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“I have a dream”, en español


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Lucía Guerrero

Licenciada en Traducción y Humanidades, posgraduada en Edición. Gestiona proyectos de traducción para instituciones nacionales e internacionales en CPSL. Analiza la actividad de políticos en redes sociales desde un punto de vista cualitativo a través de su blog.


Escrito el 5 de septiembre de 2013 a las 9:35 | Clasificado en EEUU

A las palabras se las lleva el viento, pero cuando estas transmiten un poderoso mensaje que además está construído con maestría, resisten los embates del más potente huracán. El discurso que Martin Luther King pronunció el 28 de agosto de 1963 al acabar la Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad es uno de esos mensajes capaz de traspasar las barreras del tiempo: acaba de cumplir 50 años y aún emociona.

Martin Luther King, durante su discurso de "I have a dream". (Wikipedia)
Martin Luther King, durante su discurso de "I have a dream". (Wikipedia)

Luther King era pastor de la iglesia bautista y dominaba la oratoria, por lo que no es de extrañar que su célebre discurso a favor de los derechos y libertades civiles estuviera plagado de figuras retóricas. Antoni Gutiérrez-Rubí, en “I have a dream: miradas al discurso 50 años después“, un ebook gratuito que reúne las colaboraciones de varios expertos en comunicación política, destaca las siguientes: anáforas (repetición de palabras o sintagmas para destacarlas, como en “cien años después”), metáforas (identificación entre dos términos de modo que uno sirve para designar al otro, como en “amanecer dichoso” o “larga noche”), que en ocasiones también constituyen alegorías (figura que da forma a lo conceptual, como en “la sólida roca de la fraternidad”), antítesis (oposición entre dos términos contrarios, como las metáforas anteriores sobre el amanecer y la noche, que aparecen en la misma frase) y epítetos (adjetivos ornamentales, como “sólida” en el ejemplo anterior).

No es tarea fácil, pues, tratar de reproducir en un lector actual de habla española la experiencia de los que viajaron miles de kilómetros para escuchar al doctor King, y para pergeñar una traducción que lo consiga son necesarias las mismas habilidades que requiere la traducción literaria. La complejidad de la tarea aumenta si le sumamos las citas bíblicas y las referencias a la historia o la geografía de los Estados Unidos y, por descontado, esos 50 años que nos separan de la pronunciación del discurso.

Una búsqueda en internet del discurso en castellano nos devuelve más de una versión, de las que destacamos, por la fiabilidad de la fuente, la de BBC News, la de IIP Digital y la de Tomás Albaladejo para la revista Tonos de la UM (Universidad de Murcia).

Las divergencias son pequeñas pero existen, y producen resultados muy distintos. La traducción de la web de la BBC, en la que no se menciona el autor, es la que parece de peor calidad, pues contiene numerosos anglicismos y falsos amigos, y suena demasiado literal en detrimento de la fluidez; en ocasiones incluso parece que algunos fragmentos proceden directamente de un sistema de traducción automática sin haber pasado por el ojo humano: “demostración” en vez de “manifestación” (en inglés “demonstration”); “dramatizar” en vez de “mostrar” (“dramatize”).

También contiene traducciones chocantes, no adecuadas para el contexto, como “cocinados” en vez de “abrasados” o “quemados” (“seared”) o “el negro” por “las personas negras” (“the Negro”). Algunas anáforas numéricas se pierden por utilizar indistintamente “100” y “cien”, y abundan los regímenes verbales incorrectos, como “nos rehusamos” (sobra el pronombre) o “recordarle de Estados Unidos de la feroz urgencia del ahora” (en vez de “recordarle a”), y las construcciones agramaticales, como en “Yo tengo un sueño que un día” (faltan dos puntos antes de la subordinada); incluso falta el signo de admiración inicial en las exclamaciones.

La traducción de la web de IIP Digital (Oficina del programa de información internacional de EE.UU.), que a su vez procede de The King Center, es mucho mejor: las anáforas se mantienen y ha perdido literalidad en favor de un tono más poético. Uno de los términos clave, “the Negro”, se ha traducido más acertadamente por “el pueblo negro”. Tiene, además, la particularidad de que incluye entre corchetes y paréntesis la traducción de las exclamaciones del público (“Sí”, “Mi Señor”).

No obstante, es la traducción de Tomás Albaladejo, Catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Facultad de Filosofía y Letras de la UAM (Universidad Autónoma de Madrid), la que nos parece la más elegante y fluida, así como la que mejor transmite a la lengua destino la retórica del texto original. Él mismo nos ha explicado por qué decidió crear una nueva versión: “En varias de las traducciones que leí vi que no se tenía en cuenta la estructura retórica; por ejemplo, la impactante anáfora consistente en la repetición de ‘I have a dream’ en algunos casos era traducida modificándola de un párrafo a otro en una misma traducción. Así una veces era ‘Tengo un sueño’, otras era ‘Yo tengo un sueño’, otras, ‘Mi sueño es que…’, con lo que se destruía el extraordinario efecto de la anáfora”. Por eso, en su texto, la anáfora se respeta con la fórmula “Tengo un sueño”, sin el sujeto “Yo”, que en este caso sería un calco innecesario.

Otros de los aciertos de su versión, que la revisten de actualidad, pasan por haber traducido “the Negro” por “las personas negras”, “you” por “vosotros y vosotras”, “Negro slaves” por “esclavos negros y esclavas negras” y “citizens” por “ciudadanos y ciudadanas” y “ciudadanas y ciudadanos”. Detrás de esta traducción se adivina también un gran trabajo de búsqueda y adaptación de referencias a citas bíblicas (de la biblia protestante), a letras de canciones y a muchas otras circunstancias jurídico-políticas del contexto en el que fue pronunciado el discurso. La traducción es de 2003 y fue publicada en 2004 en la revista Tonos, y es también la que puede leerse en la web conmemorativa I still have a dream.

El discurso sigue vivo, como también el debate sobre la traducción de algunos de sus principales términos. La unidad de coordinación terminológica del Parlamento Europeo (TermCoord) acaba de elegir “civil rights” (“derechos civiles” en castellano) término IATE de la semana (la IATE es la base de datos terminológica de la UE), mostrando su traducción a muchos de los idiomas de la Unión y animando a los lectores a proponer sus propias traducciones.

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