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Sprint antes del verano


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Dídac G.-Peris

Licenciado en el Instituto de Estudios Políticos de París, especializado en estudios europeos en el European Institute de la LSE. Investigador en la universidad de Londres.


Escrito el 8 de julio de 2013 a las 8:14 | Clasificado en Europa

La actualidad comunitaria ha estado marcada estos últimos diez días por tres acuerdos de envergadura. Son acuerdos con ‘contenido’, que abren las puertas a nuevos escenarios políticos. Asimismo, suponen la creación de nuevos marcos regulatorios.

Edificio Berlaymont, sede de la Comisión Europea. (Wikipedia)
Edificio Berlaymont, sede de la Comisión Europea. (Wikipedia)

Son ‘avances’ en el sentido de que son ‘decisiones’. Con agosto ya en la mirilla, además de las elecciones alemanas, la política comunitaria ha evitado el ‘vacuum’. Pero son también pequeños ‘fracasos’, porque en los tres temas se intuyen insuficiencias.

1. Acuerdo final para el presupuesto de la UE 2014-2020

Los dos textos que mejor resumen de forma sucinta el acuerdo:

El Parlamento Europeo ha conseguido:
-una re-negociación global del marco presupuestario en 2016 (con la eventual posibilidad de acordar en ese momento la creación de recursos propios)
-cumplimiento por parte de los Estados de todos los pagos pendientes para los ejercicios precedentes (en particular 2013), lo que supondrá que la UE inicia el curso 2014 en saldo positivo.
-posibilidad de recuperar aquellas partidas que no se hayan gastado de un año para otro (hasta ahora, en el sistema europeo dichas partidas se devolvían a los Estados si no se habían utilizado). Además el Parlamento ha conseguido un acuerdo político para ‘flexibilizar’ la transferencia de fondos entre diferentes partidas, según las necesidades y prioridades políticas.

El interrogante:
-el Parlamento Europeo no ha conseguido aumentar ni un solo euro al monto inicialmente propuesto en febrero por el Consejo Europeo (unos 960 mil millones de Euros). En ese sentido, el grupo parlamentario de Los Verdes Europeos, uno de los únicos que no ha votado a favor, se ha mostrado particularmente crítico por lo que consideran es una gran oportunidad perdida.

Teniendo en cuenta que, por primera vez, el Tratado de Lisboa ofrecía un pie de igualdad al Parlamento Europeo en el tema del presupuesto, y teniendo en cuenta la presión económica que implica la crisis, ¿no debería haber sido más dura la eurocámara?

Leer la crítica de Cohn-Bendit
Leer la crítica de Raül Romeva

2. La segunda ‘pata’ de la Unión Bancaria

El gráfico cronológico de Le Monde muestra las diferentes decisiones tomadas respecto al mecanismo de rescate bancario desde el año pasado. Los ministros de Finanzas oficializaron el 27 de junio el acuerdo que ya habían alcanzado entre sí la canciller Angela Merkel y el presidente François Hollande el 2 de junio.

El acuerdo de los 28 ministros de Finanzas rompe con el modelo de rescate bancario que se utilizó en Chipre, y establece que los primeros en pagar el rescate de un banco europeo serán los accionistas (luego los poseedores de deuda subordinada y luego los poseedores de deuda sénior).

En caso de que no fuesen suficientes dichas cantidades existirán unos fondos de rescate ‘nacionales’ que podrían intervenir en el reflotamiento de la entidad (unos fondos que estarán alimentados por el propio sector bancario).

El último recurso posible será la utilización directa del Mecanismo Europeo de Estabilidad. La Unión Europea descarta, pues, que sean los clientes y depositarios los que contribuyan al reflotamiento de las entidades. La decisión entroniza una de las demandas sociales más repetidas por los clientes: amparar cierta inmunidad de los ahorros y depósitos.

La decisión supone una pequeña revolución en la resolución de la crisis, ya que rompe parte del círculo vicioso entre deuda pública y recapitalización bancaria.

Este acuerdo es la continuación de la ‘primera’ pata de la Unión Bancaria, la cual instauró el sistema de supervisión común acordado en septiembre 2012.

3. Desempleo juvenil



François Hollande, y el resto de países con un problema crónico de desempleo,  han cosechado un éxito político en el Consejo Europeo que se ha celebrado el 27 de junio.El resumen de todas las decisiones se puede leer íntegramente aquí:

Los estados han acordado destinar hasta 8.000 millones de euros para luchar contra el desempleo para los años 2014 y 2015. Los estados con más del 25% de desempleo juvenil serán prioritarios (como es el caso español). Además, se insistirá en mejorar los instrumentos de difusión e información que tiene la Unión Europea respecto a la movilidad profesional en Europa, en particular el portal ‘EURES’.

A pesar de las medidas adoptadas, la capacidad de este acuerdo para engendrar un cambio a corto plazo es limitada. Mikkel Barslund, del think tank CEPS en Bruselas, insistía esta semana que las ayudas sólo empezarán a ser distribuidas en enero 2014 (lo que supone que los resultados sólo serán visibles dentro de un año, como mínimo). Además el investigador considera que el presupuesto destinado se queda muy corto considerando la amplitud de la situación.

La Unión Europea se prepara para el parón veraniego con los deberes parcialmente hechos. Se ha dado continuidad al tema del presupuesto, de la unión bancaria y del desempleo. Teniendo en cuenta que los ritmos de la Unión Europea están supeditados al yugo intergubernamental, el seguir avanzando ya es mucho.

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