En ‘El Valle de los Lobos‘ (Serdar Akar, 2006) un comando especial turco se infiltraba en el Irak bajo ocupación estadounidense, donde un doctor judío extraía órganos de prisioneros de la cárcel de Abu Ghraib para venderlos a clientes en Londres, Nueva York y Tel Aviv. La película fue objeto de crítica de la Anti-Defamation League. En el mundo de la ficción el tráfico de órganos es el summum de la maldad.

El 12 de diciembre de 2010 se presentó al Consejo Europeo un borrador de la investigación sobre cómo el Ejército de Liberación de Kosovo asesinó a prisioneros serbios y traficó con sus órganos. Era algo que se sospechaba. Al fin y al cabo las guerras en la ex-Yugoslavia vieron toda clase de tráficos ilícitos. El responsable de todo aquello es ahora el primer ministro de un país que la OTAN ayudó a crear.

Publicado por Jesús M. Pérez

Analista de seguridad y defensa especializado en la transformación de los conflictos armados.

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