Hoy, hemos sabido de manos de funcionarios europeos que los trabajos de remoción ya se han iniciado, si bien, a primera vista, no hay pruebas visibles. En septiembre de 2012 fueron descubiertas una serie de fisuras en las vigas maestras que sostienen la inmensa cúpula del Parlamento europeo en la capital belga. Desde entonces, no se ha hecho nada más que precintar medio edificio.

Tanta tardanza en actuar la justifican ahora los funcionarios del Parlamento en que “muy pocas empresas de construcción se han interesado para efectuar las obras de reparación debido a la dificultad técnica y los plazos exigidos”. Según hemos sabido, lo que echa para atrás a las empresas es el pánico al desprestigio internacional ante una pifia que saldría titulada a toda página en la prensa internacional. Y es que fuentes internas al Parlamento también nos han explicado que el problema mayor reside en un desfondamiento progresivo de las fundaciones de este edificio inaugurado en 1992.

Debido a una evaluación defectuosa sobre la capacidad portante de una de las vigas fisuradas, el peso reportado sobre las vigas adyacentes es excesivo. Los trabajos consistirían, pues, en cubrir la estructura de madera con otra metálica.

En teoría, las obras deberían finalizar como muy tarde en abril de 2014. Sin embargo, numerosas fuentes consultadas insisten oficiosamente en que otras reparaciones necesarias son de tal calado que el conjunto del edificio Paul Henri Spaak (PHS) en el que se encuentra el hemiciclo debería ser reconstruido.

Si así sucediera, sus 13 plantas deberían ser vaciadas de ocupantes y mobiliario para una renovación completa independiente de la reparación del hemiciclo. Estas reparaciones, nos dicen ahora, estaban previstas antes de que se detectaran las fisuras en la cámara de plenos, y forman parte de las reparaciones periódicas del edificio para adaptarlo a las nuevas normas medioambientales.

Estas obras no comenzarían antes de las elecciones europeas de mayo de 2014. Ocasionarán un rompecabezas logístico inédito. Habrá que desplazar a un gran número de funcionarios y a los empleados y parlamentarios de los grupos políticos Liberal (ALDE), ecologista (Verdes) y de la Izquierda Unitaria Europea (IUE), así como al Presidente del Parlamento y su gabinete.

Éstos últimos ya han alzado la voz exigiendo que no se les aleje demasiado de las salas de trabajo, es decir, del pleno y las salas de comisiones parlamentarias. Resultado: otros servicios deberán ceder su espacio e irse a otros edificios de la ciudad, con el consiguiente gasto para las arcas públicas.

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Publicado por F. Navarro Sordo

Surgido de la escuela de cafebabel.com, de donde fui jefe de las secciones Internacional, Política europea, Economía y EUdebate2009.eu, soy un periodista bilingüe especializado en asuntos europeos. He colaborado también con medios como Slate.fr, MyEurop.info o France24TV. Soy cofundador del blog Europa451. En la actualidad trabajo como relaciones públicas en Bruselas.

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