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Etiquetar a Edward Snowden


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Global Voices

Este artículo se publicó originalmente en Global Voices, un portal que busca agrupar, conservar y amplificar la conversación global en línea arrojando luz a los lugares y gente que otros medios de comunicación a menudo ignoran. Trabajamos para desarrollar herramientas, instituciones y relaciones que ayuden a todas las voces, en todas partes, a ser oídas.


Escrito el 22 de agosto de 2013 a las 17:20 | Clasificado en EEUU

Edward Snowden, el hombre que reveló la existencia de programas de vigilancia utilizados por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), ha desencadenado un debate público y mediático que causa divisiones. ¿Es un traidor, un héroe, un fugitivo, o tal vez un espía? ¿Cómo se podrían describir sus acciones?

Edward Snowden en una captura de pantalla del vídeo de su entrevista con Laura Poitras.
Edward Snowden en una captura de pantalla del vídeo de su entrevista con Laura Poitras.

Cuando Glenn Greenwald publicó un artículo sobre la vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional, la opinión se centró inicialmente en la información en sí misma. Sin embargo, el tema de interés cambió rápidamente cuando el periódico reveló su fuente cuatro días más tarde. El hombre se volvió más importante que la información, y Edward Snowden se convirtió en sujeto de debate.

El 23 de junio de 2013, cuando Snowden abandonó Hong Kong para dirigirse a Moscú, el debate sobre cómo clasificar al especialista tecnológico se caldeó aún más. Para algunos era un fugitivo, mientras que para otros era un espía. Snowden escapó de la orden de arresto emitida dos días antes por los Estados Unidos, y presuntamente ha proporcionado información a Rusia.

Muchas personas, entre ellos el periodista Blake Hounshell (@blakehounshell) se preguntan:

De acuerdo @ggreenwald y @attackerman, ¿sigue siendo Edward Snowden un «denunciante»?

A falta de una definición oficial, es tarea de cada individuo (incluidos los periodistas) decidir por ellos mismos cómo etiquetar las acciones de Snowden. No se trata solo de la persona que reveló el programa de vigilancia, también es el hombre que planteó cuestiones sobre nuestra labor como ciudadanos. Su vida se ha convertido en un símbolo en sí misma.

Ser un denunciante: una elección moral


El término denunciante fue acuñado en los años 70 por Ralph Nader para evitar asociaciones negativas con ‘topo’, ‘chivato’ o ‘informante’, y se trata de alguien que es consciente de un delito por parte del gobierno y decide alertar al público de ello.

Snowden dijo durante una entrevista al periódico británico Guardian:

Se veía como una continua letanía de mentiras por parte de altos funcionarios del Congreso, y por tanto, de ciudadanos estadounidenses, y el entendimiento de que el Congreso, en concreto la Banda de los Ocho, apoyaba completamente las mentiras que me obligaron a actuar. Ver a alguien en la posición de James Clapper, director de Inteligencia Nacional, mintiendo gravemente al público sin que haya repercusiones es la prueba de la existencia de una democracia subvertida. El consentimiento de los gobernados no es consentimiento si éstos no están informados.

Desde este punto de vista, la perspectiva del ciudadano, autor y experto criptógrafo Bruce Schneier se muestra a favor de los denunciantes en su blog:

La denuncia de irregularidades es la respuesta moral a la actividad inmoral de aquellos que están en el poder. Lo que importa aquí son los programas y métodos del gobierno, no los datos sobre los individuos. Soy consciente de que pido a la gente que se involucre en un comportamiento ilegal y peligroso.

Este comportamiento enfrenta a los denunciantes con las instituciones de poder. Se distancian de un sistema que ellos juzgan como injusto y equivocado, y lo definen como tal. Esta acción es un mensaje en sí mismo: recuerda que un gobierno democrático no es solo relevante para un pequeño grupo de personas, sino para toda la población. Hace recordar que cada ciudadano tiene una función.

Edward Snowden explica cómo su conciencia es la que guía sus actos:

Los ciudadanos con conciencia no van a ignorar las cosas que se hacen mal simplemente porque serán destruidos: su conciencia se lo prohibe.

Recibir el mensaje

Se define al denunciante por su relación con el público (una audiencia cuya función es observar con atención la información y todos sus elementos). Un público que reacciona de acuerdo con sus propias perspectivas y actúa como un juez.

Primeramente, el público observa los datos puestos al descubierto. Este paso requiere experiencia y mediación por parte de los periodistas que juzgan la validez de la información. Los gobiernos deben hacer también lo mismo. Al acusar a Snowden de espionaje [en] los Estados Unidos anulan las preguntas hechas por los países involucrados, concretamente qué tipo de información recopiló sobre sus aliados. El semanario francés The Nouvel Observateur cita una autoridad europea:

Si es cierto que los Estados Unidos han espiado a sus aliados, habrá un daño político. Esto va mucho más allá de la necesidad de la seguridad nacional. Representa una ruptura en la confianza y esto es algo muy serio.

Posteriormente, el interés se dirige al mensajero y a los esfuerzos hechos para divulgar la información. La aceptación de lo que Snowden tiene que decir está también influenciada por el acercamiento que ha tenido. ¿Por qué reveló esta información? ¿Por qué actuó de manera ilegal? ¿Ha huido? ¿Dónde? ¿Por qué es sospechoso de espionaje?

Todas estas cuestiones ayudan al público a realizar un juicio instruido. La información facilitada solo es una parte de la denuncia, la forma en la que el denunciante la revela y es presentada al receptor son también cuestiones de gran importancia.

En una diatriba contra la normalización del espionaje en Internet, Jacques Gaillard escribe en Bakchich:

Pero la erradicación de nuestros secretos modificará con el tiempo nuestra conciencia, de la misma manera que una nueva humanidad apareció cuando los espejos pudieron finalmente mostrar un reflejo exacto de nuestros rostros (e incluso la parte trasera de nuestras cabezas con dos espejos).

Solo veo una solución para encontrar una forma de evitar las trampas tanto de las empresas como de la Agencia de Seguridad Nacional: crear un «falso yo» en las redes antisociales, cometer errores ortográficos para hacerlos creer que eres maleducado y pobre, exponer lo peor del mal gusto y agregar a tus seguidores personas ya fallecidas.

FuenteLos peligros de etiquetar a Edward Snowden

AutoraBarbara Auger | TraductoraMontserrat Lanzas

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