda para el país es un éxito diplomático con escasos precedentes. No gana muchos kilómetros cuadrados de agua. Nicaragua, lo que gana, es una impulso a su reputación.

Los votantes dicen...
  1. Raúl dice:

    Interesante artículo, pero debería usted cuidar su redacción: la expresión “en base a” no es correcta en español, y, sobre todo, el verbo “invistir” no hay por dónde cogerlo, aunque parece obvio que quería usted decir “embestir”. ¡Un saludo!

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