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La ultraderecha se une


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Escrito el 25 de noviembre de 2013 a las 17:17 | Clasificado en Europa

La amalgama de populistas, xenófobos, extremistas y fascistas podría llegar al 30%, según sondeos de la UE. Antisemitismo y homofobia, principales diferencias, mientras hay coincidencia en la antiinmigración y el antiislamismo.

Marine Le Pen, durante un mítin (Fuente: Front National)
Marine Le Pen, durante un mítin (Fuente: Front National)

“Es un día histórico – proclamaba el ultraderechista holandés Geert Wilders -, porque queremos decidir cómo controlar nuestras fronteras, nuestro dinero, nuestra economía y nuestra moneda”. El dirigente del Partido de la Libertad acababa de sellar en La Haya con Marine Le Pen, lider del Frente Nacional francés, su alianza electoral para los comicios al Parlamento Europeo del próximo mes de mayo. Ambos son la cabeza más visible del euroescepticismo más radical, el que exige poner freno de manera drástica e inmediata a la inmigración masiva y a la difusión del islam en el territorio de la Unión Europea.

El ostensible e incontenible avance de los que cuestionan que la UE sea tierra de acogida y que incremente su proceso de integración ha sido el detonante de esta alianza, que ambos líderes ultraderechistas quisieran que abarque también al Partido de los Demócratas Suecos, al Partido del Pueblo Danés, a la Liga Norte de Italia, a los separatistas flamencos belgas del Vlaams Belang, al Partido de la Independencia del Reino Unido y al Partido de la Libertad austriaco, este último el que mayor explosión electoral ha registrado, al conseguir el 20% de los sufragios en las últimas elecciones nacionales.

El denominador común es frenar en seco el proceso de integración europea y devolver competencias a los parlamentos y gobiernos nacionales

Con todos ellos esperan reunir al menos los 25 escaños necesarios, ocupados por eurodiputados de siete países distintos, para obtener grupo parlamentario propio, y en consecuencia tener acceso a una mayor financiación, pero sobre todo a poseer una verdadera capacidad de iniciativa legislativa y de palabra en los hemiciclos parlamentarios de Bruselas y Estrasburgo. El denominador común que mueve a todos ellos es frenar en seco el proceso de integración europea y devolver competencias a los parlamentos y gobiernos nacionales, es decir, desmontar “el monstruo comunitario de Bruselas, acabar contra las élites tecnócratas que roban el poder nacional”, en palabras de Le Pen.

Existen, sin embargo, discrepancias importantes. El Partido de la Libertad holandés es pro-israelí, feminista y partidario de incrementar los derechos de los homosexuales. El Frente Nacional está considerado como profundamente antisemita y opuesto fuertemente al matrimonio homosexual. El antisemitismo se alza también como una barrera entre el FN y el UKIP del británico Nigel Farage.

Aunque Marine Le Pen se ha alejado bastante de las expresiones y postulados más radicales de su padre, Jean-Marie Le Pen, el fundador y longevo líder del FN, acentúa no obstante su inquina hacia todo lo que pueda limitar la soberanía nacional. “Nuestras viejas naciones -proclama- están obligadas a pedir la venia de Bruselas en todo tipo de cuestiones y circunstancias, y han de someterse a la voluntad de esta dómina para aprobar sus propios presupuestos. Ha llegado, pues,  la hora de devolver la libertad a nuestros pueblos”, enfatizaba Le Pen ante un visiblemente satisfecho Wilders, que remachaba el clavo arguyendo que cada país ha de ser dueño de decidir cómo controlar sus fronteras, su dinero, su economía y su moneda.

La UE se derrumbará como todos los imperios, como le pasó a la Unión Soviética, el último hasta ahora en caer

Ambos vinieron a coincidir también en que el futuro de la UE es más bien oscuro. “La UE se derrumbará como todos los imperios, como le pasó a la Unión Soviética, el último hasta ahora en caer”, una predicción apocalíptica que ambos líderes se mostraron dispuestos no solo a que se cumpla sino a acelerar su acaecimiento.

En el seno de las instituciones europeas, no por esperada ha dejado de causar una honda preocupación esta alianza. Según las encuestas que se manejan en Bruselas, la amalgama de “populistas, xenófobos, extremistas y fascistas podría llegar al 30% de los sufragios”, lo que la convertiría de hecho en dueña de los debates en el Parlamento Europeo. Un auténtico caballo de Troya, dedicado a sabotear toda propuesta encaminada a convertir a Europa en una entidad unida y potente, capaz de medirse con ciertas posibilidades ante Estados Unidos, China o las grandes alianzas económicas que estos dos gigantes encabezan, y que retan a diario a Europa en una descarnada competencia global.

Para mayor preocupación de Bruselas el mensaje euroescéptico está calando. El último sondeo de Gallup muestra que apenas un 30% de los europeos contempla positivamente a la Unión Europea, un descenso notable desde el 70% que la vieran como su mejor horizonte apenas 20 años atrás.

Las diferencias se acentuan en cuanto se diferencia por tramos de edad. El caso de Alemania es harto significativo. Los mayores, especialmente las generaciones de posguerra, siguen aferrados a Europa como su mejor solución. No ocurre lo mismo entre las personas de entre 25 y 50 años de edad, donde los euroescépticos son justamente la mitad de los encuestados, y baja de manera alarmante entre los jóvenes de entre 15 y 25 años, donde son mayoría los que estiman que Alemania se desenvolvería mucho mejor sin el lastre del resto de Europa, especialmente la del sur.

FuenteLa ultraderecha se une para dinamitar la Unión Europea

Autor: Pedro González

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