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Rapapolvos de la UE a Hungría


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F. Navarro Sordo

Surgido de la escuela de cafebabel.com, de donde fui jefe de las secciones Internacional, Política europea, Economía y EUdebate2009.eu, soy un periodista bilingüe especializado en asuntos europeos. He colaborado también con medios como Slate.fr, MyEurop.info o France24TV. Soy cofundador del blog Europa451. En la actualidad trabajo como relaciones públicas en Bruselas.


Escrito el 5 de julio de 2013 a las 8:15 | Clasificado en Europa

¿Por qué lo llaman democracia cuando quieren decir dictadura? El Parlamento Europeo acaba de aprobar una resolución contra las reformas constitucionales del rodillo conservador húngaro. El jefe de filas de los liberales europeos, Guy Verhofstadt, habla de “democratura”. Populares y socialdemócratas pactan un tirón de orejas solemne, pero evitan solicitar la activación del artículo 7 del Tratado de Lisboa.

Víktor Orban junto al Presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso. (Európa Pont)
Víktor Orban junto al Presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso. (Európa Pont)

Ya hubo una primera resolución crítica con las reformas de Víktor Orban el 12 de febrero de este año. Entretanto, en Hungría ha vuelto a aprobarse una reforma más de su sistema político -¡la cuarta en menos de cuatro años!- y sigue por la misma senda liberticida. Sin embargo, el grupo del PPE ha preferido templar gaitas y evitar solicitar la activación del artículo 7 del Tratado de Lisboa, que permite a la Comisión Europea retirar a un país miembro sus derechos de voto en el Consejo de la UE si incumple de manera grave y reiterada con las normas y valores democráticos que inspiran la construcción de la Unión Europea.

Intercambio de rehenes entre fuerzas políticas europeas

Es, de hecho, lo que vienen pidiendo los Liberales, los Verdes e Izquierda Unitaria Europea. ¿Qué sucede con los socialdemócratas, segundo grupo más numeroso de la Eurocámara? Como se vio en el debate parlamentario posterior, el 2 de julio por la tarde, mantienen un acuerdo tácito con el PPE para no activar el artículo 7 ni para Orban (cuyo partido político pertenece al PPE) ni para los actuales dirigentes de Bulgaria (cuyo partido pertenece a los Socialdemócratas europeos) y son sospechosos de maltratar las instituciones democráticas búlgaras. Y es que Serguei Stanichev, presidente del Partido Socialista Búlgaro es también… ¡presidente del Partido Socialista Europeo!

La voladura controlada de una democracia

Hungría fue el primer país del bloque comunista en ratificar la Carta Europea de Derechos Humanos, y el primer Estado miembro en hacer lo propio con el Tratado de Lisboa en diciembre de 2007, cuando gobernaban los socialistas de Gyurcsany. ¿Cuáles son las reformas que la UE denuncia hoy en Hungría?

Tras las elecciones legislativas que tuvieron lugar en 2010, la mayoría gobernante obtuvo dos tercios de los escaños de su Asamblea Nacional. Un rodillo con el que no sueña ni el hegemónico Partido Popular Español de Mariano Rajoy. Desde entonces, le ha servido para aprobar lo siguiente:

  • Una Ley Fundamental de Hungría –aprobada el 18 de abril de 2011 exclusivamente con los votos de los miembros de la coalición gubernamental y sobre la base de un proyecto elaborado por representantes de la misma–, que se llevó a cabo en el plazo excepcionalmente corto de 35 días naturales a partir de la presentación de la propuesta.

  • Sospechosamente, proyecto constitucional presentado al Parlamento húngaro el 14 de marzo de 2011 fue el preparado por representantes elegidos del gobernante Fidesz-KDNP y no el documento de trabajo elaborado a partir de los debates llevados a cabo en la comisión parlamentaria ad hoc, aunque esta comisión se había creado expresamente para redactar la nueva Ley Fundamental.

  • La “consulta nacional” sobre la Constitución consistió en una lista de doce preguntas sobre asuntos muy específicos redactadas por el partido en el Gobierno de tal forma que podría haber inducido a respuestas obvias, sin incluir el texto del proyecto de ley fundamental.

  • Una Ley de procedimiento electoral con objeto de sustituir la anterior inclusión automática de todos los ciudadanos residentes en Hungría como votantes en el censo electoral por un sistema de inscripción personal voluntaria en el censo electoral como requisito para ejercer el derecho individual de voto.

