Este año habrá elecciones en más de 70 países. Esto quiere decir que en 2011, entre elecciones locales, parlamentarias, regionales o nacionales, habrá cientos de procesos electorales en todo el mundo. Es decir, mucha incertidumbre.

En la mayoría de países desarrollados un proceso electoral conlleva un nivel de duda aceptado, enfocado en el “quién de los dos o tres ganará”. Esto sucede porque, en muchos de estos países, el nivel de gobernabilidad durante un proceso electoral es suficientemente alto para que ni la ciudadanía, ni las empresas, ni la mal llamada ‘comunidad internacional’ se tengan que preocupar por nada más allá de qué implicaciones tendrá para ellos que gobierne uno u otro partido.

El proceso electoral en países como Suiza, Holanda o España implica un proceso de transición que será resuelto (antes o después) por el próximo gobierno de turno. Sin embargo, unas elecciones en países menos desarrollados (como Haití o Zambia) conllevan tal nivel de incertidumbre que la ciudadanía en general comienza a sentir inseguridad, las empresas paralizan o recortan sus inversiones y los niveles de corrupción tocan sus cuotas más elevadas.

Todas estas sensaciones nos pueden ayudar a comprender la cantidad de diferencias existentes entre unos países y otros. Basta observar cómo se desarrollaron las elecciones en Alemania con las de Ruanda. Mientras en unos países suponen un periodo de efervescencia democrática -a pesar de alguno que otro disturbio-, en otros se ven como un periodo de incertidumbre… y de miedo.

Publicado por Daniel Mehrad

Lobista. Consultor Senior en Political Intelligence agencia de Lobby y Public Affairs con más de 10 años de experiencia en España.

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