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De Gezi a la UE: lejos y cerca


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Global Voices

Este artículo se publicó originalmente en Global Voices, un portal que busca agrupar, conservar y amplificar la conversación global en línea arrojando luz a los lugares y gente que otros medios de comunicación a menudo ignoran. Trabajamos para desarrollar herramientas, instituciones y relaciones que ayuden a todas las voces, en todas partes, a ser oídas.


Escrito el 16 de julio de 2013 a las 19:28 | Clasificado en Europa

Turquía, inmersa en un proceso similar al que han vivido otros países de la UE con los ‘indignados’ contempla la forma en la que, sin embargo, eso les aleja un poco más de integrarse en la unión política y económica del Viejo Continente.

Manifestación de solidaridad con #OccupyGezi en Wroclaw, Polonia (Fuente: Flickr David Krawczyk)
Manifestación de solidaridad con #OccupyGezi en Wroclaw, Polonia (Fuente: Flickr David Krawczyk)

El proyecto de reestructuración de la plaza Taksim y la destrucción del parque Gezi han convocado importantes manifestaciones en Turquía desde el mes de junio. Este proyecto fue anulado por la justicia turca a principio de ese mismo mes, aunque la noticia no apareció en los medios hasta el 3 de julio. Le Matin comenta las causas de esta anulación:

El tribunal basó su sentencia en el hecho de que “el plan director del proyecto viola las reglas de preservación en vigor y la identidad de la plaza y del parque Gezi” que la bordea, informan los periódicos Zaman y Hürriyet.

Erdogan : Las manifestaciones son culpa de Twitter (Fuente: Flickr khalid Albaih)

Según France 24, los jóvenes de Estambul siguen movilizándose. No obstante, al descubrir ahora que esta decisión es anterior a la brutal evacuación de la plaza Taksim el 15 de junio, y que las violentas confrontaciones del pasado mes entre los manifestantes contra el proyecto y la policía provocaron cuatro muertos y más de 8000 heridos, no podemos menos que tener un cierto sentimiento de incomprensión. Todo eso ¿para qué? Sin embargo, las consecuencias de los enfrentamientos han traspasado las fronteras turcas, y los miembros de la Unión Europea, encabezados por Alemania, han aprovechado estos disturbios como pretexto para aplazar hasta el otoño las negociaciones para la entrada de Turquía en la UE, cuya reanudación estaba prevista para el 26 de junio, asegurando no obstante que el proceso sigue en marcha. La web Cameroonvoice precisa:

La canciller Ángela Merkel declaró la semana pasada que los sucesos en Turquía no corresponden a las “nociones europeas de la libertad de reunión y de expresión”.

Parece que estos sucesos turcos generan en Francia y en Europa cuestiones de identidad siempre relacionados con el proceso de adhesión de Turquía a la Unión Europea, variaciones del tema “no tenemos los mismos valores, ¿o quizás sí?”

Un análisis difícil de los sucesos para los medios franceses

Muchos de los medios de comunicación franceses intentaron analizar lo que pasó el mes de junio en Turquía, buscando multitud de analogías distintas. Como si ese gran vecino y sus revolucionarios, que quieren formar parte de la familia, ofrecieran a los franceses una mezcla de exotismo absoluto y realidad bien conocida. Así, Henri Goldman escribía en su blog:

Por todas partes se compara Taksim con Tahir, la primavera turca con la primavera árabe. En las imágenes que circulan, son las mismas capas sociales –estudiantes, clases medias instruidas– las que llevan la voz cantante. Nutren sus aspiraciones en la amalgama cosmopolita que se difunde por internet y constituye ahora el equipaje común de las corrientes “modernas” de las sociedades en transición. El tipo de movilización también los asemeja: criterios lanzados por Internet que se diseminan sin cuartel por la red, donde cualquier consigna se acepta, puesto que responde a lo que se espera, independientemente de quién la lance.

