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“Tienes 30 minutos para dimitir”


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F. Navarro Sordo

Surgido de la escuela de cafebabel.com, de donde fui jefe de las secciones Internacional, Política europea, Economía y EUdebate2009.eu, soy un periodista bilingüe especializado en asuntos europeos. He colaborado también con medios como Slate.fr, MyEurop.info o France24TV. Soy cofundador del blog Europa451. En la actualidad trabajo como relaciones públicas en Bruselas.


Escrito el 8 de noviembre de 2012 a las 7:04 | Clasificado en Europa

Así empieza el Dalligate. Es el mayor escándalo que azota la imagen y la supervivencia de la Comisión Europea –dirigida por el conservador Durão Barroso desde 2004- desde que en 1999 tuviera que dimitir en bloque por otro escándalo de corrupción.

John Dalli en el Parlamento Europeo (Fuente: Flickr del Parlamento Europeo)
John Dalli en el Parlamento Europeo (Fuente: Flickr del Parlamento Europeo)
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Las elecciones norteamericanas están dejando en un rincón las noticias que surgen de la oscura dimisión del Comisario europeo de Salud Pública John Dalli el pasado 16 de octubre. Tal día su jefe, José Manuel Durão Barroso, le citó en su despacho y, durante una hora, le presionó para que dimitiera sin contemplaciones ni demoras.

Según John Dalli, el portugués le amenazó con destituirle –es una de las nuevas posibilidades instituidas por el Tratado de Lisboa en 2009- si él no renunciaba al cargo. Dalli pidió 24 horas para pensárselo y consultar con sus abogados y su familia, pero Durão Barroso le habría contestado “tienes 30 minutos para dimitir”. Desde entonces no han trascendido las pruebas que incriminarían a Dalli en un asunto de corrupción. ¿Por qué tanta prisa?

El Jefe del Ejecutivo comunitario se apoyó en un informe de la OLAF, la oficina europea de lucha contra la corrupción y el fraude. Dalli estaría presuntamente al tanto de que un mediador maltés había pedido 60 millones de euros a la multinacional tabaquera sueca Match a cambio de influir en la decisión de Dalli de seguir prohibiendo la venta del llamado Snus, un tabaco en picadura que se coloca en las encías y sólo se puede adquirir en Suecia y Noruega.

Lo llamativo es que Durão Barroso no le enseñó el informe a Dalli, que aduce indefensión ante las acusaciones de la OLAF. Olivier Hoedeman, del think tank Corporate Europe Observatory, declaraba el 4 de noviembre a NewEurope que “la Comisión europea debería acabar con el secretismo en torno a este escándalo de tráfico de influencias”. Paul de Clerck, de la ONG Amigos de la Tierra, señalaba en el mismo medio una obviedad: “No hay por desgracia nada más común que ver a consultores y lobistas ofreciendo a sus clientes un acceso privilegiado a personas de las altas esferas políticas a cambio de dinero en Bruselas”. Por eso, exige transparencia a la Comisión Europea para dar cuenta de los “verdaderos motivos por los que Dalli ha tenido que marcharse”. “El contacto con lobistas privados no es una razón para que un Comisario europeo tenga que dimitir”.

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El fantasma de Edith Cresson

Es posible que a Durão Barroso se le haya aparecido el fantasma de Edith Cresson. Esta ex primera ministra socialista de Francia, era comisaria europea en 1999, cuando se vio envuelta en un escándalo de nepotismo y desviación de fondos europeos para programas de formación profesional. Por entonces, el Parlamento Europeo tenía el derecho de tumbar la Comisión europea al completo en vez de sólo a uno de sus miembros, por lo que presionó para que Cresson dimitiera por su cuenta y preservara la reputación y el trabajo pendiente del equipo del democristiano luxemburgués Jacques Santer. Como la primera se negara a dejar su puesto, fue el propio Santer quien decidió la dimisión en bloque de toda la Comisión Europea, arrojando un indeleble borrón en la cuenta de todos sus participantes.

Durão Barroso, que ha presidido la Comisión durante el periodo más aciago que se recuerde en la historia de la construcción europea, ha decidido cortar por lo sano y no sumar una amarga guinda en el sospechoso pastel de sus dos mandatos. No en vano, el Tratado de Lisboa le permite destituir por separado a cualquiera de sus comisarios, cual presidente de un gobierno. Es la primera vez en la trayectoria de la UE que un problema de supuesta corrupción es solventado de este modo, por lo que podemos hablar de auténtica revolución copernicana.

El legado político del actual jefe del Ejecutivo comunitario presenta sombras imborrables. En 2005 fue incapaz de evitar el hundimiento de la Constitución Europea. Durante casi una década, su fe liberal le ha impedido prever el desastre económico que se ceñía sobre la Eurozona y hoy aún es incapaz –por su perfil bajo frente a las veleidades de los gobiernos nacionales- de impulsar a tiempo las reformas federalistas que salvarían a Europa de la quiebra económica y política. No ha logrado cooperar de manera productiva con las nuevas figuras de la UE, su Presidente Van Rompuy y su ministra de Exteriores, la británica Catherine Ashton. Bajo su batuta, la UE llega más tarde que nunca al escenario internacional y su voz es cada vez más débil e irrelevante. Lo que le faltaba es la explosión de un escándalo de corrupción que corone su carrera europea.

Pero es que además, Durão Barroso tiene una poderosa razón personal para actuar sin contemplaciones contra Dalli en previsión de que hubiera incurrido de verdad en una conducta reprobable: y es que en 2005 el propio Durão Barroso tuvo que enfrentarse a unas acusaciones de corrupción que le relacionaban con unos armadores griegos. Salió indemne de la investigación, pero su imagen quedó resentida y sin duda hoy su actitud sin reparos contra Dalli es un modo de exorcizar pasadas sospechas.

Los votantes dicen...
  1. […] mi decisión a mi familia, pues no quiero que se enteren de esto por los periódicos”. “Te doy 30 minutos para dimitir“, espetó Barroso de seguido. “Si no lo haces, te destituiré yo mismo”, […]

  2. […] Comisión Europea ha rechazado la teoría conspiratoria sobre la dimisión de John Dalli, excomisario europeo de Salud Pública. Asegura que la Directiva Europea sobre el Tabaco avanza […]

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