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Antieuropeísmo electoral


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Xavier Peytibi

Politólogo y consultor de comunicación política y pública en el despacho de Antoni Gutiérrez-Rubí. Blogger y profesor en diferentes masters y postgrados. Co-creador de los Beers&Politics y sus proyectos.


Escrito el 17 de enero de 2013 a las 18:23 | Clasificado en Europa

La ciudadanía británica busca un culpable de la crisis económica, y en el Reino Unido se culpa a la Unión Europea y a sus políticas económicas reguladoras. El partido que haga suya esa demanda tiene muchas posibilidades de conseguir votos y poder. Ese partido está siendo la UKIP de Nigel Farage.

David Cameron, primer ministro del Reino Unido.
David Cameron, primer ministro del Reino Unido.

El 32% de los votantes del Partido Conservador británico en 2010 votarían al Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP por sus siglas en inglés) en unos comicios europeos si se celebraran mañana. Esos próximos comicios están cerca (se celebran en 2014), y la preocupación es obvia entre las filas del partido “tory”. El partido de David Cameron (ni nadie) no puede permitirse de ningún modo perder un tercio de sus votantes.

Desde el mes de noviembre, el europeismo y antieuropeísmo en el Reino Unido ha vuelto con fuerza a la palestra, después de ser durante muchos años un tema latente (a rachas). La crisis económica ha hecho resurgir con fuerza la idea de que el Reino Unido estaría mejor solo. Según las últimas encuestas de YouGov, el 51% de los británicos votaría salir de la UE si la opción les fuese preguntada en un referéndum (entre los votantes conservadores, serían el 38%, y otro 40% querría limitar la relación con la Unión).

Sin embargo, esa no es la idea de los grandes empresarios y del sector financiero de la City londinense, que recuerdan que el 50% de las exportaciones británicas van hacia Europa. Las críticas tampoco se han hecho esperar en el resto de miembros de la UE, que hablan también del riesgo de aislamiento económico y político para el país, y de que no van a hacer leyes a la carta para el Reino Unido, para que solo se aprovechen de lo bueno que tiene ser parte de la Unión. No son solo ellos, Irlanda también lo ha criticado, e incluso Estados Unidos, inusualmente y por primera vez, habló del tema diciendo que quiere que el Reino Unido siga dentro de la UE y mantenga su “voz fuerte”.

“#TheSpeech”

David Cameron va a hablar, y lo hará este viernes 18 en Amsterdam, dando un discurso en el que supuestamente va a convocar un referéndum para decidir la pertenencia del Reino Unido a la UE (aunque otras fuentes dicen que será un discurso ambiguo y otras que lo propondrá para 2018). Sea como sea, ese discurso es muy esperado (tanto como el que dio Margaret Thatcher en Brujas en 1988). Thatcher, dando un toque de aviso a las aspiraciones de política común europeas, decía que:

“Nuestro destino es Europa, como parte de la Comunidad. Pero esto no significa que nuestro futuro esté sólo en Europa. Intentar suprimir el carácter nacional y concentrar el poder en el centro de un conglomerado europeo podría ser altamente dañino. Europa será más fuerte justamente porque conserva a Francia como Francia, a España como España, a Gran Bretaña como Gran Bretaña, cada una con sus costumbres, tradiciones e identidad. Sería un absurdo tratar de hacerlas encajar en alguna clase de retrato robot de la personalidad europea. Hagamos de Europa una familia de naciones que se comprendan mejor mutuamente, que se aprecien recíprocamente, que hagan las cosas juntas, pero gozando de nuestra identidad nacional”.

Ha pasado un cuarto de siglo y lo que proponía Thatcher se ha cumplido en cierto modo, ya que los 27 son una confederación política, pero los países mantienen su identidad y tienen un alto grado de decisión. 25 años después, el esperado discurso de David Cameron causa sensación, en los diarios y también en Twitter, con el ‘hashtag’ “#TheSpeech”. El ‘blogger’ John Worth está recogiendo toda la información en Storify.

La ciudadanía británica busca un culpable de la crisis económica, y en el Reino Unido se culpa a la Unión Europea y a sus políticas económicas reguladoras. El partido que haga suya esa demanda tiene muchas posibilidades de conseguir votos y poder. Ese partido está siendo la UKIP de Nigel Farage. Cameron lo sabe, y el convencimiento de ello es que el partido antieuropeo, antiinmigración y antiislam se ha situado segundo en las tres últimas elecciones realizadas, el 29 de noviembre, por delante de los conservadores (terceros).

Euroescepticismo

El giro de Cameron de nuevo hacia el euroescepticismo radical no se comprendería sin el auge de la UKIP que, como indica Dídac G.-Peris, incluso ha recibido ofertas ‘tories’, como la que les lanzó el pasado 26 de noviembre Michael Fabricant, el vicepresidente del partido de Cameron. Fabricant, en un documento que tituló ‘El Pacto’, no dudó en proponer una alianza electoral entre las dos fuerzas, con la promesa de organizar un referéndum sobre la UE en la próxima legislatura, e incluso otorgando a Nigel Farage un puesto de Gobierno.

La oferta se explica por el pavor que sienten los ‘tories’ frente a la posibilidad de perder hasta 40 diputados en las próximas elecciones por no ser lo ‘suficientemente’ euroescépticos. Dentro del Partido Conservador, además, resurgen las voces –siempre existentes- para abandonar la Unión Europea, y ya en noviembre votaron (en contra de Cameron) para que éste pidiera recortes en el presupuesto europeo.

Los partidos deben adaptarse a las demandas ciudadanas –y no al revés- por lo que los conservadores tendrán que dar un paso al frente el próximo 18 de enero. Veremos qué significa ese discurso para el futuro de Europa, para el futuro político y económico del Reino Unido y, sobre todo, para el futuro del partido conservador británico y su presidente.

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