Otros, sobre todo en Francia, han visto, quizá con el deseo de identificarse, un nuevo “mayo del 68″. Chems Eddine Chitour se une a esta tendencia en su blog:

Los medios occidentales pensaban y piensan que la última “ficha de dominó” iba a caer. Han presentado esta cólera como la de una Turquía ultralaica que está harta del AKP, y todo se hace para forzar la analogía entre todas las plazas Tahrir y a partir de ahí, con los tiranos árabes. Ni una palabra de analogía con mayo de 1968 en Europa, que se produjo al acabar los treinta años gloriosos cimentados sobre el sudor de los emigrantes. Cuando Daniel Cohn-Bendint y sus camaradas pusieron en apuros al gobierno de De Gaulle no era por pan como la mayoría de las revueltas en los países árabes, sino para sacudir un orden antiguo prohibiendo prohibir…

El Parlamento Europeo ha condenado oficialmente la gestión brutal de la represión de las manifestaciones. Pero Ex-Expat comenta sobre el artículo de France 24:

¡Los únicos europeos de Turquía son los de Taksim y sus simpatizantes!

Un vídeo que muestra a los manifestantes de Taksim cantando “la voluntad del pueblo”, canción de la película “Los miserables” ilustra este vínculo de los manifestantes con Europa:

Fotografía (Fuente: Fuente)

Los “valores europeos” de los que habla Angela Merkel son los que recogen los medios en línea, pasando de una forma casi sistemática del tema de las manifestaciones en Gezi y Taksim al de la integración en la UE. Las declaraciones de Franck Proust, eurodiputado por la UMP, recogen la posición de la derecha francesa:

Un acuerdo de asociación, sí, pero la adhesión a Europa, ¡no! Turquía no tiene nada de europeo. No compartimos la misma cultura, ni las mismas raíces judeocristianas, ni las mismas aspiraciones políticas.

Un comentario de Joël Toussaint le responde:

Europa comparte raíces judeocristianas que se plantaron… ¡en Turquía! El primer Concilio de Nicea data de 325 y el primer Concilio de Constantinopla se celebró en 381. (…) La arrogancia encuentra su raíz en la ignorancia… El señor Proust se lanza alegremente al pretexto que le proporciona Erdogan y mete la para. Hace un ejercicio de amalgama entre el pueblo turco y sus dirigentes. ¡La demagogia política en todo su esplendor!

La mayoría de los comentarios son de un tremendo pesimismo en cuanto al proceso de integración:

(…) Querer europeizar a cualquier precio al digno sucesor del imperio otomano es una percepción del espíritu, una visión idílica de la futura Unión Europea. Porque un 5% de la población se adhiera a las ideas y valores de la UE, no va a hacerlo el otro 95% de los anatolios, y por más que Constantinopla se haya convertido en Ankara, la mentalidad de los dirigentes otomanos –kemalistas [fr] o islamistas (¿moderados?)– sigue siendo la misma.

Pero también los hay que evidencian valores compartidos con los propios manifestantes, más allá de las fronteras europeas, contra la violencia policial, las detenciones arbitrarias de manifestantes y periodistas, por la libertad de expresión y reunión. Así,Cameroonvoice afirma:

“De Azerbaiyán a Senegal, todo el mundo se identifica con los manifestantes de la plaza Taksim, y no con Erdogan”, concluye Hakan Günes, profesor de politología en la Universidad de Mármara.

Además, Erdogan ha recurrido a las teorías de la conspiración para denunciar la influencia de la Unión Europea, los medios occidentales, los medios sociales (Twitter en particular), y se arriesga a quedar aislado en la escena mundial. A este respecto, es irónico ver que es precisamente el miedo a los demás y las teorías conspirativas lo que Sema Kaygusuz, novelista turca, utiliza para equiparar las sociedades turca y americana:

Turquía es un país donde todo el mundo tiene miedo de los demás. Los kemalistas tienen miedo de los islamistas, los islamistas tienen miedo de los laicos, las mujeres tienen miedo de los hombres, los niños tienen miedo de los adultos… Es la mentalidad estadounidense: siempre se está en peligro.

FuenteDel parque Gezi a la Unión Europea: Tan lejos, tan cerca

Autora: Marie Bohner | Traductora: Lourdes Sada

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