  • Una Ley de iglesias que ha establecido un nuevo régimen jurídico para la regulación de las asociaciones religiosas e iglesias en Hungría, imponiendo un conjunto de requisitos para el reconocimiento de las iglesias y condicionando tal reconocimiento a la aprobación previa la Asamblea Nacional por una mayoría de dos tercios. Como consecuencia, más de 300 iglesias registradas han perdido su estatuto jurídico de iglesia.

  • Una restricción los derechos de personas lesbianas, gais, bisexuales y transexuales, por ejemplo al intentar que las parejas del mismo sexo y a sus hijos, además de otras diversas formas de familia, queden excluidas de la definición de “familia” en la Ley Fundamental.

  • Una prohibición de toda la publicidad política en los medios de comunicación comerciales, utilizados en Hungría más ampliamente que los públicos, privando así a la oposición de una oportunidad importante para comunicar sus opiniones y contrarrestar así la posición dominante del gobierno en la cobertura de los medios de comunicación.

  • La creación de la Agencia Húngara de Noticias (MTI), de propiedad estatal, como proveedor único de noticias para los organismos públicos de radiodifusión ―mientras que se supone que todos los principales organismos privados de radiodifusión deben disponer de servicios de noticias propios―. Esta medida se ha traducido en la práctica en un monopolio en el mercado, puesto que la mayoría de sus contenidos son de libre acceso.

  • El derecho del Gobierno húngaro de imponer un impuesto especial para ejecutar las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE que conlleven obligaciones de pago cuando el presupuesto público no disponga de fondos suficientes y cuando la deuda pública sea superior a la mitad del producto interior bruto. O sea que si el gobierno incumple, la multa la pagan más que nunca los ciudadanos.

  • Una eliminación dentro de la Ley Fundamental de la independencia del Tribunal Constitucional y de la administración del poder judicial. Como si en España elimináramos el Consejo General del Poder Judicial.

  • Una Ley Fundamental que establece nada menos que 26 ámbitos que deben definirse mediante leyes orgánicas (leyes cuya adopción precisa una mayoría de dos tercios, mientras que en España las leyes orgánicas requieren la mayoría más un diputado) y que cubren un amplio abanico de cuestiones relativas al sistema institucional de Hungría, el ejercicio de los derechos fundamentales y disposiciones importantes para la sociedad. Esto permite cerrar con candado 26 áreas constitucionales, porque Fidesz sabe que nunca más un partido obtendrá los dos tercios de la cámara legislativa.

  • Aprovechando lo cual, el partido Fidesz ha promulgado nada menos que 49 leyes orgánicas en un año y medio.

  • Una abolición de la acción popular que permitía para la revisión ex post de medidas inconstitucionales.

  • Una exclusión en el futuro del Tribunal Constitucional para pronunciarse sobre el contenido sustantivo de las enmiendas constitucionales. Es decir, que el tribunal constitucional prácticamente sólo se podrá pronunciar antes de que las leyes o enmiendas constitucionales entren en vigor.

  • Un otorgamiento al Consejo Presupuestario, un órgano no parlamentario con limitada legitimidad democrática, del poder de vetar la aprobación del presupuesto general, con lo que se restringe el ámbito de competencias del Parlamento democráticamente elegido y se permite que el Presidente de la República disuelva el Parlamento en tal caso.

  • Una rebaja radical de la edad de jubilación de los jueces desde los 70 años actuales a los 62, lo cual ha propiciado que el propio Tribunal Constitucional declare la medida como inconstitucional.

  • Un aumentó del número de jueces del Tribunal Constitucional de 11 a 15 y una derogación del requisito de llegar a un acuerdo con la oposición en cuanto a la elección de los jueces constitucionales.

Todo esto ha empujado al Parlamento de la UE a amenazar con “intervenir”, apoyándose en que “no sólo la credibilidad de los Estados miembro y de la UE en la escena internacional, sino también los objetivos de la Unión en su acción exterior se verían menoscabados si los Estados miembro no tuvieran la capacidad o la voluntad de estar a la altura de las normas de las que ellos mismos se han dotado”.

Por su parte, Víktor Orban, se justifica con dosis de nacionalismo, denunciando la pérdida de szoberanía para Hungría que suponen las múltiples recomendaciones u obligaciones de que expressa la UE en materia de derechos humanos y democracia, y ha logrado convencer a la mayoría del PPE de que es “uno de los” suyos y que conviene defenderle.

Los votantes dicen...
  1. […] Rapapolvos de la UE a Hungría […]

  2. […] hemos contado en estas páginas, el Parlamento Europeo se ha llevado las manos a la cabeza por la deriva autocrática que se vive […]

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