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El sueño de Marine Le Pen


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F. Navarro Sordo

Surgido de la escuela de cafebabel.com, de donde fui jefe de las secciones Internacional, Política europea, Economía y EUdebate2009.eu, soy un periodista bilingüe especializado en asuntos europeos. He colaborado también con medios como Slate.fr, MyEurop.info o France24TV. Soy cofundador del blog Europa451. En la actualidad trabajo como relaciones públicas en Bruselas.


Escrito el 21 de junio de 2013 a las 10:21 | Clasificado en Europa

A puerta cerrada, esta semana la comisión de asuntos jurídicos del Parlamento Europeo ha votado a favor del levantamiento de la inmunidad judicial a Marine Le Pen. Un tronco más que echar al fuego del victimismo extremista que dentro de un año puede alzarse como el gran vencedor de las elecciones europeas de 2014.

Marie Le Pen en las eleccioens residenciales francesas de 2012. (Wikipedia)
Marie Le Pen en las eleccioens residenciales francesas de 2012. (Wikipedia)

Han sido 11 votos a favor, 4 abstenciones y 1 voto en contra. Prefigura lo que el pleno sancionará el próximo mes de julio. Le Pen, líder del ultraderechista Front National francés, e hija de su carismático fundador, podría responder ante la justicia francesa por “incitación al odio racial” por haber comparado los rezos musulmanes en las calles de París con la Ocupación de Francia por los Nazis.

Ella, tranquila, ya ha anunciado querer formar un grupo parlamentario de extrema derecha tras las elecciones europeas de mayo de 2014, para lo cual le hacen falta como mínimo 25 escaños de al menos 7 países de la Unión.

En el ambiente deletéreo que Europa vive en contra de sus instituciones comunitarias y sus líderes nacionales, cualquier causa puede interpretarse por los menos pensados como un intento de amordazar a ‘outsiders’, escépticos y simpáticos gobernantes de dudoso pedigrí democrático.

No en vano, esta semana el Parlamento Europeo también ha reprobado oficialmente al gobierno conservador de Hungría, después de que PPE, Socialdemócratas y Verdes hayan unido sus votos (los Liberales querían, además, aplicar el artículo 7.2 del Tratado de Lisboa que permite retirar a un gobierno su derecho de voto en el Consejo de la UE, y por eso se han quedado fuera de la mayoría).

Un Europarlamento escorado a babor y a estribor

Sin prejuzgar lo legítimo de las acciones contra las presuntas ilegalidades de los políticos extremistas, lo cierto es que a ellos les puede venir bien de cara a 2014. Nunca más el PPE obtendrá la larga mayoría que ostenta desde 2004, como tampoco los socialdemócratas obtendrán la hegemonía de la que gozaron en los años ochenta y noventa.

Por su parte, los Verdes, que en 2009 obtuvieron su mejor marca europea -55 escaños- no podrán repetir hazaña: aunque los europeos entiendan sus motivos, prefieren ralentizar la cabalgada ecologista tras 5 años de extenuante crisis económica. Daniel Cohn-Bendit –Dany el Rojo- ya no liderará sus hueste en Francia, y en sus caladeros tradicionales de Alemania, Reino Unido y Holanda, están de capa caída. Algo parecido les sucederá a los Liberales, en decadencia ideológica desde 2008.

¿Quién se beneficiará el 25 de mayo de 2014 del desapego hacia estas fuerzas políticas tradicionales? Esencialmente Izquierda Unitaria Europea, los euroescépticos Conservadores Reformistas y la extrema derecha que hoy se divide entre el grupo parlamentario Europa de la Libertad y la Democracia [sic.] y los no inscritos.

La Izquierda Unitaria Europea es muy posible que obtenga rédito especial en España (Izquierda Unida), Grecia (Syriza) y Portugal (Bloco D’Esquerda y Partido Comunista), pero también en Francia (Front de Gauche), en donde el incombustible Jean-Luc Mélenchon está repescando a no pocos descontentos con los socialistas de Hollande y aspira a obtener al menos el 12% de los votos en 2014.

Tsunami ultraderechista a la vista

Los segundos, seguirán arrasando en el Reino Unido y en los países de Centroeuropa: Chequia, Polonia y el norte de Italia. Por último, la ultraderecha xenófoba, antieuropea y ultranacionalista vivirá con mucha probabilidad una crecida generalizada en todos los países.

En Francia, precisamente, el Front National obtendría, de celebrarse hoy las elecciones, el 18% de los sufragios, convirtiéndose en la segunda fuerza del país. En el Reino Unido, los díscolos del UKIP y del British National Party podrían convertirse en tercera fuerza política por delante de los Liberales. En Hungría, los filonazis de Jobbik (16% en 2009) lograrían hacer acto de presencia con más de un escaño en Bruselas.

Bulgaria, sumida en el desgobierno y el caos desde hace tres meses acaba de elegir nuevo primer ministro con la ayuda de ATAKA, el partido ultranacionalista y xenófobo que se convierte así en partido bisagra del país. Y qué decir de las prometedoras perspectivas de los neonazis griegos de Aurora Dorada, a quien las encuestas siguen otorgando entre un 10 y un 15% de los votos en el país heleno.

No olvidemos que en Suecia, los disturbios en los suburbios de Estocolmo a finales de mayo volvieron a colocar en el centro de la escena política a los xenófobos ultraderechistas de Demócratas de Suecia. Si estos recabarían cerca del 6% de los votos, el partido Verdaderos Finlandeses alcanzó en las elecciones de 2011 el 19% de los sufragios. En forma también están los seguidores del rubio oxigenado holandés Geert Wilders (15,5% de votos en las elecciones nacionales de 2010) y el Vlaams Belang belga (7,8% en 2010).

Un oscuro festín que podría coronarse si en países como España o Portugal los ultraderechistas que tradicionalmente se acogen a sendos partidos Populares, decidieran optar por formaciones abiertamente extremistas y, sobre todo, si en Austria vuelven a cosechar el 28% de sus elecciones nacionales de 2008.

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