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Grecia obsesiona a Finlandia


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F. Navarro Sordo

Surgido de la escuela de cafebabel.com, de donde fui jefe de las secciones Internacional, Política europea, Economía y EUdebate2009.eu, soy un periodista bilingüe especializado en asuntos europeos. He colaborado también con medios como Slate.fr, MyEurop.info o France24TV. Soy cofundador del blog Europa451. En la actualidad trabajo como relaciones públicas en Bruselas.


Escrito el 8 de abril de 2014 a las 9:08 | Clasificado en Europa

Los finlandeses, que llevarán a Bruselas 13 diputados el 25 de mayo, figuran entre los más enfadados con el rescate europeo al Estado griego.

Timo Soini, líder del partido Verdaderos Finlandeses, euroescéptico y contrario a ayudar a Grecia (Flickr: Ville Komu)
Timo Soini, líder del partido Verdaderos Finlandeses, euroescéptico y contrario a ayudar a Grecia (Flickr: Ville Komu)

En Finlandia, tras las elecciones parlamentarias de 2011, el gobierno se sostiene sobre la base de seis partidos distintos: democristianos, verdes, populares, socialdemnócratas, nacionalistas e izquierdistas.

Esta improbable alianza deja en la oposición a sólo dos otras fuerzas políticas: Verdaderos Finlandeses –muy opuestos al rescate de Grecia-, y el Partido del Centro, que desea recobrar el poder y está dispuesto a jugar la misma carta, a pesar de que su líder es el comisario europeo de economía, Olli Rehn, redactor de las actuales condiciones económicas de austeridad en la Unión.

En la actualidad, el Partido del Centro ondea en lo alto de los sondeos, mientras los socialdemócratas y la Coalición Nacional no dejan de caer y los pequeños partidos mantienen la fidelidad del electorado. Verdaderos Finlandeses obtendría, por su parte, un 12% frente al 9% de 2009.

De hecho, la reciente entrega a Grecia del tercer tramo de ayudas para evitar su bancarrota conviene a Verdaderos Finlandeses, ya que vuelve a colocar en el tablero este asunto que tanto enfada a los ciudadanos. En especial, en una fase de crisis económica de la que nadie es consciente fuera de sus fronteras.

Finlandia trastabillada

Finlandia atraviesa una crisis que supera lo coyuntural y ensombrece el ánimo de sus ciudadanos. Sus tradicionales industrias exportadoras, como son la celulosa, las tecnologías de la información, la madera, la metalurgia y la maquinaria pesada, han experimentado la crisis europea en forma de bajón en sus ventas a la Unión. Nokia, empresa señera de los terminales telefónicos, lleva un lustro perdiendo fuelle y ha sido vendida a Microsoft. La tasa de paro es la más alta de los últimos 13 años: rozando el 8%.

El hexapartito en el gobierno, para tratar de capear el temporal, ha reducido el gasto público de manera severa a la vez que ha reducido el tipo del Impuesto de Sociedades del 26% al 20%, lo que cualquier otro Estado de la UE podría calificar de competencia fiscal desleal, ya que la mayoría de los países europeos mantiene este impuesto en torno al 30%.

Esto ha permitido mantener a ralla la deuda pública y, de momento, ha permitido retrasar la reforma del sistema de salud y de seguridad social, una de las temblorosas promesas de gobierno del conjunto de partidos gobernante.

La ministra de Hacienda y jefa de filas de los socialistas, Jutta Urpilainen, lleva meses tratando de convencer a sus socios de gobierno de no realizar los recortes por valor de 3.000 millones de euros previstos para 2015, año electoral nacional, basándose en el argumento de que “ello lastraría el consumo y las posibilidades de recuperación”. El PIB finlandés apenas ha crecido en los últimos dos años un 1% acumulado.

Dos semanas antes de las elecciones europeas, los socialistas votan a su nueva secretaria general. En el ala izquierda de su partido, a Urpilainen le ha salido una aspirante a quitarle el mando: el sindicalista Antti Rinne denuncia que no basta con políticas de austeridad, sino que hay que relanzar las industrias exportadoras. Según quien gane, los socialistas lograrán frenar su caída o no. Rinne entronca más con el sentir de los tradicionales votantes socialdemócratas de Finlandia. “Esta Europa no es la Europa que queremos los socialdemócratas. La queremos más social”, arenga a menudo Rinne, quien propone una quita de la deuda Griega, lo mismo que el Partido de la Izquierda.

Por su parte, el Primer Ministro, Jirki Katainen, abanderado de la austeridad, está en todas las quinielas para convertirse en el próximo comisario europeo enviado por Finlandia. En este ambiente de desbandada, la alternativa del euroescepticismo y la austeridad combinadas gana adeptos en dicho país, y el único partido en reunir dicha combinación es Verdaderos Finlandeses.

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